Bolivia: trabajadoras sexuales se las ingenian pese a COVID

Bolivia: trabajadoras sexuales se las ingenian pese a COVID
Una trabajadora sexual que usa equipo de protección contra la propagación del nuevo coronavirus se sienta en una cama durante una demostración de las precauciones de seguridad que tomarán en sus trabajos en El Alto, Bolivia, el lunes 29 de junio de 2020. (AP Foto/Juan Karita)

LA PAZ (AP) — El nuevo coronavirus se sigue propagando en Bolivia, pero ellas aseguran que pueden cuidarse.

Con un traje de plástico transparente que lucen encima de su ropa interior, barbijo, careta y guantes las trabajadoras sexuales aseguraron estar listas para volver a trabajar a pesar de que el gobierno les ha pedido suspender sus labores desde hace tres meses para evitar más contagios.

Las luces de un establecimiento de citas en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, estaban encendidas mientras un par de trabajadoras sexuales mostraban a The Associated Press su propuesta de protocolo de protección en momentos en el que el país pasa por un incremento de los contagios.

El local es vecino de otros 50 establecimientos similares y todos dejaron de funcionar debido a la cuarentena que estableció el gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez para enfrentar la pandemia.

Ante la falta de ingresos por el distanciamiento social, estas mujeres se las ingeniaron para proponer una serie de medidas de seguridad que les permitan volver a laborar y que incluyen la utilización de guantes y desinfectantes de uso personal, del cliente, de los dormitorios y del mismo establecimiento.

“Este traje es para no tener contacto con el cliente”, explicó una mujer que se identificó como Luna, de 23 años, que tiene tres hijos.

“Soy mamá soltera, vivo en alquiler... Ha sido realmente muy difícil, más que todo para mis hijitos, porque también tengo que llevarles comida diaria. Entonces he tratado de ser lo más independiente, que no les falte nada, salir a vender a las calles y toda esa cosa”.

El gobierno de Áñez estableció una cuarentena en marzo para prevenir los contagios y el 1 de junio levantó las restricciones en siete de las nueve regiones del país, lo que implicó el reinicio de algunas actividades. Sin embargo, no se levantaron las restricciones a los establecimientos de este tipo ni a los involucrados en actividades culturales o de entretenimiento, como cines.

El Ministerio de Salud ha reportado hasta ahora 33.219 casos del nuevo coronavirus y 1.123 decesos.

Lily Cortez, representante de las trabajadoras sexuales, aseguró que desde la cuarentena el sector entró en una crisis que cada día se está volviendo más insostenible, por lo que pidió que se levanten las restricciones a sus actividades.

“La comidera (vendedora de comida) de la carnicera es todo contacto directo. No pueden coartarnos el trabajo a las trabajadoras sexuales en Bolivia, puesto que científicamente se ha comprobado que por flujo no hay contagio”, aseguró. “Nosotras, la mayoría, somos mamás solteras, tenemos hijos, vivimos solas, necesitamos ganar dinero”.

En Bolivia el trabajo sexual no es legal pero está regulado por cada municipio, que tiene normas que las prostitutas deben cumplir como portar un carnet de salud en el que conste que no padecen ninguna enfermedad de transmisión sexual.

Cortez aseguró que su organización está conformada por más de 70.000 afiliadas a nivel nacional.

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El periodista de The Associated Press en La Paz, Carlos Guerrero, contribuyó en esta nota.

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