Personal de hospital cuestiona prueba de coronavirus

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Personal de hospital cuestiona prueba de coronavirus
Foto del 19 de marzo del 2020 del sector del Western State Hospital de Lakewood, estado de Washington, donde varios empleados dicen que fueron sometidos a pruebas del coronavirus sin tomar los recaudos correspondientes. De hecho, afirman, les hiceron la prueba equivocada y los expusieron de nuevo al virus. (AP Photo/Ted S. Warren)

SEATTLE (AP) — Empleados que estuvieron expuestos al coronavirus en el hospital psiquiátrico más grande del estado de Washington fueron llevados a un pequeño edificio para hacerse pruebas. Una vez adentro, pocos tenían tapabocas y la gente que les dio los kits no tenían guantes. Les dijeron que ellos mismos se colocasen los hisopos en la nariz.

El método estaba diseñado para personas que tenían síntomas, pero ninguno de los empleados los tenía. Varios de ellos declararon a la Associated Press que el fallido procedimiento de este mes probablemente generó resultados incorrectos y los volvió a exponer al virus.

“Estoy convencida de que se usó el material de pruebas equivocado”, afirmó Lauren Smith, psicóloga forense del hospital. “Para peor, la forma en que lo hicieron nos expuso a todos”.

Los empleados dicen que este es otro ejemplo de la inoperancia del estado a la hora de proteger al personal y a los pacientes del Western State Hospital. La instalación de 850 camas en el sur de Seattle ha sido blanco de numerosas investigaciones federales, incluida una iniciada cuando se escapó un hombre acusado de matar a una mujer a fuerza de torturas. Hay un patrón de agresiones violentas de pacientes y de incumplimientos de las normas sanitarias y de seguridad.

Las infracciones hicieron que la instalación perdiese su reconocimiento y los fondos del gobierno. Empleados dicen que las fallas en medio de la pandemia pueden costar vidas. Temen que se repita la historia de una residencia de ancianos de Seattle en la que hubo 43 muertos por el COVID-19.

“Me temo que esto puede generar otra tragedia como la del Life Care Center de Kirkland”, expresó Justin Lee, portavoz del sindicato de empleados del hospital.

Un sindicato de enfermeras de 400 afiliadas ha pedido que los administradores sean destituidos por su manejo de la crisis.

La secretaria del Departamento de Servicios Sociales y de Salud Cheryl Strange dijo que lamenta lo que está pasando y que está trabajando para resolver las quejas del sindicato.

“Hay mucho trabajo en un hospital de este tamaño. Continuaremos nuestros esfuerzos para restaurar la fe de sus empleados”, manifestó.

Al menos 29 empleados del hospital psiquiátrico dieron positivo en las pruebas del virus. Hay además seis casos confirmados entre los pacientes y una muerte. Los hospitales siquiátricos de otros estados también registran contagios de COVID-19, incluido uno de Michigan donde hubo 100 casos positivos entre pacientes y personal.

En el hospital de Washington la mayoría de los pacientes sufren trastornos psiquiátricos graves. Con frecuencia cometieron delitos y serán juzgados si mejoran su estado mental. Algunos son ancianos. En general no querían usar barbijos ni tomar medidas preventivas.

“Si les das un desinfectante, se lo toman”, comentó Ben LaLiberte, evaluador forense. Los tapabocas pueden ser usados para asfixiar a alguien, o a uno mismo, por lo que son repartidos con mucho cuidado, o directamente no se los entrega.

Los pabellones psiquiátricos son a menudo sitios caóticos e incluso violentos, en los que el personal tiene contacto físico con los pacientes.

“Es imposible aplicar la regla de los dos metros (seis pies) de distancia”, dijo LaLiberte.

El 6 de abril se le dijo al personal que dos empleados infectados los habían expuesto al virus y que tenían que hacerse pruebas. Pensaron que irían a un centro de pruebas al paso en el que la gente permanece en sus vehículos, pero terminaron en cambio adentro de un pequeño edificio, según dijeron media docena de empleados a la AP.

Se los llevó a un pasillo atestado y pocos tenían barbijos. Los llamaban de a dos a la vez a una pequeña oficina y dos empleados del lugar les daban el material para las pruebas, sin usar guantes. Uno se sacaba y se volvía a colocar el tapabocas.

Smith, la psicóloga forense, dijo que la persona que le hizo la prueba a ella tosía y no tenía equipo protector. Se asombró cuando le dijeron que ella misma se colocase el hisopo en la nariz, un nuevo método que ha sido “aprobado por la Administración de Alimentos y Medicinas”, de acuerdo con la portavoz de Departamento de Servicios Sociales y de Salud Kelly Von Holtz.

Esa Administración, sin embargo, no aprueba métodos para hacer pruebas, solo fija pautas acerca de cómo deben llevarse a cabo. Y el doctor Huan-Po Tu, coautor del estudio, indicó que dado que su investigación involucró solo pacientes con síntomas, la AAM dijo que solo se puede hacer esas pruebas en ese tipo de pacientes, no en los asintomáticos.

El personal del hospital no tenía síntomas.

Los empleados se preguntaron asimismo por qué los pacientes del área donde trabajaban no habían sido sometidos a pruebas.

Las autoridades estatales ofrecieron distintas cifras de pacientes a los que se les hicieron pruebas. El 14 de abril Von Holtz habló de solo dos en ese mes, pero al día siguiente dijo que habían sido 38.

El personal no confía en las cifras oficiales porque las infecciones entre los empleados se más que duplicaron desde marzo, mientras que entre los pacientes las cifras no cambiaron este mes.

“Desconfío de la información que nos dan”, dijo LaLiberte, el evaluador forense. “Termina poniendo en peligro a la gente”.

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