Renuncia aumenta descalabro de Dpto. de Justicia de EEUU

WASHINGTON (AP) — La repentina partida de otra figura de alto rango del Departamento de Justicia agrava el descalabro de una dependencia que tiene vacantes las posiciones de liderazgo de varias de sus divisiones más importantes en momentos en que enfrenta numerosas cuestiones delicadas.

La renuncia de la subsecretaria de Justicia adjunta Rachel Brand, la tercera funcionaria de más alto rango de la dependencia, complica un inusual problema que contribuye a la inestabilidad del departamento, según funcionarios actuales y ex funcionarios, y que le ha impedido al gobierno de Donald Trump implementar plenamente su programa un año después de la asunción del jefe de la cartera Jeff Sessions.

Sessions lamentó la situación el lunes y acusó a un senador republicano de impedir la confirmación de figuras clave, incluidos los jefes de las divisiones de seguridad nacional, derechos civiles y derechos penales. Sin mencionarlo por su nombre, aludía sin duda al senador Cory Gardner, de Colorado, quien prometió impedir la confirmación de todos los nominados por el Departamento de Justicia después de que Sessiones levantó las protecciones de los estados que legalizaron la marihuana.

Gardner sigue bloqueando las confirmaciones en señal de protesta, según confirmó su portavoz el lunes por la noche.

Algunos de los nominados llevan meses a la espera de que se resuelven sus casos, sobrellevando un proceso de confirmación prolongado, complicado por la resistencia de Gardner.

Lo inusual de todo esto es que las trabas no vienen de los demócratas, el partido de oposición, sino de los propios republicanos.

“Es bastante frustrante”, declaró Sessions en una reunión de la Asociación Nacional de Sheriffs. “Estas son piezas muy importantes... y no podemos siquiera someterlas a votación”.

Brand dijo el viernes que se iba porque había aceptado un trabajo en Walmart. Llevaba solo nueve meses supervisando algunas de las áreas más delicadas del Departamento de Justicia, incluidas las divisiones de derechos civiles y antimonopolios. Dijo que se le había presentado una oportunidad en el sector privado que no podía rechazar, en la que ganará mucho más que como funcionara pública.

Su gestión, no obstante, había sido difícil, sobre todo por la escasez de personal y porque la dependencia era blanco de feroces cuestionamientos de Trump, que afectaron la moral del personal. Y existía la posibilidad de que su trabajo se tornase más complejo todavía ya que hubiera debido supervisar la investigación de Rusia del fiscal especial Robert Mueller si el subsecretario de justicia Rod Rosenstein renunciaba, era despedido o quedaba al margen por alguna razón.

El trámite para reemplazar a Brand tomará meses.

Ocho cargos carecen de líderes confirmados por el Senado, incluido cuatro que supervisaba Brand. Uno de los que espera confirmación es John Demers, nombrado por Trump para dirigir la división de seguridad nacional responsable de los casos de terrorismo y espionaje. Es un puesto vital, en parte porque solo funcionarios aprobados por el Senado pueden ordenar acciones de vigilancia en el extranjero, una función clave del jefe de la división de seguridad nacional.

Doce de los 58 procuradores nominados por Trump esperan ser confirmados y hay decenas de plazas para las que todavía ni se ha nominado a nadie. Algunas de las divisiones han tenido más de un líder interino en pocos meses, pero han debido preparar informes para el Congreso y ofrecer conferencias de prensa. Eso puede ser problemático, según Peter Keisler, quien fue secretario de justicia interino bajo el gobierno de George W. Bush hijo, tras la renuncia de Alberto Gonzales.

“La realidad es que si se percibe que alguien está a título interino, no tiene la legitimidad que da la confirmación del Senado y no tiene tanta fuerza para promover los intereses y las posturas de su dependencia”, declaró Keisler.

Las vacantes tienen otros impactos menos obvios. Los funcionarios interinos difícilmente tomen medidas de largo alcance por temor a ser desautorizados cuando llegue el nuevo jefe permanente.

“Puedes mantener el rumbo que llevaba el barco, pero cuesta reaccionar a los problemas nuevos que surgen”, señaló Joyce Vance, quien fuera secretaria de justicia de Alabama bajo el gobierno de Barack Obama. “Da la sensación de que todo es temporal y hay mucha incertidumbre”.

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