Dos estudios analizan efecto de la violencia policial en población afroestadounidense

Dos estudios analizan efecto de la violencia policial en población afroestadounidense
Activistas de Black Lives Matter protestan en el barrio de Harlem de Nueva York, el 16 de julio de 2019. (Foto AP/Craig Ruttle, Archivo)

Dos nuevos estudios rastrean el efecto de la violencia policial en la población afroestadounidense: Uno relaciona las muertes en que los policías están implicados con trastornos del sueño y el otro halla una brecha racial en las lesiones relacionadas con el uso policial de pistolas aturdidoras.

Los efectos de la violencia policial en la salud de las personas de raza negra “deben documentarse como un primer paso fundamental para reducir estos daños”, escribieron tres editores de la revista médica JAMA Internal Medicine en un editorial publicado el lunes junto con los estudios.

Para el estudio sobre el sueño, los investigadores analizaron las respuestas de más de 2 millones de personas desde 2013 hasta 2019 en dos grandes encuestas gubernamentales. Se centraron en los informes de la gente sobre el sueño en los meses posteriores a los asesinatos de personas negras desarmadas a manos de la policía.

Encontraron un patrón de alteraciones del sueño, en particular dormir menos de seis horas, en los negros, pero no entre los blancos, en los seis meses posteriores a un asesinato en que estuvo involucrada la policía.

Durante los años estudiados, los asesinatos de personas negras desarmadas a manos de la policía ascendieron a 331 en la base de datos utilizada por los investigadores: Mapping Police Violence, un proyecto que utiliza estadísticas del Departamento de Justicia y bases de datos colaborativas. Los asesinatos incluyeron casos que atrajeron la atención nacional, como las muertes de Eric Garner y Tamir Rice, así como otros menos conocidos.

El segundo estudio encontró disparidades raciales en las lesiones que ocurrieron cuando la policía utilizó pistolas de electrochoques y armas similares para incapacitar a las personas.

Los investigadores analizaron datos de 1.276 visitas a emergencias desde octubre de 2019 hasta diciembre de 2020, donde una lesión coincidió con el uso policial de dichos dispositivos de “energía conducida”.

Casi el 36% de los heridos eran negros, muy por encima del 13,6% de la población general. Los blancos representaron el 39% de los heridos, los hispanos el 17,6%, los nativos americanos el 2% y los asiáticos o isleños del Pacífico el 1,4%.

Las lesiones incluyeron heridas punzantes, conmociones cerebrales, fracturas y lesiones cerebrales traumáticas. Se sabe que los dispositivos causan caídas, pero los investigadores no pudieron precisar si la policía usó las armas incorrectamente ni el papel exacto de las armas en las lesiones.

“Es realmente importante asegurarse de que los agentes del orden reciban la formación adecuada sobre cómo utilizar estos dispositivos y minimizar el riesgo de lesiones a largo plazo”, subrayó el coautor del estudio Kevin Griffith, de la Universidad de Vanderbilt.

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