FutbolPublished 4 months ago 6 min read

El legado histórico de Lionel Scaloni en Argentina: 97 partidos, 70 triunfos y cuatro títulos que cambiaron una era

Con una efectividad del 78,4% y cuatro títulos conquistados, Lionel Scaloni se consolidó como el entrenador más exitoso de la historia reciente de la Albiceleste.

Hay procesos que se miden en trofeos y hay otros que se miden en transformaciones. El ciclo de Lionel Scaloni al frente de la Selección Argentina pertenece a ambas categorías. Desde que el entrenador nacido en Pujato, Santa Fe, tomó las riendas del combinado nacional en agosto de 2018, la Albiceleste dejó de ser una promesa permanentemente frustrada para convertirse en la selección más dominante del fútbol sudamericano y, por extensión, una de las más poderosas del mundo.

Los números hablan con una claridad contundente: 97 partidos dirigidos, 70 victorias, 18 empates y apenas 9 derrotas, con una efectividad del 78,4%. En términos ofensivos, Argentina anotó 201 goles y recibió solo 49, lo que refleja tanto el poderío atacante como la solidez defensiva que Scaloni logró construir a lo largo de los años.

Cuatro títulos que marcaron una generación

El palmarés del ciclo Scaloni no tiene precedentes en la historia reciente de la selección. En apenas seis años de gestión, Argentina levantó cuatro títulos de primer nivel:

  1. Copa América 2021 (disputada en Brasil): el primero y el que rompió una sequía de 28 años sin títulos para la Albiceleste.
  2. Finalissima 2022 (en Wembley, ante Italia): una victoria por 3-0 que certificó la supremacía continental y europea del momento.
  3. Copa del Mundo Qatar 2022: la tercera estrella en la historia argentina, conseguida de la manera más dramática posible ante Francia en la final de Lusail.
  4. Copa América 2024 (en Estados Unidos): la confirmación de que el ciclo no era flor de un día, sino una hegemonía sostenida.

La conquista del Mundial de Qatar merece un capítulo aparte. Argentina llegó al torneo con la presión histórica de devolverle a Lionel Messi el único título que le faltaba, y lo hizo de la manera más épica posible: remontando una final ante una Francia que llegó a empatar en el tiempo reglamentario y en la prórroga, antes de que los penales inclinaran la balanza hacia la Albiceleste. Fue el primer campeonato mundial argentino desde México 1986, cuando Diego Armando Maradona protagonizó una de las actuaciones individuales más brillantes de la historia del fútbol.

Un plantel construido desde la confianza y la continuidad

Uno de los aspectos más destacados del proceso Scaloni es la amplitud del plantel que utilizó. A lo largo de su ciclo, 98 futbolistas sumaron minutos con la camiseta celeste y blanca, y 65 debutaron bajo su dirección técnica. Esta cifra revela una política de puertas abiertas que contrastó con ciclos anteriores, en los que el grupo se reducía a un núcleo cerrado que raramente incorporaba sangre nueva.

Entre los jugadores con mayor presencia en la era Scaloni destacan los pilares del equipo: Lionel Messi, capitán y líder indiscutido; el arquero Emiliano "Dibu" Martínez, elegido mejor portero del mundo en Qatar 2022; el lateral Nicolás Tagliafico; y mediocampistas como Rodrigo De Paul y Leandro Paredes, quienes se convirtieron en el motor del equipo durante los momentos decisivos.

En la parcela goleadora, Messi encabeza de manera destacada la lista de máximos anotadores del ciclo, seguido por Lautaro Martínez, quien se consolidó como el delantero centro titular y referencia ofensiva del equipo, especialmente a partir de la Copa América 2024, donde fue el máximo goleador del torneo.

El contexto histórico: de la crisis a la cima

Para comprender la magnitud del logro de Scaloni, es imprescindible recordar el estado en que recibió la selección. Argentina llegó al Mundial de Rusia 2018 en un estado de caos institucional y futbolístico. El equipo había atravesado tres finales perdidas en apenas tres años, las dos de la Copa América de 2015 y 2016, más la del Mundial de Brasil 2014 ante Alemania. La figura de Messi estaba cuestionada, y la dimisión del técnico Jorge Sampaoli tras el torneo ruso dejó al país sumido en una profunda incertidumbre.

En ese contexto, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tomó la decisión arriesgada de confiar en Scaloni, hasta entonces segundo entrenador del seleccionado sub-20, sin experiencia previa como primer técnico a nivel profesional. Las dudas eran comprensibles, pero los resultados se encargaron de silenciarlas una a una.

Scaloni apostó por renovar el grupo, incorporar a jóvenes como Julián Álvarez y Enzo Fernández, y construir una identidad colectiva que pusiera al equipo por encima de las individualidades. Sin renunciar al talento de Messi, logró algo que sus predecesores no habían conseguido: crear un equipo en el que la estrella del Barcelona y el Paris Saint-Germain se sintiera parte de un colectivo, no el único responsable de cargar con el peso de un país entero.

Un sistema táctico flexible y una identidad definida

Tácticamente, Scaloni ha demostrado una capacidad de adaptación notable. Argentina no es un equipo de esquema rígido: el técnico ha utilizado tanto el 4-3-3 como el 4-4-2 y el 3-5-2, ajustando el sistema en función del rival y del momento del torneo. Esta versatilidad fue clave en Qatar, donde el equipo supo replegarse y atacar al contraataque contra rivales fuertes, y también dominar con posesión cuando la situación lo requería.

La solidez defensiva es otro de los sellos del proceso. Con 49 goles encajados en 97 partidos, la Albiceleste exhibe un promedio inferior a los 0,51 goles por encuentro recibidos, una cifra extraordinaria para un equipo que, a su vez, anotó más de dos goles por partido de promedio.

Un legado que trasciende los títulos

Más allá de los trofeos y las estadísticas, el legado de Scaloni se mide en la reconexión emocional entre la selección y los argentinos. Durante años, el vínculo entre la afición y el equipo nacional estuvo deteriorado por las derrotas en finales, por la sensación de que se desperdiciaba una generación irrepetible. El técnico santafesino logró que los argentinos volvieran a ilusionarse, a identificarse con sus jugadores y a sentir que la selección era, de nuevo, un motivo de orgullo colectivo.

En la historia del fútbol argentino, los nombres de Guillermo Stábile, Juan Carlos Lorenzo, César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo están grabados con letras de oro por haber llevado a la Albiceleste a lo más alto. Con cuatro títulos en el palmarés y un récord de efectividad difícil de igualar, Lionel Scaloni ya ocupa un lugar propio en ese panteón, y el tiempo dirá si su ciclo tiene aún más historia por escribir.

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