Servicio secreto: Atacantes de escuelas exhiben patrón común

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Servicio secreto: Atacantes de escuelas exhiben patrón común
Peter Langman (izq), Susan Payne, fundadora y directora ejecutiva de Safe2Tell; Max Schachter, cuyo hijo fue asesinado en la matanza de una escuela en Parklad (centro), y Ryan Petty, que perdió una hija también en Parkland, fotografiados durante la presentación de un informe del Servicio Secreto sobre los ataques en escuelas de EEUU difundido el 7 de noviembre en Washington. (AP Photo/Cliff Owen)

WASHINGTON (AP) — La mayoría de los estudiantes que perpetraron ataques mortales en escuelas en la última década fueron chicos que habían sido acosados, tenían problemas disciplinarios y un comportamiento alarmante que generalmente fue ignorado, según un estudio del Servicio Secreto de Estados Unidos.

En al menos cuatro casos, los atacantes querían emular a otros jóvenes que empezaron a los tiros en escuelas, incluidos los de la Columbine High School en Colorado, Virginia Tech University y la Sandy Hook Elementary School de Connecticut.

El estudio del Centro Nacional de Evaluación de Amenazas es el informe más completo emitido desde la balacera de Columbine de 1999. El informe analizó a fondo 41 ataques a escuelas del 2008 al 2017 y los investigadores tuvieron un acceso sin precedentes a información confidencial de los organismos de seguridad, incluidos archivos policiales y documentos que no están a disposición del público.

Las conclusiones podrían ayudar a los centros de estudio y a las autoridades a identificar mejor a los estudiantes que podrían estar planeando un ataque y a evitar que lo lleven a cabo.

“Estos no son gestos súbitos, impulsivos de estudiantes que se molestan por algo”, expresó Lina Alathari, directora del Centro, en una entrevista con la Associated Press. “La mayoría de estos incidentes era prevenible”.

Los padres de tres estudiantes muertos en el 2018 en la Marjory Stoneman Douglas High School de Parkland, Florida, se presentaron el jueves en una conferencia de prensa para apoyar el estudio.

Tony Montalto, cuya hija Gina Rose, falleció en el ataque, dijo que la investigación era muy valiosa y que hubiera podido prevenir el ataque.

“Mi hermosa hija podría estar viva hoy”, manifestó. “Toda nuestra comunidad quedó marcada para siempre”.

Montalto exhortó a que las escuelas presten atención al informe.

“Por favor, aprendan de nuestra experiencia”, expresó. “Nos pasó a nosotros, pero pudo pasarle a sus comunidades también”.

Se han programado 40 sesiones informativas para grupos de hasta 2.000 personas. Alathari y su gente capacitaron a unas 7.500 personas en el 2018. El curso es gratis.

El Servicio Secreto es el encargado de proteger al presidente, pero cuenta con el Centro de Evaluación de Amenazas para analizar cómo prevenir otros tipos de ataques.

Desde el ataque de Columbine ha habido numerosos episodios similares. En algunos, como el de Sandy Hook del 2012, fueron perpetrados por jóvenes que no eran estudiantes.

El informe abarca 41 ataques en los que el o los agresores eran o fueron estudiantes de esos centros escolares, que mataron a al menos una persona con un arma.

En los episodios estudiados murieron 19 personas y 79 resultaron heridas.

El Servicio Secreto emitió en julio una guía con recomendaciones de lo que se debe hacer, pero el nuevo informe es un análisis más amplio de los ataques.

Los tiros rara vez duran más de un minuto y casi siempre la policía llegó cuando ya no había disparos. Los ataques generalmente ocurrieron durante el día y se concentraron en un sitio específico, como una cafetería, un baño o un aula.

La mayoría de los atacantes fueron hombres, aunque hubo siete mujeres. El 63% fueron blancos, un 15% negros, un 5% hispanos, un 2% indígenas o nativos de Alaska y un 10% eran de dos o más razas.

Se usaron casi siempre armas de fuego, aunque también puñales. Un atacante empleó una bayoneta como las de la Segunda Guerra Mundial. Los investigadores comprobaron que la mayoría de las armas provenían de las casas de los atacantes.

Alathari dijo que los investigadores pudieron examinar información muy detallada de los atacantes, incluida la dinámica en sus casas, los problemas disciplinarios que tuvieron y sus comportamientos.

No surge una semblanza clara de un atacante, pero sobresalen algunos detalles relevantes: La mayoría se ausentaron de la escuela antes de lanzar su ataque, a menudo porque fueron suspendidos, y habían sido mal tratados por sus compañeros en persona y en las redes sociales. Algunos buscaban fama, otros eran suicidas. Tenían una fijación con la violencia y miraban episodios violentos en las redes, jugaban juegos violentos o leían cosas sobre violencia.

La clave es saber qué es lo que hay que buscar, reconocer patrones e intervenir temprano para tratar de evitar que alguien apele a la violencia.

“Hay una cantidad de actitudes y de factores”, dijo Alathari.

La mayoría de los atacantes eran jóvenes adultos y en más de tres cuartos de los casos el ataque se produjo después de algún incidente con alguien en la escuela.

En un caso, un chico de 14 años le disparó a un compañero que se burlaba de él y le había hecho comentarios homofóbicos. Siete atacantes documentaron sus planes y cinco estudiaron sus blancos

Althari dijo que el informe indica que las escuelas podrían tener que cambiar su forma de impartir disciplina y de intervenir.

El informe no analiza cuestiones políticas como si las armas son demasiado accesibles o si los profesores deben estar armados.

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