FutbolPublished 4 months ago 6 min read

Emanuel Gularte se va de Peñarol con sensaciones encontradas: lesiones, un conflicto con Leo Fernández y el sueño europeo en el Sporting de Gijón

El zaguero de 28 años reconoció que hizo lo posible por quedarse en el Carbonero, pero Puebla, su club propietario, no accedió a extender la cesión; ahora se ilusiona con dar el salto al fútbol español.

Emanuel Gularte cierra un ciclo en Peñarol con la mochila cargada de emociones contradictorias. El zaguero uruguayo de 28 años, cedido por el Puebla de México, no pudo concretar su deseo de extender su estadía en el Carbonero y deberá emigrar al Sporting de Gijón de España, donde continuará su carrera profesional. La partida, sin embargo, no fue una decisión propia: fue el club azteca quien puso punto final a la negociación.

"Hice lo posible por quedarme en Peñarol pero no se dio. Puebla no quiso. Fue una experiencia inolvidable para mí y ojalá pueda volver", reconoció el defensor con sinceridad. Sus palabras reflejan una realidad habitual en el fútbol moderno: el destino de los futbolistas cedidos muchas veces no depende de sus propias voluntades ni de los clubes que los reciben, sino de los intereses económicos de los propietarios del pase.

Amargura y esperanza a partes iguales

Gularte no ocultó la mezcla de sentimientos que le genera su salida. Hincha confeso del Manya, el defensor esperó años para tener la oportunidad de vestir la camiseta carbonera y, cuando finalmente lo logró, el ciclo se cortó antes de lo que él hubiera querido.

"Tengo sensaciones encontradas porque me genera mucha amargura tener que irme de Peñarol. Yo soy hincha del club y esperé mucho tiempo por tener la oportunidad de llegar. Por otro lado me pone contento la posibilidad de llegar a Europa", admitió el zaguero. La chance de competir en el fútbol español, concretamente en el Sporting de Gijón, representa un salto de calidad en su carrera y una recompensa a años de trabajo.

A pesar de irse sin el campeonato uruguayo en el bolsillo, objetivo que persiguió durante su paso por el club, Gularte confía plenamente en el plantel que continúa. "Tengo ganas de salir Campeón Uruguayo con Peñarol y yo estoy seguro que el plantel que sigue lo va a lograr. Más allá de las críticas que son normales por los resultados, a mí me sorprendió el apoyo de la gente en cada situación adversa", señaló, con un mensaje que funciona también como despedida cargada de afecto hacia la hinchada.

El episodio con Leo Fernández: competitividad sin golpes

Uno de los temas que más ruido generó durante el semestre de Gularte en Peñarol fue un tenso altercado en entrenamiento con el mediocampista Leo Fernández. El episodio trascendió al ámbito público y encendió las alarmas sobre el clima interno del plantel. Sin embargo, el propio defensor se encargó de contextualizar lo ocurrido y de quitarle dramatismo.

"La interna del plantel siempre estuvo bien. Hubo algún momento tenso como en todos los equipos grandes del mundo. Hay gente muy ganadora en el vestuario y todos queremos lo mejor. La diferencia que tuvimos con Leo en el entrenamiento fue de público conocimiento pero quedó ahí. Los dos somos muy competitivos y resolvimos la cosa de una forma anti natural. No hubo golpes pero se nos escapó algún insulto", explicó Gularte, relativizando el incidente sin negarlo.

En ese marco, el defensor destacó el rol fundamental que jugó el entrenador Diego Aguirre para calmar las aguas. "Aguirre manejó muy bien la situación que sucedió con Leo. Es una persona que sabe absorber muy bien la presión sin tener que tirársela a los jugadores y eso se valora mucho", subrayó. La figura del técnico como gestor emocional del grupo aparece aquí como un pilar clave en la dinámica interna del Carbonero.

Un semestre plagado de lesiones: 22 bajas en seis meses

Quizás el dato más contundente que aportó Gularte para explicar el irregular rendimiento de Peñarol en el primer semestre del año es el número de lesionados que tuvo el plantel: 22 bajas por lesión en apenas seis meses. Una cifra que, por sí sola, da cuenta de las enormes dificultades que debió sortear el cuerpo técnico para armar equipos competitivos semana a semana.

"Ningún equipo del mundo compite al alto nivel con ese número. Arrancamos con cinco centrales y terminaron jugando los juveniles. Lo mismo en todas las posiciones", graficó el zaguero, quien vivió de cerca esa realidad desde la línea defensiva.

Entre los casos más dolorosos, Gularte mencionó los de Abel Hernández y Facundo Álvez, dos jugadores de peso en el esquema aurinegro cuyas lesiones se produjeron en situaciones fortuitas difíciles de prevenir. "La de Abel Hernández y la de Facundo Álvez fueron jugadas muy desafortunadas. Cada lesión muscular es distinta, pero tuvimos mucha mala suerte", afirmó.

Sin embargo, el defensor fue más allá del factor físico y apuntó a causas que exceden lo meramente médico o físico:

  • La presión de las redes sociales: "Creo que la presión de las redes sociales es un ingrediente más para las lesiones", sostuvo, en referencia al impacto psicológico que genera la exposición constante de los futbolistas al escrutinio digital.
  • La acumulación de partidos: "También tuvimos muchos partidos y las fechas se apretaron", señaló, poniendo el foco en la sobrecarga competitiva que enfrentan los clubes uruguayos que compiten simultáneamente en torneos locales e internacionales.
  • La gestión emocional: "La gestión emocional tiene su rol importante", completó, abriendo la puerta a un debate cada vez más presente en el fútbol de alto rendimiento sobre la salud mental como factor de rendimiento y prevención de lesiones.

El saldo en los clásicos, un consuelo ante la final perdida

Gularte se marcha de Peñarol sin el título uruguayo que tanto anheló, pero con un registro que considera valioso: un saldo positivo en los clásicos ante Nacional. Durante su período con la camiseta aurinegra, el equipo disputó cinco clásicos en 2023 y dos en el primer semestre de 2024, con un balance favorable que, sin embargo, quedó opacado por la derrota en la final de la temporada pasada precisamente ante el eterno rival.

"Jugamos cinco clásicos el año pasado y dos clásicos este y terminamos con saldo positivo. Obviamente eso se ve empañado por haber perdido la final pero me llevo las victorias clásicas", reconoció el zaguero, consciente de que en Peñarol los clásicos tienen un peso simbólico difícil de equiparar con cualquier otro resultado.

Ahora, con la vista puesta en el Sporting de Gijón y en el desafío de abrirse paso en el fútbol español, Emanuel Gularte cierra un capítulo que, más allá de sus matices, marcó profundamente su carrera. Su historia con Peñarol, el club del que siempre fue hincha, queda inconclusa pero abierta: "Ojalá pueda volver", prometió antes de emprender el vuelo hacia Europa.

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