El AS Poissy, el club francés que rescató a seis futbolistas ucranianos de la guerra
Un presidente con raíces ucranianas costeó de su bolsillo el traslado desde Turquía de seis profesionales del FC Alians, equipo de segunda división de Ucrania, en una iniciativa humanitaria sin precedentes en el fútbol francés.
El fútbol, en sus manifestaciones más humanas, puede convertirse en un puente entre la desesperación y la esperanza. Eso es exactamente lo que ha construido el AS Poissy, un modesto club de la cuarta división francesa ubicado en las afueras de París, al rescatar a seis futbolistas profesionales ucranianos atrapados por la guerra desatada el 24 de febrero de 2022 tras la invasión rusa. La iniciativa, inédita en Francia, combina solidaridad, burocracia, nostalgia y el poderoso efecto anestésico que tiene el fútbol cuando el mundo se derrumba fuera del rectángulo de juego.
Seis jugadores, una ciudad asediada y un presidente con raíces ucranianas
Todos los futbolistas acogidos pertenecen al FC Alians, club de segunda división con sede en Sumy, ciudad del noreste de Ucrania y una de las primeras en sufrir el asedio de las tropas rusas tras el inicio del conflicto. El nexo entre Poissy y estos jugadores tiene nombre y apellido: Olivier Szewczuk, presidente del club francés e hijo de padre ucraniano, quien asumió personalmente la carga económica y logística de la operación.
Szewczuk desembolsó varios miles de euros de su propio patrimonio para trasladar a los futbolistas desde Turquía, donde el FC Alians realizaba su pretemporada cuando estalló el conflicto. La distancia geográfica les salvó de quedar atrapados en Ucrania en los primeros días, pero no les libró de la angustia. El presidente del Poissy contó con aportaciones adicionales de empresas colaboradoras para financiar el proyecto, aunque el impulso inicial y la determinación fueron enteramente suyos.
"No podíamos traer a veinte, al final se quedó en seis. El resto de la plantilla está en diferentes lugares", explicó Szewczuk, quien además de gestionar el club regenta un pequeño negocio. Su implicación no se limitó a costear los billetes de avión: también coordinó el alojamiento de los jugadores y comenzó a tramitar la documentación legal necesaria para regularizar su situación en Francia.
Yaroshenko, el técnico de 61 años que observa desde la banda sin dar órdenes
Junto a los seis futbolistas viajó a Poissy su entrenador, Youri Yaroshenko, de 61 años y exjugador profesional del FC Zoryá Luhansk, uno de los clubes históricos del fútbol ucraniano. Yaroshenko llegó al extrarradio parisino hace tres semanas y su papel dentro del cuerpo técnico del Poissy es atípico: no dirige, no da instrucciones, no diseña sistemas. El equipo ya cuenta con su propio entrenador principal, Walid Aichour. El veterano técnico ucraniano ejerce más bien como figura de apoyo emocional y cultural para facilitar la adaptación de sus compatriotas.
Durante un entrenamiento en el centro deportivo del club, Yaroshenko observaba los ejercicios con ayuda de un intérprete, con la mirada entre atenta y ausente de quien lleva semanas sin dormir bien. "Casi no dormimos desde que comenzó la guerra. Ahora moralmente y psicológicamente estamos mejor, aunque la cabeza siga estando en Ucrania", confesó el técnico con una franqueza que no admite eufemismos.
Yaroshenko no oculta que el futuro es una incógnita. "Si la guerra se prolonga mucho nos quedaremos aquí, aunque esperemos que se acabe rápidamente. Lo que ocurre allí está siendo una tragedia", afirmó, antes de agradecer la hospitalidad y el empeño del presidente Szewczuk, a quien considera el verdadero artífice de toda esta historia.
Kostyantyn Yaroshenko, el jugador más talentoso del grupo
Entre los seis futbolistas rescatados destaca especialmente Kostyantyn Yaroshenko, hijo del entrenador Youri y el perfil técnico más brillante del grupo. Formado en la academia del Shakhtar Donetsk, uno de los semilleros de talento más reputados de Europa del Este, Kostyantyn llegó a vestir la camiseta de la selección ucraniana sub-21. Con 35 años y una carrera construida en el profesionalismo ucraniano, el mediocampista aterrizó en Poissy con la incertidumbre de quien sabe que no ha elegido libremente su destino.
"Cuando entrenamos nos olvidamos de lo que está sucediendo allí, aunque sea solo por media hora", declaró el jugador nada más concluir una sesión de trabajo. Sus palabras reflejan algo que los psicólogos deportivos han documentado durante décadas: el deporte de alta competición activa mecanismos de concentración que bloquean temporalmente el estrés externo.
Kostyantyn admite haberse sorprendido por el nivel del Poissy. "En Ucrania, un club de cuarta división no tiene el nivel del Poissy ni de lejos", aseguró el centrocampista, quien confiesa admirar a dos leyendas del fútbol europeo: Zinedine Zidane y Andrés Iniesta. Dos jugadores cuyas carreras representan, precisamente, el tipo de fútbol elegante y asociativo que Kostyantyn ha practicado durante toda su vida.
Vazhynskyi y el peso del desarraigo familiar
No todos los jugadores cargan con el mismo tipo de angustia. Para el portero Yaroslav Vazhynskyi, de 28 años y también formado en la cantera del Shakhtar Donetsk, la herida es de naturaleza familiar. "Yo tengo a mi mujer e hijo en el país y eso lo echo mucho de menos. Solo cuando entro en el campo lo olvido todo", reconoció el guardameta con una sobriedad que habla más alto que cualquier dramatismo.
Vazhynskyi representa la cara más dura de esta historia: la de los futbolistas que han podido salir pero que han dejado atrás a las personas que más quieren. Su situación no es excepcional entre los deportistas ucranianos en el extranjero; según datos del sindicato internacional FIFPro, centenares de futbolistas profesionales ucranianos fueron desplazados en las primeras semanas del conflicto, muchos de ellos con sus familias todavía dentro del país.
El nudo burocrático: profesionales que entrenan pero no pueden jugar
La parte más frustrante de la historia del AS Poissy no está en el campo, sino en los despachos. Szewczuk advierte de que los seis jugadores llevan semanas entrenando sin poder disputar un solo partido oficial, al carecer aún de la ficha profesional homologada por las instituciones federativas francesas. La tramitación de documentos avanza con una lentitud que desespera al presidente del club.
"No sé cuánto tiempo van a aguantar así, esta gente es profesional y entrena para jugar", lamentó Szewczuk, quien señaló además una asimetría llamativa en la normativa vigente: "Un francés que jugaba en Ucrania tiene la ficha automática para regresar, pero un ucraniano que viene aquí, no". La paradoja burocrática golpea con más fuerza a quienes ya han sufrido suficiente.
- Los seis futbolistas proceden del FC Alians, club de segunda división ucraniana con sede en Sumy.
- El traslado desde Turquía fue financiado en gran parte por el presidente Olivier Szewczuk.
- El entrenador Youri Yaroshenko (61 años), exjugador del FC Zoryá Luhansk, también fue evacuado.
- Su hijo Kostyantyn Yaroshenko, formado en el Shakhtar e internacional sub-21, es el jugador de mayor proyección del grupo.
- El portero Yaroslav Vazhynskyi (28 años), también del Shakhtar, tiene a su familia aún en Ucrania.
- Ninguno de los seis ha podido debutar aún por trabas en la homologación de su ficha federativa.
El AS Poissy transita en el semiprofesionalismo francés, pero la dimensión de lo que ha protagonizado en estos días supera con creces a cualquier resultado deportivo. En una cuarta división que normalmente atrae atención exclusivamente local, un presidente con apellido eslavo y corazón solidario ha convertido a un club periférico en símbolo de lo que puede hacer el fútbol cuando decide estar a la altura de los tiempos.
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