Más allá de catalogar si el grito de "Eh... puto! En los estadios mexicanos es de tintes homofóbicos o no, sería bueno analizar ¿Por qué en México escasean los actos de civilidad y buenas costumbres en los eventos públicos?, ¿Por qué tendemos a engrandecer los actos de mala educación y predomina el ambiente hostil?

La gente goza con el simple hecho de utilizar una palabra que saben es una grosería, que es violenta, que permea un panorama de acoso; lamentablemente en muchas latitudes, así son los estadios de futbol. Sabemos de antemano que generalmente los asiduos asistentes -no todos- son personas que no ostentan muchos años de preparación cívica, educativa o cultural, sin embargo, deben comprender que los límites deben estrecharse y predominar el respeto, pues se entiende que son asistentes civilizados los que pagan un boleto.

¡A GRITOS Y SOMBRERAZOS!

En México, las federaciones sólo ven al aficionado como un consumidor, pero jamás se ha hecho el esfuerzo por sentar las bases de comportamiento. México ha sido un país mundialista en un par de ocasiones y al parecer no ha quedado nada positivo de esas experiencias, donde lo óptimo sería dar una buena cara de hospitalidad y formación, pero ha sido lo contrario dentro y fuera del país.

La Federación Mexicana de Futbol comienza a hacer el esfuerzo a través de una campaña de concientización, promovida a través de los seleccionados nacionales, aunque, como es costumbre, la afición lo ha tomado como una afrenta e insisten en mantener el lenguaje florido en cada ocasión que el arquero del equipo rival cobra el saque de meta, dejando entrever la realidad que atraviesa México en materia de desobediencia civil y carencia de valores de nuestra sociedad, acrecentados durante los últimos años. 

En este caso, la tosquedad tendrá repercusiones económicas en la FMF, y es posible que México sea castigado con lo que más le duele: los puntos. La FIFA ha emitido varias advertencias al organismo mexicano, que de mantenerse las agresiones homofóbicas, nuestra selección puede ser castigada con severas sanciones como la expulsión del organismo. Sabemos que el público omitirá las peticiones y no cesarán; Hasta que terminen las súplicas de la Federación, es posible que el público en los estadios olvide esa tendencia nociva y todo vuelva a la normalidad. 

COMPLETAMENTE... ¡FUERA DE LUGAR!

Las máscaras de luchadores, las banderas verde, blanco y rojo, los sombreros de charro, el sarape, etcétera, son elementos icónicos de los mexicanos, que se hacen presentes durante las giras de la selección por los Estados Unidos y el mundo entero, pero también son muy constantes las disculpas diplomáticas ofrecidas por la cancillería a las naciones ofendidas por el comportamiento de los connacionales en cada evento.

En Francia 98, un mexicano de nombre Rafael Ortega se pasó la ley por El Arco del Triunfo y apagó la flama eterna de los soldados caídos en aquel país orinando sobre ella, lo que tensó las relaciones diplomáticas entre mexicanos y galos; en 2002, otro de los nuestros, en estado de ebriedad, accionó el botón de emergencia del tren bala -algo que nunca había sucedido-, lo que provocó grandes movilizaciones policiacas y acrecentar el desprestigio de nuestra nación a nivel internacional. Sumemos la ofensa que representó para los sudafricanos en 2010 que un aficionado tricolor pusiera un sombrero de charro a la estatua de Nelson Mandela, o la nota que dio el hijo del procurador de Justicia de Chiapas al lanzarse de un crucero en Brasil, derivando en considerarlo legalmente muerto al no encontrarse su cuerpo, sin dejar de lado el oso que pasaron militantes del PAN al ser encarcelados por acoso a una mujer y lesiones en contra de su cónyuge en Brasil.

IMPORTACIÓN DE BASURA

¿Por qué los mexicanos sólo copiamos los malos ejemplos? ¿Por qué importamos televisión basura? Tendemos a desdeñar las responsabilidades morales. Anteriormente, los estadios eran recintos familiares, siempre ha existido el ambiente ufano, pero con medida. En México se requiere un revulsivo que nos impulse a tener actitudes más nobles. Caso concreto, los japoneses ante la derrota de su selección contra Costa de Marfil, lejos de arrancar las butacas, recogieron todos los desechos que generaron durante el partido y dejaron la zona que ocuparon como la encontraron. Esos son algunos paradigmas que deberíamos de repetir.

Publicado en Inicio » Deportes » Futbol »