FutbolPublished 3 months ago 4 min read

Fedefútbol inhabilita 15 años a tres futbolistas costarricenses por intento de amaño de partidos

La Comisión Disciplinaria de la Federación Costarricense de Fútbol sancionó a Hansell Arauz, Henry Cooper y Pablo Rodríguez por intentar manipular resultados, en uno de los fallos más severos de los últimos años.

El fútbol costarricense atraviesa uno de sus momentos disciplinarios más graves. La Comisión Disciplinaria de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) confirmó la inhabilitación por 15 años a los futbolistas Hansell Arauz Ovares, Henry Cooper Bennett y Pablo Fabián Rodríguez Esquivel, tras determinar su responsabilidad en un intento de manipulación de partidos. La resolución quedó en firme el 25 de junio de 2026 y fue comunicada oficialmente a las ligas afiliadas el 29 del mismo mes.

La sanción no se limita únicamente a la actividad como jugadores. Los tres implicados tienen prohibido ejercer cualquier función dentro del fútbol federado costarricense durante ese periodo: no podrán desempeñarse como entrenadores, miembros de cuerpos técnicos, dirigentes, oficiales ni integrar comisión alguna vinculada al balompié nacional. Se trata, en la práctica, de una expulsión total del ecosistema federativo.

La circular enviada a los órganos federativos señala que la sanción responde a "la manipulación ilícita de marcadores y competiciones".

Un caso que no llegó a consumarse, pero sí a castigarse

Según la documentación distribuida entre los organismos afiliados, el expediente corresponde a un intento de amaño que finalmente no llegó a concretarse. Sin embargo, las autoridades deportivas determinaron que la conducta desplegada por los tres futbolistas era suficiente para aplicar un castigo ejemplar. La Fedefútbol deja claro con esta decisión que la mera tentativa de corrupción merece las mismas consecuencias que el delito consumado, en línea con los estándares internacionales de integridad deportiva impulsados por la FIFA y la CONCACAF.

Doble sanción para Pablo Rodríguez

El caso de Pablo Fabián Rodríguez Esquivel reviste una gravedad especial. Además de los 15 años impuestos por el primer expediente, la Comisión Disciplinaria le aplicó 10 años adicionales de inhabilitación por un segundo intento de manipulación ocurrido durante 2026, cuando el jugador ya no pertenecía a ninguna institución deportiva. En total, Rodríguez Esquivel acumula 25 años de veto dentro del fútbol federado costarricense, una cifra sin precedentes en la historia disciplinaria reciente del país.

Hansell Arauz: el nombre que más impacta

De los tres sancionados, el que genera mayor atención es Hansell Arauz Ovares, extremo de 36 años con una trayectoria extensa en la Primera División. Arauz es recordado, sobre todo, por haber sido parte del plantel con el que Saprissa conquistó el histórico campeonato número 30, el título más simbólico de la historia del club morado. A lo largo de su carrera también defendió las camisetas de Cartaginés, Santos de Guápiles, Carmelita, Grecia, Guadalupe FC, Golfito, Turrialba FC y San Carlos FC, además de haber dado el salto al fútbol internacional con el Erciyesspor de Turquía.

Su último equipo fue precisamente San Carlos FC, institución que militó en la Liga de Ascenso durante la temporada 2025 y donde también coincidieron Cooper Bennett y Rodríguez Esquivel. Con posterioridad, el club descendió a la Liga de Fútbol Aficionada y dejó de competir, lo que ya había dejado a los tres futbolistas en situación de libre, sin vínculo institucional activo al momento de la resolución.

Para Arauz, una inhabilitación de 15 años equivale, en términos prácticos, a poner punto final a su carrera profesional. A los 36 años y sin posibilidad de regresar al fútbol federado hasta 2041, cualquier escenario de reincorporación al balompié de alto nivel resulta inviable.

Tolerancia cero: un mensaje al fútbol centroamericano

La envergadura de las sanciones impuestas convierte este fallo en uno de los más contundentes emitidos por la Fedefútbol en los últimos años. La resolución no solo afecta a los tres individuos directamente involucrados, sino que también lanza una señal inequívoca al conjunto del fútbol costarricense y centroamericano: los mecanismos de integridad están activos y las consecuencias de intentar manipular resultados son devastadoras para quien lo intente.

La lucha contra el amaño de partidos es una prioridad global en el deporte. Organismos como la FIFA y la CONCACAF han reforzado en los últimos años sus protocolos de detección y denuncia, y las federaciones nacionales como Fedefútbol han adoptado marcos disciplinarios que permiten actuar incluso cuando el intento no prospera. El caso costarricense se convierte así en un referente regional sobre cómo debe responder una federación ante este tipo de conductas.

Aunque el intento de amaño nunca llegó a materializarse, las autoridades deportivas determinaron que la conducta era suficiente para imponer un castigo ejemplar.

Con los tres futbolistas completamente apartados del fútbol federado, la Fedefútbol cierra un expediente que sacudió los cimientos del balompié nacional y que, sin duda, marcará un antes y un después en la forma en que se abordan los temas de integridad dentro del fútbol costarricense.

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