La cuenta regresiva que alienta las protestas en Hong Kong

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La cuenta regresiva que alienta las protestas en Hong Kong
Estudiantes manifiestan su apoyo a compañeros detenidos por la policía en Hong Kong el 3 de octubre del 2019. (AP Photo/Vincent Thian)

HONG KONG (AP) — Nacido después de la firma del histórico 1ro de julio en que Gran Bretaña devolvió Hong Kong a China en 1997, el manifestante de 18 años que recibió un balazo de la policía en el pecho durante violentos enfrentamientos esta semana y luego fue detenido es parte de una generación que siente que se le acaba el tiempo.

Las vidas de los residentes de Hong Kong nacidos después de 1997 podrían cambiar radicalmente al cumplirse los 50 años en los que China prometió preservar “el sistema capitalista y el estilo de vida” de este territorio.

Ese plazo, rodeado de incertidumbres, se cumplirá en el 2047 y es una especia de espada de Damocles que se cierne sobre los residentes de Hong Kong.

Los manifestantes que vienen tomando las calles desde junio tienen una cosa en claro: No quieren que Hong Kong sea como el resto de las ciudades chinas ni quieren perder las libertades especiales de que gozan y su condición de centro comercial internacional.

Esos temores, dicen sus compañeros de estudios, son lo que impulsaron a Tsang Chi-kin a la militancia política en su escuela secundaria y a participar en la manifestación del martes, en que el gobierno comunista chino celebraba sus 70 años en el poder.

Mientras otros estudiantes del Ho Chuen Yiu Memorial College del distrito Tsuen Wan de Hong Kong coreaban consignas contra el gobierno en la hora del almuerzo, un estudiante de 17 años que participó en manifestaciones con Tsang dijo que quienes nacieron después de 1997 sienten que si no defienden ahora las libertades del territorio, tal vez no tengan otra oportunidad de hacerlo.

“Creo que por eso Kin es tan militante”, comentó su compañero, quien se identificó solamente como Sam por temor a represalias por participar en las manifestaciones. “Cree que esta es la última oportunidad que tenemos de luchar por lo que tenemos”.

Sus compañeros dijeron que Tsang era un “valiente”, pero el jefe de la policía sostuvo que el agente que le disparó había actuado “razonablemente y en el marco de la ley”. El jefe policial Stephen Lo sostuvo que el agente temió por su vida y tomó la decisión impulsiva de disparar desde cerca. Videos del incidente muestran al manifestante golpeando un brazo del policía con una barra metálica. Era parte de una docena de manifestantes enmascarados, vestidos de negro, que tiraron objetos a la policía.

La policía dijo el jueves que Tsang será acusado de causar disturbios y de atacar a un policía. Se expone a un máximo de diez años en la cárcel de ser hallado culpable.

El episodio --el primero en el que un manifestante recibe un balazo-- representa una escalada en la crisis más grave que vive este territorio desde 1997 y pone a prueba el compromiso de China de permitir que Hong Kong se maneje por su cuenta, al menos hasta el 2047.

Los compañeros de Tsang dudan de que China mantenga su palabra. Dicen que una prueba de ello es una propuesta del gobierno de Hong Kong que hubiera permitido la extradición de sospechosos de haber cometido delitos a China para que sean juzgados en tribunales controlados por el Partido Comunista. Las autoridades dijeron el mes pasado que retirarían esa propuesta, pero el solo hecho de que se haya presentado fue visto por muchos como un indicio de que Hong Kong corre peligro de perder de a poco sus libertades.

“Está pasando a ser un pueblo chico de China. Por eso debemos plantarnos firmes”, dijo Sam, quien aseguró que Tsang “lo dio todo por este movimiento. Es un buen líder”.

Entre sollozos, una compañera de Tsang dijo que “el viernes pasado estábamos sentados juntos, charlando, y ahora tiene un balazo y está grave”.

“Dicen que la policía quiere presentar cargos. Es ridículo”, expresó la muchacha de 16 años, que dio solo sus iniciales, SY. “La policía le disparó, pero quieren juzgarlo a él. En lugar de ser una víctima, lo consideran un agresor”.

Las imágenes de jóvenes que se organizan, desfilan y son barridos por la policía antimotines generan malestar entre muchos residentes de mayor edad y los impulsa a apoyar el movimiento de protesta.

“Quieren atarnos de pies y manos y ponernos una toalla en la boca para callarnos. Eso es una tiranía”, se quejó una mujer de 60 años frente a la escuela de Tsang el miércoles de esta semana. Se identificó solo como Chan.

Las manifestaciones están dividiendo familias.

Aiden Chan, otro compañero de 17 años de Tsang, con quien jugaba básquetbol y hacía gimnasia, dijo que no pudo ir a la manifestación porque sus padres se lo prohibieron.

“Creen que las manifestaciones están acabando con la ciudad”, explicó. Sus padres, dijo, consideran que los jóvenes están siendo manipulados por potencias extranjeras, algo que Chan consideró “absurdo”.

“No me entienden”, declaró. “Creen que un estudiante debe esmerarse e ir a la universidad. Nada más. Hay una fuerte brecha generacional”.

El incidente podría aumentar la brecha entre quienes consideran que hay un caos que está destruyendo la economía de Hong Kong y los manifestantes que sostienen que el uso de armas letales por parte de la policía es un reflejo de la represión que ven en China.

“Vi el video (del incidente en que Tsang fue baleado) y estoy conmocionado”, dijo Chan. “No logro calmarme. ¿Cómo pueden pasar estas cosas en Hong Kong?”.

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