El trágico precio del periodismo en Gaza: una mirada profunda a la guerra contra la verdad

Más de 190 periodistas han muerto durante el conflicto en Gaza, convirtiendo esta guerra en la más letal de la historia reciente para los reporteros

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Una tragedia para la prensa internacional

El reciente bombardeo al Hospital Nasser, ubicado en el sur de Gaza, no solo cobró la vida de civiles inocentes, sino que también marcó otro capítulo luctuoso para el periodismo mundial: cuatro periodistas murieron en el ataque. Entre ellos se encontraba Mariam Dagga, una reportera independiente de 33 años que trabajaba como colaboradora para diversas agencias, entre ellas Associated Press, Al Jazeera y otros medios internacionales.

Dagga se había convertido en una voz clave para dar visibilidad al sufrimiento en Gaza tras el estallido de la guerra entre Israel y Hamás. Su última cobertura expuso la dramática situación de los médicos del Hospital Nasser, quienes intentaban salvar la vida de niños sin enfermedades previas pero gravemente desnutridos por la falta de alimentos. Su trabajo ahora forma parte del legado más caro del periodismo: informar en medio del fuego.

Un conflicto letal para quienes informan

Según datos del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), en los 22 meses de conflicto en Gaza, han muerto 192 periodistas. Este número contrasta dramáticamente con los 18 periodistas fallecidos en la guerra de Ucrania y Rusia, convirtiendo al conflicto de Gaza en el más mortífero para la profesión en la historia reciente.

Entre las víctimas más recientes también se encontraba Mohammed Salam, periodista de Al Jazeera, y el camarógrafo Hussam al-Masri, contratado por Reuters. A ello se suma el fotógrafo Hatem Khaled, también de Reuters, quien resultó herido en el mismo ataque.

Las organizaciones de noticias internacionales califican este nivel de violencia contra el periodismo como "sin precedentes". A esto se suma la falta de respuesta oficial: tanto el gobierno de Netanyahu como las fuerzas de defensa israelíes rechazaron emitir comentarios sobre el incidente.

Gaza: un territorio asfixiado por la desinformación y el cerco

Desde el comienzo del conflicto, el acceso a Gaza ha sido extremadamente limitado para los periodistas internacionales. Los reporteros locales como Mariam Dagga han sido pilares cruciales para ofrecer una ventana al mundo sobre lo que ocurre en el enclave palestino. Ante los apagones informativos y la manipulación mediática, cada imagen, cada testimonio, y cada historia narrada desde el terreno adquiere un valor inconmensurable.

“Mariam era incansable. Siempre en el terreno, incluso en los días más oscuros. Era nuestros ojos y oídos en Gaza”, declaró un editor de AP bajo condición de anonimato al portal Middle East Eye.

¿Periodismo como blanco?

Diversas organizaciones de derechos humanos han señalado posibles crímenes de guerra relacionados con la muerte de periodistas. La pregunta que flota en el ambiente es: ¿los reporteros están siendo atacados sistemáticamente?

Amnistía Internacional y Human Rights Watch han pedido investigaciones independientes sobre los ataques contra periodistas en Gaza. El hecho de que muchos de estos periodistas claramente identificados lleven chalecos antibalas marcados con la palabra “PRESS” no ha impedido que sean alcanzados por misiles o disparos de drones.

Para el CPJ, el conflicto ha puesto sobre la mesa una realidad incomoda: "Estamos viendo cómo mata el silencio. Cada periodista muerto, cada cámara destruida, incrementa la oscuridad informativa".

Una periodista, una historia

Mariam Dagga era madre de dos hijos y tenía una licenciatura en Comunicación Social. Empezó su carrera haciendo pequeñas coberturas sobre temas culturales en Gaza, pero rápidamente se interesó por documentar el conflicto y los efectos humanitarios del bloqueo israelí. Durante años, cubrió protestas, bombardeos e incursiones sin tener un contrato fijo con ningún medio.

En los meses previos a su muerte, dedicó sus esfuerzos a mostrar el colapso del sistema de salud en Gaza. Uno de sus reportajes, ampliamente compartido en redes sociales, mostraba cómo médicos improvisaban bolsas de sangre con botellas plásticas para transfusiones de emergencia. Otro reportaje abordaba el creciente número de amputaciones en niños por la falta de antibióticos.

“Lo que nos quitó la vida no fue una bomba... fue la indiferencia del mundo”, escribió en su última entrada en Twitter/X antes de morir.

Una mirada histórica: la violencia contra la prensa

Periodistas han sido blanco de conflictos desde las guerras mundiales, pero el siglo XXI ha elevado la cifra de muertes por coberturas en zonas de conflicto como nunca antes. Según Reporteros Sin Fronteras, más de 1,500 periodistas han muerto desde el año 2000 debido a su labor informativa, muchos de ellos en territorios de Medio Oriente.

Las guerras en Siria, Irak y Afganistán dejaron un rastro de sangre entre los cronistas. Sin embargo, lo que distingue a Gaza es la cifra récord y la rapidez con la que la violencia ha impactado al periodismo. En tan solo 22 meses, se ha perdido la vida de casi 200 periodistas. A modo de comparación, la guerra en Siria duró más de una década y dejó unos 149 periodistas muertos.

¿Y ahora qué?

Organizaciones como RSF y CPJ han urgido a las Naciones Unidas y a la Corte Penal Internacional a ejercer presión y garantizar la protección de los periodistas conforme al Derecho Internacional Humanitario. La Convención de Ginebra estipula que los periodistas en zonas de guerra tienen el estatus de civiles y deben recibir protección.

Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. Las muertes de periodistas como Mariam Dagga son testigos de un sistema que aún permite impunidad y olvido.

Mientras tanto, en Gaza, el silencio continúa ganando terreno.

La memoria como resistencia

Cada cobertura arriesgada, cada palabra escrita en las noches de bombardeo, cada imagen captada con el corazón en la mano, continúan resonando gracias al legado de periodistas como Mariam. El periodismo no solo narra la historia: muchas veces, la escribe con su propia sangre.

En su honor, varias organizaciones de prensa han comenzado a reunir su trabajo para publicarlo póstumamente, como un recordatorio eterno del valor de una sola verdad dicha en medio del miedo.

En Gaza, informar se ha convertido en un acto de valentía suprema. Y en ese acto, Mariam Dagga y sus colegas caídos son ya mártires de la verdad.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press