FutbolPublished 3 months ago 3 min read

Giovanni Malagò elegido presidente de la Federación Italiana de Fútbol en medio de una profunda crisis

El exdirigente olímpico se impone con el 68,58% de los votos y asume el reto de relanzar a los Azzurri tras su tercer fracaso consecutivo en clasificarse para un Mundial.

La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) tiene nuevo presidente. Giovanni Malagò, quien encabezó el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, fue elegido este lunes para liderar el organismo más importante del fútbol italiano, sumido en una de las crisis institucionales y deportivas más graves de su historia reciente.

Malagò obtuvo el 68,58% de los votos en la asamblea electoral, una victoria holgada frente a su único rival, el expresidente federativo Giancarlo Abete, quien se quedó en el 29,17%. El resultado refleja la necesidad de un cambio profundo que la mayoría de los estamentos del fútbol italiano consideraba imprescindible.

El contexto: tres Mundiales consecutivos sin Italia

El nuevo presidente hereda una institución sacudida por un escándalo de proporciones históricas: Italia no ha clasificado para un Mundial en tres ediciones consecutivas, una racha de fracasos sin precedentes para una selección con cuatro títulos mundiales en su palmarés. El detonante inmediato de este cambio de liderazgo fue la derrota en el play-off de clasificación ante Bosnia y Herzegovina, que obligó a dimitir a su predecesor, Gabriele Gravina.

Antes de asumir este cargo, Malagò fue durante años presidente del Comité Olímpico Italiano (CONI) y sigue siendo miembro activo del Comité Olímpico Internacional (COI). Su perfil gestor y su experiencia en grandes eventos deportivos internacionales fueron argumentos decisivos para convencer a los votantes.

La prioridad inmediata: elegir al nuevo seleccionador

El primer gran desafío que aguarda a Malagò en el cargo es la designación de un nuevo seleccionador para los Azzurri. Gennaro Gattuso dejó el puesto tras el citado fracaso frente a Bosnia, y el nombre de su sucesor es, en este momento, la pregunta que ocupa a toda la afición italiana.

Los grandes candidatos que suenan con más fuerza son dos exentrenadores de la propia selección italiana:

  • Roberto Mancini: artífice del título en la UEFA Euro 2021, aunque no logró llevar a Italia al Mundial de 2022. Posteriormente dirigió a la selección de Arabia Saudí y más recientemente al Al-Sadd de Qatar, club del que también se desvinculó en 2024.
  • Antonio Conte: dirigió a Italia en la UEFA Euro 2016 y fue el técnico que modernizó el juego de la Nazionale en aquella etapa. Recientemente renunció al banquillo del Nápoles y se encuentra sin equipo.

La elección del técnico marcará el tono del nuevo proyecto y la credibilidad del mandato de Malagò desde su primer mes de gestión.

Un perfil olímpico para un cargo futbolístico

La apuesta por Malagò supone una ruptura con la tradición de situar al frente de la federación a figuras puramente ligadas al mundo del fútbol. Su exitosa gestión al frente del CONI y la organización de los Juegos de Milán-Cortina le han granjeado una reputación de administrador eficiente y con capacidad de maniobra en estructuras complejas, cualidades que ahora deberá poner al servicio de una institución que necesita reformas en todos los niveles: desde las categorías inferiores hasta la cúpula técnica de la selección absoluta.

Italia, que conquistó sus cuatro Copas del Mundo en 1934, 1938, 1982 y 2006, lleva una década sin encontrar el camino de regreso a la élite mundial. La Euro 2020 (disputada en 2021) fue un destello esperanzador, pero la posterior incapacidad para clasificarse a los Mundiales de 2018 y 2022, y ahora al de 2026, ha dejado en evidencia las carencias estructurales del sistema.

Malagò recibió el 68,58% de los votos en la elección del lunes, superando con comodidad al único otro candidato, el expresidente federativo Giancarlo Abete, que obtuvo el 29,17%.

Con el Mundial de 2026 a la vuelta de la esquina y la clasificación ya perdida, la presión sobre el nuevo presidente es máxima. La comunidad futbolística italiana espera que Malagò no solo restaure la credibilidad institucional de la FIGC, sino que trace una hoja de ruta creíble para que los Azzurri no vuelvan a sufrir la humillación de quedarse fuera de la cita más importante del fútbol mundial.

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