Peloteros de las mayores podrían jugar en Venezuela

Peloteros de las mayores podrían jugar en Venezuela
La foto del 5 de noviembre de 2019 muestra el parque semivacío durante un juego entre los Leones del Caracas y los Tigres de Aragua en la capital venezolana (AP Foto/Ariana Cubillos)

CARACAS (AP) — Con la esperanza de que pronto Venezuela sea reincorporada al acuerdo que regula las relaciones entre las Grandes Ligas y los torneos invernales del Caribe, la liga de este país aplaudió la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense, de modificar una medida que bloqueó la participación de peloteros afiliados a las mayores en el torneo local.

Pero por ahora, la resolución excluyó a los Tigres de Aragua y los Navegantes del Magallanes, dos de los ocho equipos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), por considerar que mantienen vínculos con el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro. Ambos equipos tienen la figura legal de fundaciones adscritas a las gobernaciones de los estados Carabobo y Aragua, que en la actualidad están en manos de aliados de Maduro.

“No esperábamos que excluyeran dos equipos. Suponemos que cuando vieron que eran fundaciones, pensaron que era un ente del gobierno. Vamos a aclarar esto y pedir una reconsideración”, dijo el presidente de la LVBP, Giuseppe Palmisano, quien admitió que no tiene certeza de cuándo las Grandes Ligas podrían revertir la suspensión.

Los equipos evalúan el uso de la licencia y los próximos pasos a seguir, agregó Palmisano.

La licencia otorgada expira el 30 de noviembre de 2021 y podría ser revocada o modificada en cualquier momento, según el documento fechado el 2 de diciembre, al que tuvo acceso The Associated Press.

La LVBP fue suspendida en agosto, cuando la administración del presidente Donald Trump, que intenta ejercer presión para que Maduro se separe del cargo, amplió las sanciones contra Venezuela.

En septiembre, la oficina de las Grandes Ligas presentó una solicitud urgente ante la Oficina para el Control de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés) a fin de recibir orientación o, alternativamente, obtener una licencia específica que autorizara tratos con la liga venezolana. La LVBP informó entonces que “había terminado cualquier relación comercial con el gobierno de Venezuela”, incluyendo la aceptación de fondos o patrocinios.

Las sanciones, que incluyen el congelamiento de los activos del gobierno de Venezuela en Estados Unidos, prohíben a los estadounidenses y empresas foráneas relacionadas hacer negocios con el gobierno venezolano, sus familiares o aquellos que mantengan vínculos comerciales con empresas o funcionarios del gobierno.

Washington --que respalda al líder opositor Juan Guaidó, quien como jefe de la Asamblea Nacional se declaró en enero presidente interino en desafío a Maduro-- impuso también sanciones a PDVSA, la mayor fuente de divisas del país y principal patrocinador del torneo local.

La LVBP renunció al patrocinio de esa petrolera estatal y se movilizó en octubre para procurar que se certificara la independencia financiera de la liga.

Aunque tradicionalmente los jugadores de las Grandes Ligas recién se incorporan al torneo local en diciembre, incluso para los equipos favorecidos por la licencia otorgada por la OFAC, podría ser ya tarde financiera y deportivamente. Varios de los principales animadores venezolanos del torneo y jugadores extranjeros de alto nivel, que estuvieron disponibles, ya firmaron para ver acción en otras ligas caribeñas.

Las arcas de los equipos, en tanto, están afectadas por no contar con el patrocinio gubernamental. La liga se sustenta ahora de los aportes de las televisoras y otras empresas privadas como Coca Cola, Toyota y el gigante venezolano de alimentos y cerveza Polar. La mayoría de los partidos son televisados.

Las sanciones obligaron a recortar la temporada en un tercio de sus juegos. Comenzó casi tres semanas más tarde para reorganizarse y asegurar los fondos.

El número de fanáticos en los estadios evidencia una caída --más allá del hecho que los equipos conformaron sus rosters con jugadores de reemplazo procedentes de ligas independientes -- como resultado del elevado costo de los boletos, alimentos y bebidas en los estadios. Estos son prohibitivos para muchos venezolanos.

La mayoría de los extranjeros que hay ahora en la liga son veteranos dominicanos que no han desentonado en uno de los circuitos invernales más exigentes, e incluso se han ganado el favor de los aficionados.

Además de los Navegantes, que acumulan 12 títulos de campeón, y los Tigres, que se ha coronado en 10 ocasiones, la liga venezolana está integrada por otros seis equipos: El campeón defensor Cardenales de Lara, Águilas de Zulia, Bravos de Margarita, Caribes de Anzoátegui, Leones de Caracas y Tiburones de La Guaira.

El ganador del torneo representará a Venezuela en la Serie del Caribe, cuya sede perdió el país este año debido a una nueva escalada en su larga crisis política.

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La periodista de la AP Gisela Salomón colaboró con este despacho desde Miami.

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