FIFA World Cup 2026Published 3 months ago 5 min read

El Fan Fest oculto del Mundial 2026: la fiesta del fútbol en la Central de Abasto de CDMX

A un costado de uno de los mercados mayoristas más grandes del mundo, entre tarimas de madera y chicharrones caseros, los trabajadores de Iztapalapa tienen su propio rincón del Mundial 2026.

No aparece en Google Maps ni en Waze. No tiene patrocinadores con lonas de cinco metros ni estaciones de activación instagrameables. La ruta para llegar depende de preguntarle a cualquier locatario, quien inevitablemente responderá lo mismo: "está en las canchas de hasta atrás, a lado de los basureros". Ese es el Fan Fest de la Central de Abasto de la Ciudad de México, uno de los más singulares de los 16 que México ha desplegado como sede de la Copa del Mundo 2026, y quizás el más honesto de todos.

Un espacio pensado para quienes alimentan a la ciudad

La Central de Abasto de Iztapalapa es, por dimensión y volumen de operación, uno de los mercados mayoristas más grandes del planeta. Cada día, entre 500,000 y 900,000 personas ingresan a sus instalaciones para realizar compras, y alrededor de 90,000 trabajadores sostienen su actividad ininterrumpida: el recinto opera las 24 horas, de las 10 de la noche a las 6 de la tarde del día siguiente, sin excepción. Diableros, cargadores de jitomate, vendedores de cebolla, distribuidores de fruta, todos ellos son el engranaje invisible que abastece a una de las ciudades más pobladas del mundo, y una de las 16 sedes del Mundial 2026.

Este Fan Fest está pensado para que venga la gente de la Central de Abasto, y algunas colonias aledañas. Tenemos entre 500 mil y 900 mil personas que entran diariamente a la Central de Abasto a hacer sus compras. Tenemos 90 mil personas que trabajan aquí diariamente. La Central de Abasto trabaja de 10 de la noche a seis de la tarde, a diario. No tienen oportunidad de ir a espectáculos culturales, la intención es acercarles el Mundial.Mauricio Osorio, representante del área de cultura de la Central de Abasto

Esa es la lógica detrás de este Fan Fest: acercar la Copa del Mundo a una comunidad laboral que rara vez tiene tiempo para espectáculos culturales o deportivos. La propuesta no compite con el Fan Fest del Zócalo capitalino, ni con los de Guadalajara o Monterrey, monumentales en infraestructura y visibilidad mediática. Este opera en otro registro completamente distinto.

Tarimas de madera, chicharrones y dados: la otra cara del Mundial

La ambientación del Fan Fest de la Central de Abasto describe perfectamente a su público. Los puestos no fueron construidos con materiales corporativos ni con el acabado estético de una gran marca deportiva. Se levantaron sobre tarimas de madera, las mismas que circulan a diario por las naves del mercado trasladando mercancía. El menú no incluye cerveza artesanal ni hamburguesas gourmet: hay chicharrones caseros empacados en bolsas transparentes, con salsa botanera, cueritos en vinagre y, para quienes llegan con algo más de presupuesto, hasta con aguacate. También se tiran dados y hay balones disponibles para los niños.

La infraestructura audiovisual, sin embargo, cumple su función con dignidad. Una carpa gigante techada alberga una pantalla de gran formato donde los asistentes pueden seguir cada partido de la Selección Mexicana, incluyendo las atajadas de Raúl "Tala" Rangel o cualquier momento histórico del Tri en este torneo, sin sufrir el sol de Iztapalapa.

Esto demuestra que la CDMX es muy deportiva, todo esto es para estas colonias que no se toman en cuenta, encuentran un refugio, que siempre hace falta. Es despejar el cuerpo y la mente.Erick Ivanov, promotor de actividades del Fan Fest de la Ciudad de México

El público: niños, adultos mayores y diableros con cinco minutos libres

El perfil del visitante también contrasta radicalmente con el de otros Fan Fest del torneo. Aquí no hay turistas internacionales buscando experiencias locales ni influencers documentando el ambiente. Los pocos extranjeros que pasan por el lugar son migrantes que trabajan temporalmente en las naves de frutas y verduras del mercado. El público habitual son niños hijos de trabajadores de la Central de Abasto y de las colonias aledañas, que esperan a que sus padres terminen el turno, y personas de la tercera edad que aprovechan las activaciones del espacio.

Los propios trabajadores, cuando el ritmo de la jornada lo permite, se escapan apenas unos minutos para ver un fragmento del partido. El grito de "¡Viva México!" resuena igual que en cualquier otro Fan Fest del país, con la misma intensidad y el mismo fervor colectivo, aunque en un contexto radicalmente más cotidiano.

Isabel, encargada del área de juegos de mesa para niños y adultos, describe así la propuesta del lugar:

Tenemos la pantalla techada, la bandita puede ver los partidos sin sufrir tanto del sol. Tenemos una serie de comerciantes que todo el día nos pueden estar dotando de papitas y frituras.Isabel, encargada del área de juegos de mesa del Fan Fest de la Central de Abasto

Un espejo fiel de la ciudad que lo alberga

En el contexto de un Mundial que ha generado debates sobre accesibilidad, costos de boletos y elitización del fútbol, el Fan Fest de la Central de Abasto funciona como un recordatorio de que el deporte más popular del mundo también puede vivirse desde los márgenes de la visibilidad mediática. No es viral. No acumula millones de reproducciones. Pero alberga a una comunidad de trabajadores que sostiene el abasto alimentario de una metrópoli de más de 9,000,000 de habitantes y que, por algunas horas entre turno y turno, tiene su propio pedazo de Copa del Mundo.

Iztapalapa, históricamente relegada en las narrativas culturales y turísticas de la capital, tiene en este rincón discreto y funcional algo que los grandes Fan Fest difícilmente pueden ofrecer: autenticidad sin filtros.

Comments 0

With your Google, Facebook or Apple account.
We use cookies to improve and personalize your experience on our site. For more information, read our privacy policy.Accept