Narcos entre los guerrilleros a ser amnistiados en Colombia

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BOGOTÁ (AP) Durante años Edison Prado fue uno de los narcotraficantes más buscados por Estados Unidos en América del Sur, un hombre que se inició en el negocio transportando drogas por las traicioneras costas de su Ecuador natal y que llegó encabezar un pequeño ejército de traficantes con tentáculos en cinco países.

Por ello sorprendió cuando este hombre conocido como el Pablo Escobar ecuatoriano apareció en una lista de rebeldes izquierdistas de Colombia a ser amnistiados.

Su caso y otros como el suyo son el centro de un intenso debate sobre si poderosos capos del narcotráfico y otros delincuentes están tratando de burlar a la justicia explotando los términos del tratado de paz entre el gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), lo que conspiraría contra un esfuerzo ya de por sí endeble para poner fin a medio siglo de violencia política.

Bajo los términos del acuerdo de paz del año pasado, los rebeldes de las FARC no irán a la cárcel a cambio de dejar las armas y de confesar sus crímenes de guerra ante tribunales especiales. Esto podría conllevar la libertad de miles de guerrilleros que cumplen largas condenas.

Y también puede ser un poderoso incentivo para cometer fraudes en un país plagado de bandas de narcos acostumbrados a mezclarse en la política.

Este año las FARC entregaron al gobierno una lista con los nombres de más de 14.000 guerrilleros, combatientes presos y partidarios que nunca tomaron las armas que podrían acogerse a los beneficios del tratado de paz. Pero el diario El Tiempo de Bogotá dijo el mes pasado que al menos 21 personas de la lista son en realidad presuntos narcotraficantes sobre los que pesan pedidos de extradición de Estados Unidos y otros países que no parecen tener un historial guerrillero.

Los líderes de la guerrilla no explicaron cómo es que esas personas están en la lista, pero el embajador estadounidense en Colombia, Kevin Whitaker, dijo a medios locales que traficantes presos pagaron hasta 5.000.000 de dólares para ser incluidos en la lista de las FARC. No reveló cómo obtuvo esa información. Pero dijo que el gobierno estadounidense investigará si algún líder de la guerrilla vendió plazas en la lista, un delito que podría ser punible si fuera cometido después de la firma del acuerdo de paz.

El ex jefe guerrillero conocido como Mauricio Jaramillo, que fue el encargado de armar la lista, niega tajantemente haber vendido plazas, aunque admite que se cometieron errores y que algunos delincuentes pueden habérselas ingeniado para terminar en la lista.

Acusó al gobierno de revelar detalles de lo que se suponía fueron conversaciones privadas para descartar impostores, diciendo que trataba de distraer la atención de sus propios problemas, como una serie de escándalos de corrupción y una economía tambaleante.

Siempre que hay una situación en Colombia nosotros somos los que en un momento dado servimos como cortina de humo para tapar un montón de cosas, sostuvo Jaramillo en una entrevista con la Associated Press.

Muchos colombianos no están del todo convencidos.

Si nadie tiene que rendir cuentas, se hará un gran daño a la credibilidad del proceso de paz, expresó Adam Isacson, analista de la Washington Office on Latin America y quien apoyó entusiastamente el acuerdo de paz del año pasado.

Prado fue detenido en Colombia en abril, tras ser encausado por un tribunal federal de la Florida junto con otros tres presuntos narcotraficantes ecuatorianos, todos los cuales figuran en la lista de miembros de las FARC. La policía acusó a este narco de 35 años conocido como Gerald de controlar la ruta de transporte de drogas más sofisticada de la costa del Pacífico Sudamericana, comparándola con la del cartel de Medellín de hace tres décadas porque trató de dominar toda la cadena de suministro de cocaína, desde la producción hasta su distribución en Estados Unidos. La policía dice que la agrupación despachaba hasta diez lanchas rápidas cargadas con una tonelada de cocaína cada una por semana.

El abogado de Prado en Estados Unidos se abstuvo de hablar con la Associated Press al ser contactado.

Los vínculos de las FARC con el bajo mundo de las drogas ha sido siempre un aspecto delicado de su campaña. La guerrilla se sostenía cobrando un impuesto a la guerra sobre la cocaína que cruzaba los territorios que dominaba y los miembros de su cúpula fueron acusados en Estados Unidos de manejar el cartel de las drogas más grande del mundo en el 2006.

Pero las FARC siempre negaron cualquier involucramiento con el negocio del narcotráfico y en el 2013 sus representantes en las negociaciones de paz denunciaron esa actividad como un flagelo que contaminó el sistema financiero internacional y generó una crisis de la salud mundial.

El gobierno colombiano se ha atribuido el crédito de haber eliminado de la lista a 21 fugitivos internacionales. Entre ellos un mexicano encausado en Estados Unidos en el 2015 y que se cree era el principal enviado del cartel mexicano de los Zetas en Colombia, así como dos hermanos cuya extradición busca Italia bajo sospecha de que suministraron drogas a la mafia calabresa en complicidad con los grandes enemigos de las FARC, los antiguos grupos paramilitares.

Pero siguen en la lista muchos nombres que generan suspicacias. Todavía hay que certificar a aproximadamente el 20% de las personas que las FARC presentan como miembros de su causa. Algunos cientos son presos en cuyos procesos judiciales nunca se habló de que perteneciesen a la guerrilla, según el gobierno. Uno de los 700 mediadores de la paz que las FARC quieren beneficiar fue hallado culpable el año pasado de dirigir una red de sicarios en Bogotá.

Algo similar sucedió en las negociaciones de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia hace una década, cuando se desmovilizaron 30.000 supuestos paramilitares a pesar de que se cree que esas fuerzas nunca tuvieron tantos combatientes. Un narco, Miguel Mejía, incluso le pagó a los paramilitares para que incluyesen a todos los miembros de su banda en la lista. A la larga, no obstante, fue expulsado del proceso de paz y extraditado a Estados Unidos.

Si bien los filtros son más estrictos ahora, el hecho de que las FARC no estuviesen al tanto de lo que sucedía o de que intentasen hacer algo parecido puede debilitar el apoyo al acuerdo de paz en momentos en que empieza a ser implementado y los candidatos están criticando algunas falencias del acuerdo de cara a las elecciones presidenciales de mayo del año que viene.

Va en detrimento de ellos mismos, sostuvo el senador Juan Manuel Galán, candidato a la presidencia que apoya el acuerdo de paz. Si ellos se quedan callados, si no tienen respuestas contundentes, genera mucha incertidumbre.

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Goodman está en Twtitter: https://twitter.com/apjoshgoodman

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