La solución última al problema de la novela está en escribirla

La literatura, como cualquier arte, se arraiga a una cultura o comunidad de una manera inevitable porque la representa. Los norteamericanos tienen la suya, así como en Latinoamérica tenemos la nuestra, o cuando menos, así era antes. Con el triunfo del mainstream, esa línea se fue difuminando más y más. Ahora, el mercado literario predomina con la literatura en inglés y no es ningún secreto. El significado de la literatura latinoamericana no es muy claro, y, para señalar a sus principales figuras, se necesitaría hacer un viaje al cementerio.

No pretendo tachar los avances tecnológicos y la homogeneidad universal como un mal o un monstruo, después de todo formo parte de la generación de los millenials, y aunque a veces he tenido mis dudas, no me considero un anacronismo de mi época sino una parte activa. Lo que pretendo, más allá de abjurar mi época, es establecer las oportunidades creativas y los retos de una cultura mainstream y de su trascendencia en la literatura latinoamericana.

Soluciones hay muchas, bien lo dijeron los del Crack en su post-manifesto "La solución última al problema de la novela está en escribirla." Sin embargo, debido a mis experiencias como estudiante en Estados Unidos, tengo la certeza que la literatura latinoamericana no sólo puede encontrarse en los rincones de Latinoamérica peleando a capa y espada contra la dominación de una cultura que, queramos o no, ya se tragó un pedazo de la nuestra.

Una manera, tal vez práctica, de pelear contra aquel monstruo, es desde adentro. Mientras viví en el extranjero, me fue inevitable sumergirme en su literatura. Más allá de mi pasión por la arquitectura del lenguaje, fue excitante encontrar en un idioma ajeno aquello que también podía pertenecerme. Mi interés se inclinó rápidamente por la visión literaria de aquellos que, a pesar de ser norteamericanos, eran también latinos.

Escritores norteamericanos con descendencia latina hay muchos, uno de mis favoritos siendo Junto Díaz, nacido en Santo Domingo, ganador del premio Pulitzer por su novela The Wonderous Brief Life of Oscar Wao, a la que le siguió This is How You Lose Her, la tercer publicación con su recurrente personaje "Yunior" como protagonista. 

En sus novelas, está presente el machismo del latinoamericano, así como la alienación y el racismo que sufre un inmigrante en Estados Unidos. Sin embargo, a mi consideración, el lenguaje de la novela es la clave para comprender la enajenación cultural que se experimenta en toda Latinoamérica.

La prosa de Diaz cuenta con una variedad de palabras en español dentro de su texto original en inglés sin explicación alguna de su significado, sin resaltarlas en cursiva, sin notas de pie. Su estilo no es solo artísticamente significativo, sino que también puede considerarse una decisión política. En su afán por no explicar el significado de sus expresiones latinas a sus lectores ni domesticar su lenguaje, Díaz fortalece los vínculos con su herencia cultural como puede verse en el siguiente fragmento de su novela This Is How You Lose Her:

Dude was figureando hard. Had always been a papi chulo, so of course he dove right back into the grip of his old sucias, snuck them down into the basement whether my mother was home or not. 

(Diaz, 100)

El efecto de su lenguaje híbrido logra exponer al lector de una manera directa a la voz de latinos americanos en Estados Unidos y a la experiencia de pertenecer a dos culturas, que, al mezclarse, forman en sí una subcultura y un sub-lenguaje interesante. Su prosa me parece infinitamente atractiva precisamente porque me permitía sentir nacionalismo dentro de la literatura norteamericana. Estar allá, pero sentirse de acá. Sin embargo, y es posible que aquí radique la genialidad del uso de su lenguaje, no discrimina o limita a su audiencia a los latinos, sino que sumerge al lector a una realidad específica.

La fuerza del uso del lenguaje como herramienta cultural es obvia en su prosa, sin embargo, lo que es aún mas relevante es el hecho que dicha tensión del lenguaje híbrido no es ajena a los latinoamericanos que radicamos en Latinoamérica. Aunado a las inmensas posibilidades creativas del uso de un lenguaje bilingüe, obras como estas nos dan la esperanza de unificar a un público hispanohablante. Porque, incluso sin estar dentro de territorio norteamericano, nos encontramos inmersos en su cultura, casi definidos por ella, subyugados bajo nuestra necedad de glorificarlos y antagonizarlos.

Estos escritores que aún viviendo fuera, mantienen vivos los elementos hispanos en ellos mismos, que no los niegan sino al contrario, que se aferran a ellos, nos ayudan a experimentar un sentimiento de orgullo por nuestra cultura e identidad que se encuentra actualmente peleando contra la dominante.

Para mí, es claro que nuestra identidad cultural no sólo se encuentra en la literatura local, podemos experimentar la cultura propia haciéndose camino en una cultura ajena a la que no somos tan ajenos. Es relevante entonces, buscar en literatura extranjera aquello que puede volverse, de cierta manera, parte de nuestra voz. Es importante hacer propios éstos elementos de la lengua, buscar dentro de la universalidad de la literatura aquello que es casi personal para el latinoamericano. La misión más importante de la unificación global es el volver propio lo que aparenta ser ajeno, usar la fuerza del monstruo en su contra, aceptar su dominio y desde adentro, desenvainar la espada pintando así un cuadro realista de la Latinoamérica de hoy, en vez de buscar la utopía en tiempos pasados que no van a volver.

Bibliografía:

Díaz, Junot. (2012) This Is How You Lose Her. New York: Riverhead Books.

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