Migrantes internos abarrotan ciudad fronteriza en Venezuela

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Migrantes internos abarrotan ciudad fronteriza en Venezuela
Un hombre carga un saco a la espalda mientras trabaja como "lomo taxista" o porteador ante una terminal de autobús en San Antonio, Venezuela, el jueves 19 de septiembre de 2019. (AP Foto/Rafael Urdaneta)

SAN ANTONIO, Venezuela (AP) — El mediodía se acerca y la estación de autobuses en esta localidad es un hervidero de actividad.

Los comerciantes que viajan al centro de Venezuela suben a autobuses y los llenan de sacos de arroz, cajas de medicamentos, paquetes de pasta de dientes e incluso neumáticos que compraron en la vecina Colombia. En la terminal de llegadas, viajeros agotados bajan de los autobuses y se dirigen a la frontera, donde comprarán comida o verán que sus pasaportes sean sellados para salir de Venezuela definitivamente.

Entre los gritos de los vendedores ambulantes y el jaleo de los peatones, docenas de hombres jóvenes con carros de metal pasan de un lado a otro de la estación y la frontera, cargando maletas y mercancías. Se les conoce como “lomo taxistas” porque pasan buena parte del día cargando bultos pesados sobre la espalda.

“No me esperaba quedarme acá, pero como no me pude ir más adelante me tocó”, comentó Richard Rondón, un lomo taxista del centro de Venezuela y que llegó el año pasado a San Antonio.

Rondón dijo ganar unos 8 dólares al día cargando sacos de mercancías por la estación de autobús de San Antonio, que se encuentra a unas cuatro cuadras de la frontera. Puede ser un trabajo agotador, con temperaturas extremas que a menudo alcanzan los 40 grados Celsius (104 Fahrenheit), pero el joven de 26 años dijo que era mejor que quedarse en casa, en su estado natal de Aragua.

“Allá en el centro del país no hay casi comida. Y está muy difícil conseguir trabajo”, señaló.

La escasez de alimentos y la hiperinflación en Venezuela empujan a miles de personas a dejar el país cada día en busca de una vida mejor.

Pero muchas personas que tienen poco dinero para emigrar o prefieren quedarse más cerca de casa se están instalando en localidades fronterizas como San Antonio, donde la economía informal de bienes del mercado negro y venta ambulante les ofrece algunas oportunidades de trabajo.

La población de San Antonio ha pasado de 66.000 a 113.000 personas en dos años debido a la migración interna, indicó el alcalde, William Gómez. La de lomo taxista es una de las ocupaciones informales que han surgido a medida que llega más gente del interior de Venezuela.

“Son muchachos que quieren ganarse su día a día trabajando (...) y con ello paliar un poco lo que es la situación de bloqueo económico hacia el país” dijo Gómez, del gobernante partido socialista de Venezuela.

En la terminal de autobuses, Rondón culpa al gobierno de Venezuela y su política económica por los problemas del país, afirmando que algo “tiene que cambiar” para que los que ahora son niños no tengan que afrontar tantas penurias.

Rondón vive con sus dos hijos pequeños y su esposa embarazada en una habitación que la familia arrienda por tres dólares diarios. Los apagones son frecuentes, como en otras zonas fronterizas de Venezuela. Sólo hay agua corriente una vez por semana.

“Es un poco incómodo porque tenemos que compartir el baño” con otras familias, comentó Francis Sosa, de 20 años, esposa de Rondón. “Pero acá se come bien. En Aragua teníamos nuestra propia casa pero era difícil conseguir comida”.

Rondón trabaja cada día de 7 de la mañana a 9 de la noche para ganar suficiente para pagar el alquiler, algo de comida y tener un poco de dinero para cubrir las necesidades de los niños.

De camino a casa pasa junto a varias tiendas que dejaron de vender ropa o electrodomésticos debido a la crisis en Venezuela. Ahora sus propietarios arriendan esos espacios a migrantes del centro del país, que duermen en el suelo por un par de dólares la noche.

En ocasiones, Rondón se pregunta si la vida sería mejor en países cercanos como Colombia o Perú. Pero se le quitan las ganas de mudarse cuando ve a venezolanos que regresan sin un centavo, con historias sobre sufrimiento y penurias.

“Uno nunca sabe cómo le va a ir por allá”, dijo. “Mientras estoy acá y haya trabajo estaré acá un tiempo”.

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La periodista de The Associated Press Luz Dary Depablos informó desde San Antonio, y el periodista de la AP Manuel Rueda informó desde Bogotá.

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