No es necesario explicarle a ningún lector que haya cursado la primaria la conexión entre el cerebro y los pezones; esta comunicación que es parte de las respuestas fisiológicas reguladas por el sistema límbico. Ante fuertes emociones, los pezones son de las primeras partes del cuerpo en sufrir transformaciones, dada su cercanía con el corazón. De conocimiento popular son los casos de papilla anomalía más comunes en el mundo de la medicina. Todos conocemos, por ejemplo, que los pezones cuyas aureolas se cubren de múltiples y diminutas protuberancias ocurren cuando una persona comienza una relación con un no-vidente, si es que éste ya está versado en el sistema de lectura braille; de la misma forma que sabemos que las personas que se cargan demasiadas tareas, y toman más ocupaciones de las que son capaces de manejar, desarrollan un tercer pezón.

Sin embargo, un caso menos conocido de papilla anomalia es uno que recientemente se ha vuelto muy común (con algunos expertos dándole la clasificación de "epidemia"). Esto no es nada menos que el síndrome del pezón bífido (papilla bifidum), nombrado así recordando la forma de la lengua de las serpientes. Este caso se da en las personas indecisas. El hecho de no poder tomar decisiones definitivas, de no poder determinar un camino a seguir, hace que el pezón del individuo se bifurque, dejando de tener una punta definida y pasando a tener una punta hendida en dos partes, generando mucho dolor. Esto funciona para las personas que se debaten entre dos posibilidades; pero también existen las que se debaten entre múltiples opciones, este cuadro es el más grave y la muerte digna es el único plan viable.

La causa de la expansión masiva de este síndrome se ha encontrado en la falta de compromiso de estos tiempos, distinta al compromiso pasional a diversas causas que se podía observar en el siglo XX, donde se podía ver una adhesión casi romántica a ideas políticas, filosóficas y artísticas.

Actualmente no existe ninguna cura definitiva para el síndrome del pezón bífido; se practican, sin embargo, cirugías en las que las puntas bifurcadas se unen pero, como es de imaginarse, no se asegura que estas puntas no vuelvan a separarse. No obstante, y esto tampoco sorprenderá a nadie, ya se pueden encontrar en internet grupos de personas que declaran que su mayor fetiche sexual tiene como objeto al pezón bífido.

Una noticia más preocupante es que, si bien este mal no ha sido investigado a fondo, ya se ha registrado otra forma de papilla anomalia que rápidamente se está propagando. Este cuadro se presenta en las personas que tienen sentimientos fuertemente encontrados, al punto de ser contradictorios. Esto causa que el pezón se separe en dos puntas que van en direcciones exactamente opuestas. Esta anomalía provoca un dolor extremo y ha recibido el nombre de síndrome de la dicotomía de pezón (papilla dichotomia).

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