Derecha sueca espera explotar el tema de la inmigración

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Derecha sueca espera explotar el tema de la inmigración

FLEN, Suecia (AP) Mónica y Bengt Borg, una pareja de jubilados, dicen que Flen ya no parece parte de Suecia. Sentados en un banco en la calle principal, observan a un iraquí que ve en su teléfono un programa de la televisión curda. Del teléfono de una muchacha brota música árabe. Pasan somalíes, etíopes y sirios, uno tras otro, las mujeres con pañuelos en la cabeza.

No reconocemos a nuestro país, dice Bengt Borg, de 66 años. Su esposa, de 64, afirma que no se siente segura cuando sale a la calle sola de noche debido a versiones de que los inmigrantes han perpetrado varias violaciones. Ambos piensan votar por los Demócratas Suecos, un partido nacionalista con posturas en contra de la inmigración, en las elecciones generales del domingo.

Esta es la primera votación nacional que tiene lugar en esta nación de 10 millones de habitantes desde la llegada de 163.000 inmigrantes en el 2015. Fue la relación inmigrante por habitante más alta de un país europeo durante la ola inmigratoria que vivió Europa ese año. En Flen, una ciudad de solo 6.000 residentes, las personas que han pedido asilo constituyen una cuarta parte de la población.

La elección pone nuevamente a prueba el crecimiento de la derecha en Europa al compás del malestar generado por la inmigración. En varios países que recibieron grandes cantidades de inmigrantes, como Alemania, Italia y Austria, se ha registrado un avance entre las agrupaciones de extrema derecha.

El origen de los Demócratas Suecos se remonta al movimiento nazi. Si bien el partido se ha esforzado por mejorar su imagen, mucha gente no está convencida y cree que votando por ellos se correría el peligro de socavar las tradiciones democráticas y la identidad de los suecos como superpotencia humanitaria.

Otros, no obstante, piensan que los valores igualitarios de Suecia se ven amenazados por el arribo de grandes cantidades de musulmanes.

Los Demócratas Suecos, un partido marginal hasta hace poco, cuentan hoy con el 20% de la intención de voto, comparado con el 13% del 2014. Parte de su crecimiento obedece al desencanto con la coalición oficialista de social-demócratas y el Partido Verde, que gobierna el país desde hace cuatro años. La coalición apoyó inicialmente la llegada de inmigrantes y esa postura es hoy muy cuestionada.

Si bien un 20% del voto no alcanzaría para llevar a los Demócratas Suecos al gobierno, un buen resultado les permitiría ejercer mayores presiones sobre el próximo gobierno y privar a los social-demócratas o a la centro-derecha de un mandato claro.

David Crouch, periodista británico y autor de Una nación a los tumbos: La historia secreta del modelo sueco, dice que los buenos salarios y grandes beneficios sociales, combinados con un énfasis en políticas progresistas, le dieron a Suecia fama de ser un país que hace las cosas de otro modo y las hace bien. Esa impresión cambió en los últimos dos años.

Especialmente desde la llegada de Donald Trump al poder (en Estados Unidos), se ha difundido una imagen mucho más sombría, de una nación al borde de una catástrofe social, y se habla de violencia, de balaceras, de violaciones y esas cosas, manifestó.

Crouch opina que esa visión no es la predominante. La economía sueca está floreciente y genera empleos, lo que implica que se puede incorporar a los recién llegados al mercado laboral, señaló. Sostuvo que la visión de que el país está al borde de un apocalipsis es difundida por medios de prensa con políticas racistas.

Si eres racista y detestas a los inmigrantes, no quieres que los inmigrantes vengan a tu país. Y si llegan muchos inmigrantes, dicen que el país se está hundiendo, afirmó. Algunos derechistas, expresó, propagan mentiras, dicen cosas que no han sucedido.

Un policía de un suburbio del sur del país que apoya a los Demócratas Suecos admite que es exagerado pintar al país como una nación que sucumbe a la violencia, con barrios a los que la policía no se anima a entrar, como afirman muchos en la extrema derecha europea.

Pero aduce que hay problemas reales en los barrios de inmigrantes y se queja de que los principales partidos impiden que se aborde abiertamente el tema.

Si hace cinco años hubieras dicho que habría que analizar cuántos inmigrantes podemos recibir, te hubieran considerado un racista, declaró el agente a la Associated Press. El policía no quiso identificarse porque dijo que puedes perder amigos y el empleo por apoyar el partido de extrema derecha.

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Jan M. Olsen colaboró en este despacho desde Copenhague.

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