FIFA World Cup 2026Published 3 months ago 6 min read

Bielsa arremete contra los cuatro tiempos del Mundial 2026: "Altera la concepción cultural del fútbol"

El entrenador de Uruguay cuestionó con dureza el cambio reglamentario más polémico del torneo y advirtió que, aunque los goles aumentaron, el formato de cuatro períodos erosiona la identidad histórica del deporte.

Marcelo Bielsa no esquivó el debate. En la conferencia de prensa previa al partido de Uruguay ante Cabo Verde en el Mundial 2026, el seleccionador argentino fue interpelado sobre los cambios reglamentarios que la FIFA introdujo en el torneo y respondió con la contundencia analítica que lo caracteriza: el formato de cuatro tiempos, a su juicio, ha fracturado algo que el fútbol tardó décadas en construir.

"Jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol", afirmó Bielsa ante los periodistas. La frase, cargada de peso filosófico e histórico, resume el malestar de una parte considerable del mundo futbolístico ante una modificación que la FIFA adoptó con el objetivo de dinamizar el espectáculo y, según los argumentos institucionales, de atraer nuevas audiencias, especialmente en el mercado norteamericano.

Más goles, pero a qué precio

El técnico nacido en Rosario reconoció que uno de los efectos más visibles del nuevo formato ha sido el incremento en el marcador de los partidos. Sin embargo, dejó claro que ese dato positivo no basta para justificar la transformación estructural del juego. "Hay muchísimos goles, que no fue con ese objetivo, pero que según la opinión generalizada, este cambio de la cultura para interpretar el fútbol no le agrega nada y le quita mucho", sostuvo.

La lógica de Bielsa es precisa: el aumento de goles es un subproducto bienvenido, pero no la razón de fondo que motivó la reforma. Detrás de la división del partido en cuatro períodos de aproximadamente 30 minutos hay, en su lectura, consideraciones comerciales y de entretenimiento que el propio seleccionador prefirió no entrar a debatir de forma directa. "Cuando se dividió en cuatro no se pensó en el efecto que puede tener sobre lo que hizo que el fútbol sea un deporte que enamora, sino que se pensó en otro tipo de repercusiones que yo no las discuto ni las analizo", precisó.

Esa contención deliberada dice tanto como una crítica abierta: Bielsa entiende los intereses en juego, pero se niega a avalarlos con su silencio intelectual.

La identidad del juego, en el centro del debate

Para comprender la postura del Loco, conviene situarla en el contexto de lo que el fútbol ha sido históricamente. Desde la codificación de las reglas del juego por parte de la Football Association en 1863, el partido de fútbol ha funcionado como una unidad narrativa dividida en dos mitades. Esa estructura de 45 más 45 minutos no es un capricho administrativo: es el molde sobre el que se han construido generaciones de aficionados, estrategias técnicas, rituales de vestuario y culturas de equipo.

La pausa del descanso ha sido siempre el momento en que un entrenador puede recomponer el partido, corregir errores tácticos y transmitir instrucciones. Con cuatro períodos, ese espacio se multiplica, pero también se fragmenta la tensión narrativa que convierte a un encuentro en algo más que una suma de jugadas. Bielsa lo resume con claridad: "Antes de esta decisión, el fútbol tenía una característica y ahora tiene otra. La gente se enamora del juego por sus características".

Un elogio reservado para el VAR

En un ejercicio de equilibrio que refuerza la credibilidad de su argumento, Bielsa aprovechó la misma intervención para reivindicar el VAR como un acierto reglamentario genuino. "Hay grandes aciertos, como la influencia del VAR que no hizo más que mejorar el fútbol, y uno tiene que aplaudir y valorar eso. Porque además la tecnología ofrece más cosas para que lo no deseado del VAR desaparezca", señaló.

La distinción es relevante: no es un crítico indiscriminado de la modernización del fútbol. Acepta y celebra los avances tecnológicos que combaten la injusticia arbitral, pero rechaza aquellos cambios que, en su opinión, responden a lógicas ajenas a la esencia deportiva.

Una crítica que no es solo suya

Bielsa tuvo el cuidado de subrayar que sus conclusiones no son producto de una reflexión aislada. "Las conclusiones que yo estoy diciendo no son mías, son lo que escucho constantemente y adhiero a eso", afirmó. Con esa aclaración, el seleccionador se erige como portavoz de un sentimiento extendido en el ecosistema futbolístico, desde entrenadores y exjugadores hasta periodistas y aficionados de distintas latitudes que han expresado incomodidad ante el nuevo formato.

El impacto de los cuatro tiempos no es solo emocional. Desde el punto de vista físico, la introducción de pausas adicionales modifica los patrones de recuperación de los jugadores y puede alterar las dinámicas de presión y repliegue que definen los estilos de juego. Los equipos que basan su propuesta en la intensidad sostenida, como los que históricamente han respondido a la filosofía de Bielsa, ven cómo su modelo se enfrenta a interrupciones que rompen el ritmo y permiten a los rivales reorganizarse con mayor frecuencia.

Un aviso lanzado meses antes

Las declaraciones de Bielsa en este Mundial 2026 no son una reacción improvisada. Ya en septiembre de 2025, el técnico había expuesto públicamente los indicadores que, a su juicio, marcaban un declive del fútbol a nivel mundial, advirtiendo que el deporte corría el riesgo de perder su condición de deporte rey si continuaba cediendo su identidad en favor de criterios de mercado.

Aquella intervención fue una señal de alerta temprana. Lo que ahora expresa ante los micrófonos de la prensa en el Mundial es la continuación de ese diagnóstico, aplicado a una reforma concreta que ya es una realidad en el mayor escenario del fútbol planetario.

Uruguay, en marcha pese al debate

Al margen de la polémica reglamentaria, Uruguay afronta su partido ante Cabo Verde con la ambición intacta. Bielsa, cuyo historial incluye etapas memorables al frente de Athletic Club, Olympique de Marsella, la Selección Argentina y la Selección Chilena, llegó a Uruguay en 2023 con el proyecto de llevar a la Celeste de regreso a la elite mundial. Los resultados clasificatorios le dieron la razón y ahora la prueba es en el campo más exigente.

Pero incluso en la víspera de un partido decisivo, el Loco encontró tiempo y convicción para defender algo más amplio que un resultado: la integridad cultural de un juego que, según él, corre el riesgo de perder lo que lo hace único. Esa coherencia entre pensamiento y discurso público, independientemente de la coyuntura, es quizá la marca más perdurable de Marcelo Bielsa como figura del fútbol mundial.

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