Grabaciones emergen como elemento clave en juicio FIFA

Grabaciones emergen como elemento clave en juicio FIFA
ARCHIVO - De izquierda a derecha, fotos del presidente de la federación colombiana de fútbol, Luis Bedoya; el líder de la Conmebol, Juan Angel Napout; el presidente de la federación de fútbol de Perú, Manuel Burga; y el presidente de la federación ecuatoriana de fútbol, Luis Chiriboga. (AP Photo/Archivo)

NUEVA YORK (AP) — Un momento clave en la investigación sobre la corrupción en el fútbol sucedió con una llamada a las 6 de la mañana del FBI a la habitación de hotel en Miami donde se hospedaba Jose Hawilla, un poderoso ejecutivo brasileño del marketing deportivo.

Tras enterarse que era blanco de la pesquisa, un sorprendido Hawilla decidió cooperar con las autoridades estadounidenses, poniéndose un micrófono. Las grabaciones secretas han sido esenciales para la fiscalía en el juicio por corrupción que se sigue a tres exdirigentes del fútbol sudamericano en Estados Unidos.

La información sirvió para presentar cargos contra docenas de otros dirigentes y empresarios acusados de pagarles una fortuna en sobornos a cambio de darles los derechos de comercialización de importantes torneos de fútbol. Varios de los acusados se declararon culpables desde que el expediente del caso fue anunciado en 2015.

Las autoridades estadounidenses “lo saben todo”, dijo Hawilla en una de las grabaciones con un colega a quien trataba de proteger, según las transcripciones dadas a conocer por primera vez. “Tienen tan información que mentir es lo peor que puedes hacer”.

El jurado escuchó las grabaciones de Hawilla y su testimonio en el juicio al brasileño José María Marín, al peruano Manuel Burga y al paraguayo Juan Ángel Napout, expresidentes de sus respectivas federaciones nacionales. Napout también llegó a presidir la CONMEBOL.

Los tres se declararon no culpables a los cargos por complot para asociación delictiva, fraude electrónico y lavado de dinero, con sus abogados argumentando que fueron engatusados por individuos de poco fiar como Hawilla que buscaban sacar ventaja en sus propios casos.

El juicio, que prosiguió el miércoles, va por su cuarta semana en una corte federal en Brooklyn.

Hawilla, de 74 años, testificó que se convirtió en el jefe de la firma de mercadotecnia Traffic Group tras desempeñarse como periodista deportivo durante varios años. Testificó que desde el principio supo que para obtener los derechos de los torneos, había que sistemáticamente sobornar a los dirigentes, algo que debió aceptar por más que lo considerara como “repugnante”.

Relató que para conseguir los derechos de la Copa de Oro de la CONCACAF, a inicios de la década de los 90, tuvo que pagar sobornos a dos de los nombres más destacados del escándalo, el trinitario Jack Warner y el estadounidense Chuck Blazer, ambos miembros de la FIFA. Warner sigue en su país resistiéndose a ser extraditado. Warner cooperó con la justicia antes de fallecer este año.

Un socio de Hawilla le explicó que “teníamos que pagarle un soborno a Jack Warner y, desde luego, Chuck Blazer se va a enterar y tendremos que pagarle un soborno también”, testificó Hawilla.

Añadió: “No estaba de acuerdo con esa práctica, pero, desafortunadamente, estás prácticamente obligado a hacerlo”.

Hawilla dijo al jurado que él otro y otros ejecutivos desembolsaron decenas de millones de dólares durante varios años a dirigentes con sobornos que eran maquillados con contratos falsificados. Mencionó a otro dirigente de las Islas Caimán que se declaró culpable, Jeffrey Webb, como alguien que aceptó un soborno de 10 millones de dólares en marzo de 2013.

El FBI arrestó a Hawilla unos dos meses después del soborno a Webb. Para 2014, según la fiscalía, el brasileño se había convertido en un informante a tiempo completo, logrando sostener una charla con Marín en 2014, en la que el acusado negoció un soborno, diciéndole: “Ya era que me pasaran algo. ¿Cierto o falso?”.

Hawilla replicó: “Claró que sí. Hay que darte esa plata”.

En otra grabación, Hawilla parece enojar a dos de sus socios al decirle que quería salirse de la práctica para poder limpiar su empresa y venderla. Uno advirtió que el comprador tendría que entender que “siempre hay que dar sobornos, los sobornos son eternos”.

A la misma persona se le escuchó soltar otra frase: “Quiero coexistir con todos esos presidentes y enriquecerlos”, incluso si eso significaba ganar menos dinero para sus arcas.

Consultado en el tribunal sobre por qué alguien pensaría así, Hawilla lo analizó con una palabra: “demagogia”.

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