La piel de la palabra

En estos recorridos por encontrar nuevas voces de la literatura colombiana desde las regiones, llegué hace unos años a Tunja, una ciudad que resulta misteriosa;  por ser la capital de Boyacá tiene todos los problemas y beneficios de las urbes, sin embargo,  por sus calles coloniales se siente la tranquilidad y mesura propicia para escribir, crear e imaginar.

Por eso me di a la tarea de encontrar algún escritor o escritora que me hablará de la experiencia de vivir y escribir en Tunja. Nuestra escritora invitada Nana Rodríguez Romero afirma que nunca sintió la necesidad de vivir en la capital, Tunja su ciudad natal por ser cultural, fría e incluso melancólica es propicia para la creación literaria, muy disímil de  la agitada capital colombiana. 

La escritora y poeta Nana Rodríguez  nició en su adolescencia con textos poéticos, más adelante, alejada de el enamoramiento de los primeros escritos se inclina por el cuento, la investigación y el ensayo. Adelantó estudios de psicología y filosofía y ésta última tiene mucha influencia estética en su obra, por ejemplo toma como referencia  los aforismos de Zaratustra  para iniciar con el mini cuento.

Nana Rodríguez nunca se ha arrepentido de ningún libro o texto publicado, por el contrario no aconseja apresurarse a depurar demasiado rápido los primeros escritos, ella misma confesó a ver botado a la basura muchos poemas, cuadernos enteros como su poesía inicial, que daban cuenta de su historia, de su evolución e  incluso de su intimidad.

Con el libro La piel de los teclados obtuvo el premio nacional de poesía Ciro Mendía 2008. De allí este texto:

Reino de columnas
Bajo la luz de las farolas
Sobre cárcavas inmemoriales, la geometría
La plaza es un escenario de la ilusión
Piedra volcánica y desierto, agave y escaleras de luz
Habito una ciudad inmensa
En el aire galopa el rumor de las calles
Los mapas que trazaron esa ciudad
Por largos pasillos en el subterráneo
La noche cae
Las cosas que habitan la casa saben
En el piso más alto de los días
Mis ojos se extravían a través de la ventanilla
Los habitantes del destierro se refugian en la ciudad
Los habitantes del desierto se refugian en la ciudad

El libro "La casa ciega y otras ficciones",  tuvo un ejercicio de escritura muy particular, todas las historias salieron  a partir de los sueños de la escritora, cada noche durante mucho tiempo soñaba cosas extrañísimas como ella misma decía, al principio le contaba estos sueños a un amigo suyo para que los escribiera y un día él la ánimo a que ella misma contara sus imágenes oníricas, según Rodrigo Arguello semiótico Bogotano, quien fuera el primero en leer el libro, Nana Rodríguez tiene un gran "oído para escribir" una musicalidad especial.

Nana Rodríguez ahondo en el tema del mini cuento y la mini ficción, publicó dos libros investigativos sobre el tema, desde la tradición oriental china, la modernidad y luego la posmodernidad, el libro "La teoría del mini cuento" es tal vez el único estudio  sistemático sobre el tema de la literatura breve en Colombia que se encuentra en la librería Lerner al igual que sus libros de poemas y cuentos.  Disfrutemos finalmente algunas de las mini ficciones de la escritora tunjana.

CONCEPTO DE IDENTIDAD E INFINITO

A Manuel Suárez Al filo de la madrugada, rodeado de tratados de astronomía, física cuántica y topología, con las manos sobre la frente, asombrado ante la curvatura e infinitud del espacio, de los millones de soles y de galaxias que pueblan el universo; los agujeros negros, la antimateria, el tiempo, levantó los brazos aterrorizado y gritó a su compañera: ­¡Eloísa, Eloísa, no somos nada!¡No somos nada! Ella, entre dormida y despierta le contestó: ­¡Claro, si usted siempre me ha negado! Y volteó la espalda para continuar durmiendo.

SUEÑO QUE SUEÑA

Si se reunieran los sueños que los hombres tienen durante un período determinado, se vería surgir, una imagen exactísima del espíritu de ese período. Decía Hegel.

Anoche soñé que transitaba por una avenida. Al detenerme frente al semáforo, un caballo brioso, batió la cola y encendió las luces direccionales ubicadas justo en medio de sus flancos. El jinete que lo montaba disparaba con frenesí a la luna.

AJEDREZ

Se dice que el juego del ajedrez originariamente era una técnica de adivinación que interpretaba el resultado de la batalla entre las fuerzas eternas del ying y del yang.

Más tarde en Praga, con la humedad de un sótano como testigo, un hombre de ojos triste vislumbró el ajedrez como un castillo habitado por reyes, damas, caballos y alfiles invisibles, custodiados por peones sonámbulos y torres que no duermen.

Mientras en Buenos Aires, con fervor, un hombre de ojos que miran al infinito, poetizó que Dios mueve al jugador y éste a la pieza... ahora, yo solitaria, en el silencio de una ciudad sumergida, sobre mi cuadrícula de luces y de sombras, veo cómo el caballo traza una ele movido por mi mano y, relincha como una señal de la escritura de Dios, deseoso de que algún día esta secreta partida pueda finalizar en tablas.

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