Los Rangers y la maldición de las lesiones: ¿Se les escapa el 2025 entre los dedos?
Evan Carter y Marcus Semien lesionados, mientras Texas navega una temporada marcada por la inestabilidad física. ¿Podrán salvar la campaña?
ARLINGTON, Texas – La temporada 2025 de los Texas Rangers parecía tener todos los ingredientes para repetir la magia del 2023. Sin embargo, la realidad ha sido una montaña rusa de decepciones y percances físicos que ponen en tela de juicio la capacidad del equipo de mantener su competitividad. La reciente lesión del jardinero Evan Carter y la incertidumbre sobre el estado del segunda base estrella Marcus Semien son síntomas de un problema más profundo: las lesiones recurrentes que están desmantelando, parte por parte, el motor de los campeones del 2023.
Un Carter sin alas
La noticia de la fractura de muñeca derecha que probablemente deje a Evan Carter fuera por el resto de la temporada es un golpe brutal para la ofensiva de los Rangers. Carter, quien apenas celebrará su cumpleaños número 23, estaba llamado a ser una de las caras clave de la franquicia. Su debut tardío en 2023 fue una de las historias más cautivadoras del béisbol reciente, alcanzando base en todos los partidos de la postemporada—un total de 17—con un promedio de bateo de .300 y un record de nueve dobles en esas instancias cruciales.
Pero 2025 ha sido una pesadilla física para el joven jardinero. Tres visitas a la lista de lesionados en una sola campaña, incluyendo su más reciente por la fractura en la muñeca, han reducido sus apariciones a 63 partidos, donde bateó para .247 con apenas cinco jonrones. Nada mal dadas las circunstancias, pero claramente muy lejos del potencial que mostró en octubre de 2023.
Marcus Semien: el hombre de hierro con pies de barro
Otro revés potencialmente devastador para los Rangers es el estado incierto de Marcus Semien. El segunda base, símbolo de durabilidad desde su arribo a Texas en 2022 con un contrato de $175 millones por siete años, salió del partido ante Kansas City tras cometer el error más habitual en el béisbol: golpearse el pie con una pelota foul. Lo que parecería anecdótico se tornó preocupante cuando continuó usando una bota ortopédica el día siguiente y no pudo caminar con normalidad.
El mánager Bruce Bochy lo describió tajante: “Está con mucho dolor. Apenas puede caminar con la bota puesta.” Hasta ahora, Semien sólo se ha perdido seis juegos en más de 600 disputados desde que viste el uniforme de los Rangers. Su durabilidad, tantas veces elogiada, enfrenta ahora su mayor desafío.
¿Un equipo partido en dos?
Ambas lesiones ocurrieron durante la reciente y decepcionante gira de siete partidos con récord de 2-5. En ese lapso, los Rangers no sólo perdieron partidos: perdieron identidad. ¿Está el equipo que ganó su primera Serie Mundial en 2023 entrando en un ciclo de declive prematuro?
La lesión de Carter, en particular, es simbólica del año del equipo: esperanza inicial, interrupciones constantes, rendimiento limitado. Aun en sus momentos de salud, Carter batalló para establecerse como una amenaza constante al bate. Su hilo narrativo ahora se parece peligrosamente al de un ‘prospecto frágil’ en lugar del ‘fenómeno emergente’ que revolucionó los playoffs del 2023.
Lo mismo aplica, aunque en menor medida, para otras piezas clave del equipo como Nathan Eovaldi, quien también lidió con molestias físicas que han mermado su rendimiento desde el montículo.
¿Quién toma el relevo?
Con Carter fuera y Semien posiblemente ausente varios juegos (o más), el trabajo de sostener la defensa y la producción ofensiva recaerá en jugadores como Ezequiel Durán, quien entró directamente al cuadro como segunda base titular, y el recién ascendido Michael Hellman desde Triple-A Round Rock. Aunque Durán ha demostrado potencial y versatilidad, no es realista esperar que supla la experiencia y liderazgo de Semien.
Por su parte, Hellman aún no ha probado nada en las Grandes Ligas. Esta dupla representa más un acto de emergencia que una solución planificada.
Una comparación desconcertante con los Red Sox
La situación en Texas tiene ecos con la de otros equipos plagados por expectativas y lesiones frustradas. Un ejemplo: los Boston Red Sox y su experimento fallido con Walker Buehler. El exDodger, incorporado por un contrato de $21.05 millones por un año, ha sido un reflejo de inconsistencia con una ERA de 5.40, degradación física (problemas en el hombro) y una decisión humillante: mudarlo al bullpen por bajo rendimiento.
“Es decepcionante, pero creemos que es lo mejor para el equipo y para mí reiniciar desde otra perspectiva”, dijo Buehler. La honestidad es brutal, pero refleja las medidas desesperadas que los equipos toman cuando el plan principal no funciona.
¿Volverán los días gloriosos?
Es imposible no mirar hacia atrás y pensar en los Rangers de octubre 2023, un equipo peleón, unido, heroico. Pero el 2025 pinta más como una lección de humildad que como una secuela gloriosa. Sin Carter y quizás sin Semien, el núcleo campeón está astillado. Y más allá del talento en el listado activo, los reemplazos carecen de experiencia en juegos de alta importancia.
En cuanto a la oficina principal del club, ¿debería considerar un movimiento agresivo en la trade deadline? ¿Buscar otro jardinero titular o segunda base de garantía? ¿O resignarse a sostener lo que se pueda y preparar 2026 como la verdadera revancha? El dilema es inminente, y las decisiones de corto plazo podrían hipotecar el futuro si se toman con pánico.
La maldición del campeón defensor
Lo que viven los Rangers no es nuevo. Muchos equipos campeones a lo largo de la historia han flaqueado al año siguiente. Y más si las lesiones se acumulan. Ejemplos sobran: Los Giants post-2010, los Cubs post-2016, o incluso los Nationals después de su gloriosa Serie Mundial del 2019. En todos los casos, el desgaste físico y psicológico pesó más que el hambre competitiva.
El béisbol, más que otros deportes, requiere consistencia, salud y profundidad para brillar de abril a octubre. Sin esas tres claves, ni el contrato más caro ni el historial más glorioso evitan el colapso.
¿Y ahora qué?
- Esperar los resultados médicos finales de Marcus Semien con cautela.
- Tomar decisiones sobre hasta qué punto usar el talento joven o buscar trades urgentes.
- Fomentar la química de club y mantener encendida la chispa competitiva a pesar de las ausencias.
- Monitorear el desarrollo de Carter después de que sane su muñeca, con un plan físico estructurado para 2026.
Mientras tanto, la afición deberá mostrar paciencia y fe, dos palabras escasas cuando el equipo no camina y las estrellas están en el quirófano.
Quizás, sólo quizás, este equipo encuentre una manera de renacer en medio del dolor. Pero por ahora, los Rangers caminan con muletas tanto literal como metafóricamente.