Latinoamérica se la arregla en Viernes Santo en pandemia

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Latinoamérica se la arregla en Viernes Santo en pandemia

LA PAZ, Bolivia (AP) — Las sirenas de la policía de Bolivia retumbaban en las calles vacías de la ciudad de La Paz mientras la gente salía a sus balcones y ventanas. Abajo, en las calles frente a ellos, estaba el Vía Crucis, que representa la pasión y muerte de Cristo, en este peculiar Viernes Santo, que tiene lugar en medio de una cuarentena impuesta por el gobierno hace más de 20 días para evitar más contagios por el nuevo coronavirus.

El vía crucis boliviano fue sencillo, con crucifijos y la imagen de Jesús encima de autos patrulleros que recorrían el centro de la ciudad mientras un sacerdote con barbijo bendecía a quienes se asomaban por sus ventanas. No hubo una interpretación teatralizada, pero sí una lectura realizada por religiosos sobre los eventos que vivió Cristo.

El comandante general de la policía, Rodolfo Montero, explicó que este evento se realizó para que la gente tenga un poco de esperanza y fe.

Paralelamente, los feligreses asistieron a misas por transmitidas por internet, televisión y radio. En el país hay 250 contagios de COVID-19 y 19 fallecidos.

La presidenta interina, Jeanine Áñez, se ha declarado fiel creyente de Cristo y su gobierno decidió respetar el feriado de Viernes Santo, con lo que se suspendieron las pocas actividades como la de mercados y entidades financieras.

Áñez recibió a la caravana de autos desde la terraza de la residencia presidencial y rezó junto a los sacerdotes.

La mandataria, quien inició su mandato en noviembre pasado, ingresó con una biblia al palacio presidencial tras la renuncia de Evo Morales, quien gobernó el país por casi 14 años.

Morales dejó el poder tras una convulsión política social que siguió a las elecciones de octubre, en las que se proclamó ganador.

El panorama del Viernes Santo boliviano fue muy similar al que se vivió en México.

Más temprano, uno de los eventos religiosos más importante de la Semana Santa en la capital del país norteamericano vivió una jornada distinta al realizar una tradicional representación actoral del via crucis sin público por primera vez en 177 años.

La representación de la Pasión de Cristo suele realizarse a lo largo de ocho barrios de la alcaldía de Iztapalapa, en el oriente de Ciudad de México, y regularmente acuden miles de personas que se aglomeran por las calles. Este año las autoridades capitalinas decidieron suspenderla para evitar la propagación del coronavirus.

La representación, a la que se calcula que acudieron dos millones de personas el año pasado, se realizó esta vez en el atrio del Santuario de Nuestro Señor de la Cuevita, en un espacio al aire libre con un número de actores reducido y que fue transmitido por internet y el sistema público de televisión de la capital.

“Ha sido todo un éxito la representación 177 a puerta cerrada, pero abierta a la población”, dijo la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada en una entrevista para el canal Once. “Se cumplió con las medidas de sanidad, tuvimos a los actores de semana santa cumpliendo con la temperatura y la sana distancia, pero lo más importante es que dos millones de personas dejaron de asistir físicamente a juntarse para ver la Pasión de Cristo”.

Originalmente se contemplaba la participación de 1.200 actores, pero sólo hubo 70.

A pesar de lo que dijo Brugada, durante la representación que se prolongó por más de cuatro horas, los actores no guardaron la “sana distancia” que han pedido las autoridades: en una de las últimas escenas conocida, como “el santo sepulcro”, ocho actores cargaron a uno de sus compañeros en un espacio muy reducido y se tocaron varias veces.

Los eventos religiosos previos al Viernes Santo, como el Domingo de Ramos, se celebraron sin fieles en grandes templos de la capital, como la catedral y la Basílica de Guadalupe.

Lo común es que la representación actoral se realice en medio de un ambiente festivo porque la delegación organiza distintos eventos alrededor de ésta, que la convierte en una visita obligada para muchos turistas durante la Semana Santa.

Además de decenas de puestos de comida, las calles aledañas al sitio de la representación se solían ver llenos de artesanías y comercios. Brugada, estimó que unos 1,500 negocios se vieron afectados por la cancelación de los eventos alternos a la representación y que esperaban una derrama económica de 300 millones de pesos.

La Secretaría de Seguridad Pública de la capital anunció que 280 elementos resguardaron los alrededores para asegurarse que el público no se acercara a la zona.

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Rodríguez reportó desde Ciudad de México.

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