Mexicanas protestan contra la violencia de género

Mexicanas protestan contra la violencia de género
Una mujer sostiene una bengala frente a la puerta del Palacio Nacional durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer en el Zócalo, la plaza principal de la Ciudad de México, el domingo 8 de marzo de 2020. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Adriana. Dulce. Paola. Nayeli. Ingrid. María... muchas Marías. Estos son sólo algunos de los nombres de las miles de mujeres asesinadas cada año en México, a menudo por sus parejas sentimentales.

Decenas de mujeres cubrieron el domingo la plaza central del Zócalo de la Ciudad de México con los nombres de las víctimas en letras blancas, parte de las protestas contra la violencia de género en el Día Internacional de la Mujer. Más tarde, las madres de las niñas asesinadas encabezaron una marcha multitudinaria.

“No quiero ser la próxima, y no quiero que mi mamá sea la próxima”, dijo Ana Paula Santos, una estudiante universitaria de 21 años.

Datos del gobierno revelan que 3.825 mujeres murieron de forma violenta el año pasado en México, 7% más que en 2018. Eso representa un promedio de más de 10 mujeres asesinadas al día, lo que lo hace uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. Miles más han desaparecido sin dejar rastro en los últimos años.

“Decidimos que era un momento también para numerarlas a ellas, a todas esas mujeres que nos hacen falta, que nos han arrebatado”, dijo Sofía de Robina, abogada del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.

De Robina, junto con amigas y activistas, recopiló un listado con los nombres de las mujeres que han sido asesinadas en el país desde 2016. La idea era plasmar esos nombres en el asfalto para hacerles un homenaje, pero también para darles una voz el día de la protesta.

Los feminicidios en México a menudo están acompañados de violencia sexual y una brutalidad sorprendente. Algunas mujeres son quemadas. Otras, mutiladas.

Las autoridades parecen incapaces de evitar o investigar apropiadamente los crímenes, y muy pocos de ellos resultan en una condena.

Mientras De Robina hablaba, niños y mujeres se ofrecieron para ayudar a pintar.

Los nombres en su lista provienen de registros públicos de muertes que encajan en la categoría de feminicidio, es decir aquellos asesinatos de mujeres con huellas de odio hacia el género femenino. De Robina y sus colaboradores encontraron, en total, 3.300 aparentes feminicidios.

Los cargos penales al feminicidio conllevan mayores sentencias que otros asesinatos en México.

Los manifestantes tiñeron de rojo el agua de la fuente de la diosa romana Diana en la Ciudad de México, al igual que la fuente de la diosa romana de la sabiduría, Minerva, en Guadalajara.

María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, dijo que las mujeres han salido a las calles en años recientes debido a que las agresiones y asesinatos son “cada vez más alarmantes”.

El domingo, amas de casa, estudiantes y madres de hijos pequeños sobre sus hombros tomaron las calles de la capital mexicana vestidas con camisetas de color morado, pañoletas y sombreros.

Portaban pancartas que rezaban “Somos el corazón de las que ya no están” y “Marcho hoy para no morir mañana”.

Grupos de mujeres con el rostro cubierto rompieron ventanas, prendieron fuego y pintaron consignas en varios edificios. Muchas dentro de la multitud aplaudieron al ver que pintaban mensajes como el de “Estamos hartas”.

Enriqueta Diego, quien vive en Puebla y es madre de dos niñas y un niño, dijo que participó con la esperanza de mejorar la seguridad para todas las mujeres del país.

“Nos están matando con total impunidad”, afirmó la mujer de 52 años.

Posteriormente, algunas pegaron sus pancartas de protesta sobre las bardas que rodean el edificio del Senado. Manifestantes que participaron por primera vez anotaron su nombre, número de teléfono e incluso su tipo sanguíneo en sus brazos como medida de seguridad.

Natalia Olalde, una estudiante universitaria de 19 años vestida con una pañoleta morada atada alrededor del muslo, dijo que marchó porque está harta de la falta de justicia para las mujeres del país.

Es estudiante de administración de empresas, pero le preocupa que pueda enfrentar acoso sexual una vez que empiece a trabajar.

“Queremos ser libres y estar a salvo”, dijo Olalde.

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La fotoperiodista de The Associated Press Rebecca Blackwell contribuyó con este despacho.

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