Trump trata de ponerse al día en la formación de su gobierno

El presidente de EEUU avanza despacio en la formación de su gobierno y acusa a los demócratas de la demora

Trump trata de ponerse al día en la formación de su gobierno

Con la confirmación en el Senado del secretario de Justicia, Jeff Sessions, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ocupó otro cargo importante en su nuevo gobierno. Ya solo quedan 685.

En su tercera semana en el cargo, el joven gobierno de Trump sigue siendo un proyecto en desarrollo y en Washington quedan cientos de sillas por ocupar en las oficinas de agencias federales. Aunque el presidente ha criticado a los demócratas por la demora, también comparte al menos parte de la culpa por ir más despacio que su predecesor a la hora de presentar el historial de sus candidatos y el papeleo correspondiente.

Un recuento de los nombramientos y puestos por cubrir refleja el desafío que espera a cualquier nuevo presidente. Hasta el miércoles, el equipo de Trump había nominado a 35 personas para cubrir 693 puestos de alto nivel que requieren confirmación en el Senado, según datos de la Partnership for Public Service. Por estas fechas en 2009, el gobierno del entonces presidente Barack Obama había nombrado a 38 funcionarios en total.

Sessions fue el octavo miembro del gobierno en ser confirmado. En este punto hace ocho años, Obama tenía 23 funcionarios confirmados, incluidos jefes y subsecretarios de departamento.

En total hay 1.200 puestos que requieren confirmación en el Senado y unos 4.100 puestos nombrados de forma directa, según la alianza de servicio público. Muchos de los cargos siguen vacantes, lo que deja al gobierno federal en manos de responsables interinos y funcionarios de carrera que suelen permanecer en su puesto al margen de su tendencia política.

"No es como si el gobierno se detuviera porque no se han completado estos nombramientos. Hay personas en funciones en estas tareas", explicó Max Stier, presidente y director ejecutivo de la Partnership for Public Service. "Pero están en funciones. No tienen el sello de aprobación del presidente. No piensan a largo plazo".

Los retrasos han obligado al gobierno de Trump a depender de varias personas que jugaron un papel destacado en el gobierno de Obama, lo que ha despertado sospechas hacia la burocracia federal. En el ejemplo más conocido, Trump despidió a la secretaria de Justicia en funciones, Sally Yates, fiscal de carrera y nombrada por los demócratas, después de que ella cuestionara públicamente la constitucionalidad de las restricciones migratorias ordenadas por Trump y se negara a defenderlas ante los tribunales.

Otros que se han quedado se ven en una situación incómoda. Uno de los 50 empleados a los que Obama pidió que se mantuvieran en el cargo para facilitar la continuidad es Brett McGurk, el enviado especial de Estados Unidos ante la coalición contra el grupo extremista Estado Islámico. Trump se pasó su campaña criticando la estrategia que McGurk ayudó a desarrollar y defender en público.

En la lista también está Adam Szubin, cuya confirmación como subsecretario para de Lucha Antiterrorista e Inteligencia Financiera fue demorada por los republicanos durante más de un año. Szubin trabajó en funciones y nunca llegó a ser confirmado, hasta que Trump lo nombró secretario interino del Tesoro.

Se espera que el hombre designado por el presidente para dirigir el Tesoro, Steven Mnuchin, se someta a la votación del Senado esta semana.

La Casa Blanca se ha quejado por la lentitud del proceso de confirmación, acusando a los senadores demócratas de frenar sus nombramientos. El presidente tuiteó el miércoles por la mañana que era "una desgracia que todo mi gobierno no esté formado, el mayor retraso de este tipo en la historia de nuestro país", y denunció la "¡Obstrucción de los demócratas!".

Las afirmaciones de Trump sobre la naturaleza histórica de las demoras no son correctas, o al menos aún no. El gobierno de Obama no estuvo formado hasta finales de abril de 2009 y Bill Clinton no tuvo el gobierno completo hasta mediados de marzo de 1993.

Los demócratas alegan que el gobierno no ha investigado en profundidad a los nominados, muchos de los cuales son ricos y tienen muchas conexiones de negocios, y no se ha dado prisa por proporcionar registros financieros y documentos de ética.

Los demócratas boicotearon la semana pasada una reunión del comité de Finanzas del Senado para votar sobre los nombramientos del representante Tom Price, republicano por Georgia, como responsable del Departamento de Salud y Servicios Humanos, y de Mnuchin, que ha chocado con los demócratas por los desahucios de miles de propietarios cuando dirigía el banco OneWest. Los demócratas afirman que los dos candidatos han presentado información engañosa sobre su historial financiero.

El elegido por Trump como secretario de Empleo, Andrew Puzder, no presentó sus documentos obligatorios de ética hasta esta semana.

Sin embargo, más allá de los miembros más altos del gobierno, muchos puestos clave en agencias federales siguen sin ocupar. Se trata de subsecretarios, asesores generales y subdirectores que a menudo juegan un papel en la gestión de cada departamento.

"Hay puestos clave en torno al secretario que permiten trabajar al secretario", explicó Clay Johnson, que sirvió como subdirector de gestión en la Oficina de Gestión y Presupuesto durante el gobierno de George W. Bush. "El secretario es mucho menos secretario sin esas personas".

Johnson señaló que por lo general, para cuando llega el receso anual del Congreso en agosto se han ocupado unos 225 puestos confirmados por el Senado. "Parece que aún están tratando de ponerse al día", comentó.

Muchos de los primeros nombramientos se han centrado en el ejército, seguridad nacional y fuerzas de seguridad.

Trump consiguió confirmar pronto al general John Kelly para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional y ha nominado a Elaine Duke, que sirvió en el departamento durante los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama, para servir como subsecretaria.

Pero muchos puestos en ese departamento siguen vacíos, mientras la batalla legal en torno al decreto de Trump de restricciones migratorias consume tiempo y recursos. El presidente aún no ha nombrado responsables para la Administración de Seguridad de Transportes, para el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ni para la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, que responde a catástrofes naturales.

En el frente diplomático, Trump sólo ha nominado a tres embajadores ante países extranjeros: el gobernador de Iowa, Terry Brandstad, para China; el propietario de los Jets de Nueva York, Woody Johnson, para Gran Bretaña, y el fiscal David Friedman para Israel.

Y si bien Trump propuso hace poco al juez Neil Gorsuch para llenar la plaza libre que dejó el fallecido juez Antonin Scalia en el Tribunal Supremo, aún no ha anunciado su candidato para servir como procurador general, encargado de defender la posición del gobierno federal ante el Supremo.

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