Los ídolos de barro, la tecnología y la familia tradicional

Actualmente en las noticias de primera plana se encuentran con más frecuencia temas que tratan sobre la vida de los ¨famosos¨ como:el futbolista mejor pagado del mundo, el narcotraficante con más hazañas y dinero; la herencia que deja el actor o cantante de mayor ranking, el divorcio de tal o cual artista,  las fotos de fulana que enseña más dela cuenta, el novio o novia de turno del perencejo, el secreto para conservar su figura, y  muchas cosas más de este estilo, que van creando estereotipos en la  sociedad actual, hueca de pensamiento y de reflexión.

Personas a las que le es difícil identificar lo que está bien o mal, que piensan que leer un libro y hacer un resumen crítico del mismo, está fuera de lugar, atados a los juegos electrónicos de última tecnología que les sumerge y absorbe, haciendo que se olviden de su parte espiritual, no conocen ya de los valores que tratan sobre la honestidad, la lealtad, la generosidad, la solidaridad, la responsabilidad, el respeto para con uno mismo y sus semejantes, sean estos humanos o no humanos.

Lo que les importa es obtener popularidad en las redes sociales, sin analizar o razonarlo que tengan que hacer para lograrlo. Educados por lo general con todo y hasta demás, no valoran lo que tienen, llegan a la adultez sin haber culminado aún la infancia, se convierten de pronto en padres o madres, sin criterio bien formado para tomar acertadas decisiones en la vida de la familia que han formado, carentes de principios, no pueden impartir estos, a sus hijos.

Creen que el libre albedrío convertido en libertinaje, es la mejor educación, cambian de pareja al mínimo problema, y  quiebran ese vínculo de hogar que se dispersa y se sustituye por las cosas materiales, eludiendo responsabilidades. Adoradores de la vanidad, gastan ingentes cantidades de dinero en lo último que está a la moda, hasta se someten a varias cirugías plásticas para conseguir la imagen que se asemeje a la de su artista preferido. Siguen a ídolos de barro, debilitando cada vez más las bases de la sociedad que es la familia tradicional.

Mientras que sus hijos, sin asidero, que les dé seguridad en su formación, pierden hasta su identidad sexual, desorientados en muchos casos, cometen aún más errores que los que cometieron sus progenitores. Entonces cabe preguntarse: ¿dónde se perdió la familia tradicional?, cuando todos sus integrantes se reunían a compartir sus vivencias diarias a la par de sus alimentos, cuando no era necesario el celular, el internet, la Tablet, o los juegos electrónicos para que los niños se diviertan y desarrollen sus capacidades con creatividad y sensibilidad, identificando los valores que les ayuden en el futuro a ser personas que aporten a la comunidad, a su bienestar y estabilidad personal.

Por lo general, son niños cuyos padres trabajan de día y de noche para ganar el dinero que les permita estar al día en la adquisición del  último modelo que ofrece la tecnología, criados por los abuelos, o los parientes o la guardería, o la computadora, o la calle, no obedecen a nadie sino a su propio instinto. ¿Será que se está perdiendo la esencia de ser humanos, dejando que sean las máquinas de última tecnología que manden hasta en  el núcleo familiar?¿Será que ellas  van a decir lo que está bien o está mal, las que van a impartir los valores  que los grandes sabios antiguos trataron de trasmitir, a través de la ética y  la moral?

Sin valores, la familia tradicional no subsistirá y la humanidad se ira degradando hasta perder su propia esencia que le hace diferente a las demás especies que habitan en este gran hogar que es el planeta tierra. Por tanto, es hora de rescatar estos valores a todo nivel del actuar humano, sin seguir a ídolos de barro y sin dejar que los aparatos de última tecnología se conviertan en necesidad vital.

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