Abarrotero sufre trastorno postraumático a media venta


...yo no se si sepan, pero solo en México existen más de 50 tipos diferentes de sabritas y a ninguna, hasta el momento, le he encontrado algún rasgo por el cual pueda calificarla como anormal

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Don Pepe, el de la tiendita, de 50 años de edad, se encontraba en el interior de su tienda, cuando Olivia, una clienta asidua, de 40 años de edad, se apareció en el inmueble para pedir una sabrita "de la normal". Fue aquí cuando una leve molestia se presentó en la humanidad de Don Pepe, sin embargo continuó la venta, sin saber que ese momento sería el más trágico de toda su vida.

"Ella me pidió una sabrita de la normal, yo no sabía cuál pasarle por lo que le pedí me especificará cuál de todas, de las que se encontraban en el estante, era la sabrita que ella quería. Me contestó lo mismo, que quería de las normales y yo no se si sepan, pero solo en México existen más de 50 tipos diferentes de sabritas y a ninguna, hasta el momento, le he encontrado algún rasgo por el cual pueda calificarla como anormal", añadió Don Pepe desesperado. 

La crisis final se derivó luego de que la señora Olivia agregara, a su carrito de despensa, galleta ovalada, dos veladoras, una corona de dulce, unos cigarros sueltos y una coca "de tamaño normal", momento en que Don Pepe, según declaraciones de su hijo Toñito, retuvo todo su enojo, ya que todo fue pedido con el mismo calificativo que la sabrita.

"... al final mi papá le preguntó de qué tamaño quería su coca y la señora le dijo que de la normal, por lo que mi padre respondió, ya molesto y tambaleante, a qué se refería con "la normal", ella dijo que de la más grande que tuviera y mi papá le llevó una de 3 litros, lo cual hizo que la señora, enojada, contestara que esa coca era muy grande para ella y que no se la iba a terminar, que quería una más pequeña, o sea, de la normal", declaró Toñito.

Todo esto trajo a don Pepe recuerdos de ventas pasadas, lo cual lo introdujo en una crisis nerviosa que posteriormente, según información de los paramédicos, terminó en un trastorno postraumático, derivado de la cual, Don Pepe comenzó una serie de  arrebatos de furia, comportamiento imprudente y autodestructivo, que terminó en una colapso mental que dio por finalizada la venta sin beneficio para ninguno, ya que la señora Olivia, un tanto molesta, se tuvo que retirar ante a alteración del abarrotero.

"El que tenga tienda que la atienda, y si no, que la venda", declaró la señora Olivia, quien terminó por acudir al cervecentro en contraesquina del abarrotes. 

Al lugar arribaron los paramédicos, quienes dieron atención inmediata a don Pepe, logrando tranquilizarlo con un sedante. Don Pepe, ofreció a los socorristas un refresco como pago de su servicio, lo cual ellos aceptaron de buena gana y pidieron un refresco de tamaño "normal" para el calor. 

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