FIFA World Cup 2026Published 3 months ago 7 min read

Carlo Ancelotti y Brasil, en busca del hexa: el técnico más ganador del mundo ante su mayor desafío

La Canarinha llega al Mundial 2026 con una identidad renovada, una defensa de élite, el liderazgo goleador de Vinícius y la esperanza de que Neymar encuentre su mejor nivel en lo que podría ser su último torneo.

Hay selecciones que cargan con su historia como un trofeo y como un peso al mismo tiempo. Brasil es, quizás, el caso más extremo. Cinco Copas del Mundo, más que cualquier otra nación, y sin embargo 24 años de sequía desde aquel título en Corea y Japón 2002. El último capítulo doloroso fue el 7-1 ante Alemania en el Mundial de 2014, jugado en casa, en una semifinal que todavía resuena en el imaginario colectivo brasileño. Para intentar cerrar esa herida, la Confederación dio un paso inédito: puso en el banco de suplentes a un entrenador extranjero por primera vez desde 1965, cuando el argentino Filpo Núñez dirigió un único partido a la Canarinha.

El elegido fue Carlo Ancelotti, uno de los técnicos más laureados en la historia del fútbol. El italiano llegó con un currículum imposible de cuestionar: cinco Champions League como entrenador, dos con el AC Milan y tres con el Real Madrid, además de 15 títulos en la Casa Blanca que lo convirtieron en el DT más ganador de la historia del club. Su salida del Merengue llegó en mayo de 2025, tras una temporada sin festejos, y en lugar de buscar reposo al borde de los 70 años, decidió dar un doble salto hacia lo desconocido: su primer seleccionado y su primera experiencia en Sudamérica.

"Brasil me sigue desde hace mucho tiempo, el primer contacto lo empezamos hace dos años. Creo que entrenar a Brasil es un orgullo. Todos saben que es el seleccionado con más historia del fútbol. Lo hago con mucha ilusión y espero que todo pueda salir bien."Carlo Ancelotti

Un debut con dudas, pero una fase de grupos superada con solvencia

El estreno en el Mundial 2026 dejó más preguntas que respuestas: empate 1-1 ante Marruecos, resultado que generó inquietud en una afición que espera mucho más. Sin embargo, Brasil respondió con contundencia en los siguientes compromisos. Una goleada 3-0 a Haití y otro 3-0 ante Escocia le permitieron sellar la clasificación a los dieciseisavos de final con comodidad. La sombra del grupo fue la lesión de Raphinha, uno de los futbolistas más determinantes del plantel, cuya presencia en la siguiente ronda es incierta.

En términos históricos, la geografía también juega a favor de Brasil. De sus cinco títulos mundiales, tres fueron obtenidos en suelo americano: 1950 y 1970 en casa, 1994 en Estados Unidos. El torneo de 2026 se disputa precisamente en Norteamérica, lo que alimenta la ilusión de una nueva consagración en este continente.

No obstante, existe una estadística que pesa sobre Ancelotti: ningún entrenador en la historia del fútbol ha ganado un Mundial dirigiendo a un país que no sea el propio. Los que más cerca estuvieron fueron el inglés George Raynor, finalista con Suecia en 1958 (derrota 5-2 ante el Brasil de Pelé), y el austríaco Ernst Happel, que llevó a Países Bajos a la final de 1978 (derrota 3-1 ante Argentina). El italiano intentará convertirse en el primero en romper esa barrera.

Una defensa de élite como columna vertebral

El Brasil de Ancelotti no se construye sobre el espectáculo improvisado ni sobre los regate individuales como sello de identidad. Su arquitectura está basada en la solidez defensiva y el orden táctico. En el arco, Alisson Becker, referente del Liverpool y considerado uno de los dos o tres mejores porteros del mundo, ya acumula dos arcos en cero en los primeros tres partidos del torneo.

La dupla central es, posiblemente, la mayor fortaleza del equipo. Marquinhos, capitán y líder del vestuario, llegó al Mundial tras conquistar una nueva Champions League con el PSG y sigue siendo uno de los defensores más completos del planeta. A su lado, Gabriel Magalhães, pilar del Arsenal de la Premier League, forma con él una pareja que combina experiencia, contundencia física y dominio en el juego aéreo, lo que convierte a Brasil en una amenaza permanente en los balones parados. En los laterales, Danilo y Douglas Santos cumplen con eficiencia, aunque Ancelotti les pide más equilibrio que proyección, en una diferencia notoria respecto a las célebres bandas de otras generaciones como las de Cafú y Roberto Carlos.

El mediocampo: solidez con interrogantes creativos

El doble pivote formado por Casemiro y Bruno Guimarães da garantías en la recuperación y en el control del juego. El volante del Newcastle atraviesa su mejor momento y ya suma dos goles en el Mundial 2026. Casemiro, con su experiencia en el Manchester United y su palmarés en el Real Madrid, aporta jerarquía y liderazgo en las situaciones decisivas.

Más adelante, Lucas Paquetá ocupa la mediapunta con movilidad y sacrificio, aunque todavía le falta mayor incisividad en los últimos metros. Es la zona del campo donde Brasil presenta más dudas de cara a los partidos de eliminación directa, cuando los espacios se reducen y la claridad en la creación se vuelve indispensable.

Vinícius, la gran arma; Neymar, la esperanza en el horizonte

Vinícius Júnior es hoy el jugador más desequilibrante de la Canarinha y uno de los más temidos del torneo. El delantero del Real Madrid cerró la temporada en Europa en un nivel estratosférico y lo trasladó al Mundial: 4 goles en la fase de grupos lo convierten en uno de los máximos goleadores del certamen. Su relación con Ancelotti es de sobra conocida: fue bajo la conducción del italiano en el Bernabéu donde el brasileño terminó de consolidarse como futbolista de primer orden mundial.

"Un jugador tiene que respetar al entrenador, a los compañeros. Él ha mejorado mucho su actitud en el campo. El Vini que viene aquí es muy distinto al del Real Madrid a nivel humano."Carlo Ancelotti

Cuando Ancelotti fue confirmado como técnico de Brasil, Vinícius no tardó en reaccionar en sus redes sociales con un mensaje que se viralizó: "Gracias, míster. Por tanto. ERES EL MEJOR". Una despedida y una bienvenida al mismo tiempo, que resume la singularidad de una relación que ahora continúa bajo colores distintos.

El gran interrogante ofensivo es el regreso de Neymar. A sus 34 años y tras superar una larga lesión, el máximo goleador histórico de la Canarinha ya disputó sus primeros minutos en el torneo. Su participación irá creciendo a medida que avance la competencia, y si recupera aunque sea una fracción de su mejor nivel, Brasil contará con un futbolista capaz de definir un partido en cualquier momento. Todo apunta a que este será su último Mundial, y el jugador lo sabe.

La profundidad del ataque, la carta secreta de Ancelotti

Más allá del tridente de referencia, Ancelotti dispone de una cantidad inusual de variantes ofensivas de calidad. Matheus Cunha comenzó el torneo como suplente ante Marruecos, pero sus 3 goles en el grupo le ganaron un lugar en el once inicial. Endrick, con apenas 18 años, ya aportó 2 goles como revulsivo y demostró que su impacto puede ser determinante en cualquier momento del partido. Igor Thiago fue el elegido en el debut por su potencia física, y Rayan entró en escena tras la lesión de Raphinha para aportar velocidad y desequilibrio por las bandas.

Es justamente esa capacidad para renovar el once y mantener el nivel competitivo del grupo lo que distingue a este Brasil de ediciones anteriores. Ancelotti, experto en administrar grandes planteles con egos de dimensión histórica, encontró en la Canarinha un vestuario motivado y una competencia interna que eleva el rendimiento colectivo.

La pregunta que moviliza a más de 200 millones de personas sigue sin respuesta. Un técnico que ganó todo lo que se puede ganar en el fútbol de clubes, un delantero que es hoy la mejor versión de sí mismo, una defensa de nivel europeo de primer orden y el regreso de una leyenda que quiere despedirse en lo más alto. El ingrediente falta, siempre el mismo: llegar hasta el final cuando el margen de error es cero. Brasil lleva 24 años esperando ese momento. Ancelotti sabe mejor que nadie lo que cuesta ganarlo todo. La pregunta es si puede hacerlo por primera vez sin el escudo de ningún club, con la pesada camiseta amarilla de un país que en el fútbol no conoce el término media tinta.

Comments 0

With your Google, Facebook or Apple account.
We use cookies to improve and personalize your experience on our site. For more information, read our privacy policy.Accept