Caso Flynn ayuda a Trump a reenfocar la injerencia rusa

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Caso Flynn ayuda a Trump a reenfocar la injerencia rusa
ARCHIVO - En esta foto de archivo del 1 de diciembre de 2017, el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn sale de la corte federal en Washington. (AP Foto/Susan Walsh, File)

WASHINGTON (AP) — Cuando Michael Flynn fue expulsado de la Casa Blanca, el vicepresidente Mike Pence dijo que estaba decepcionado porque el asesor de seguridad nacional le había mentido sobre sus conversaciones con el embajador ruso. El presidente Donald Trump dijo que el engaño era inaceptable.

Cómo ha cambiado el panorama en estos tres años: ahora Pence dice que recibiría a Flynn en el gobierno con los brazos abiertos y Trump declara que ha sido exonerado.

La desestimación de los cargos penales contra Flynn significa, para Trump y sus aliados, un nuevo paso en la transformación del exfuncionario, de criminal a víctima de una policía extralimitada en sus funciones.

Además, según exfuncionarios policiales, permite reescribir la narrativa del caso presentada por el propio Departamento de Justicia de manera tal de minimizar los problemas de seguridad nacional creados por Flynn y las consecuencias de las mentiras que éste confesó haber dicho.

Todo ha quedado envuelto en la ofensiva de Trump y sus aliados republicanos para reformular la investigación de la injerencia rusa como una conspiración del “estado profundo” a fin de sabotear su gobierno. De esa manera, allanan el camino a los ataques a funcionarios demócratas y policiales retirados y en activo antes de las elecciones generales, programadas para noviembre.

“Su objetivo es que, al final de todo esto, uno no tenga certeza sobre lo que pasó y lograr que una cantidad suficiente de ciudadanos se diga, ‘todo esto es un lío’”, dijo el historiador de la presidencia Julian Zelizer.

En medio del coronavirus y el derrumbe de la economía, Trump está ávido por modificar el ángulo de las noticias. Ha insistido en la “exoneración” de Flynn y ha dicho que es una prueba de lo que llama el “Obamagate” —una alusión al viejo caso de corrupción Watergate que provocó la caída del presidente Richard Nixon— al alegar que el gobierno anterior trató de socavarlo durante la transición presidencial.

Con esta denuncia, Trump intenta despertar el entusiasmo de sus partidarios, muchos de ellos decepcionados por su manejo de la pandemia. En una entrevista reciente por el canal de cable Fox News, dedicó los primeros 20 minutos a atacar al gobierno de Barack Obama en lugar de dar información actualizada sobre la pandemia.

Una investigación del fiscal especial Robert Mueller halló que Rusia tuvo injerencia en la elección de 2016 a favor de Trump, aunque no declaró que hubiera una coordinación ilegal con el equipo de campaña del futuro presidente. Al estudiar varios casos de posible obstrucción de justicia, Mueller destacó que no podía exonerar a Trump.

Pero sus asesores creen que el ataque al gobierno anterior, al que acusa de corrupto, puede servir de distracción en medio de una pandemia que ha paralizado la economía y matado a decenas de miles de personas en Estados Unidos. Lo consideran una línea de ataque eficaz contra el candidato demócrata Joe Biden, quien fue vicepresidente de Obama, de acuerdo con cuatro funcionarios actuales y retirados y republicanos allegados a la Casa Blanca que no estaban autorizados a dar sus nombres.

Esperan reavivar argumentos anteriores a la pandemia para retratar a Trump, aunque es el presidente, como un recién llegado a la política que es atacado por el establishment.

Con respecto a Flynn, un juez aún debe fallar sobre la desestimación de cargos del Departamento de Justicia, lo que permitirá a individuos y grupos presentar escritos todavía.

Pero el reingreso de Flynn a la órbita trumpiana tiene poco de sorprendente.

Desde el momento que tomó la palabra en la Convención Nacional Republicana de 2016 para encabezar cánticos de “Que la encierren” —en alusión a la candidata demócrata Hillary Clinton—, Flynn ha gozado de extraordinaria popularidad entre los seguidores de Trump. Para muchos, su renuncia forzada y declaración de culpabilidad elevaron su estatura de mártir por la causa.

Han comenzado las discusiones sobre la oferta de un nuevo puesto en el gobierno o la campaña de reelección, dijeron las fuentes. Todavía no hay nada resuelto.

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