Menopausia: verdades, mitos y el renacer de la terapia hormonal

¿Revolución médica o riesgo innecesario? Un análisis profundo del papel de la terapia hormonal en la salud de las mujeres

La transición silenciosa que impacta a millones

La menopausia, ese proceso natural que marca el fin del ciclo reproductivo femenino, continúa siendo una de las etapas más incomprendidas, estigmatizadas y cargadas de desinformación en la salud de la mujer. Aunque toda mujer pasará por esta transición, el desconocimiento sobre sus síntomas, tratamientos y riesgos aún genera temor y dudas. Desde los bochornos hasta el insomnio, pasando por ansiedad, cambios de humor y dolor articular, los síntomas pueden afectar gravemente la calidad de vida.

Una alternativa con décadas de historia, la terapia hormonal (TH), ha evolucionado, pero también cargado con su dosis de polémica científica y mediática. ¿Qué sabemos hoy? ¿Qué ha cambiado desde los temores del 2002? ¿Y cómo podemos tomar decisiones informadas en medio de información contradictoria? Este artículo busca brindar claridad, hacer justicia con los nuevos hallazgos y exponer las realidades de los beneficios y riesgos.

La historia de una controversia: Kronos y la tormenta del 2002

Durante décadas, la TH fue considerada el estándar de oro para tratar los síntomas de la menopausia. Estudios previos sugerían que los estrógenos no solo aliviaban los síntomas, sino que también podían prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en el 2002, el afamado Women's Health Initiative (WHI), un estudio respaldado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), cambió drásticamente el rumbo.

El estudio fue interrumpido prematuramente por hallazgos alarmantes: incremento en el riesgo de cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares, coágulos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares en mujeres que usaban una combinación de estrógenos y progestina. La reacción fue inmediata: médicos dejaron de prescribirla masivamente, y millones de mujeres abandonaron el tratamiento por temor.

Sin embargo, los años posteriores permitieron matizar estos resultados, analizando que en muchos casos se trataba de mujeres mayores, generalmente más de 10 años postmenopausia, con factores de riesgo cardiovasculares previos. Hoy día, la Menopause Society y expertos globales coinciden en que los beneficios de la TH superan los riesgos en mujeres sanas menores de 60 años o dentro de los 10 años de la llegada de la menopausia.

Tipos de terapia hormonal: local o sistémica

Los avances científicos han diversificado las opciones de terapia hormonal, ya no es una solución única para todas:

  • Estrógeno vaginal de baja dosis: Ideal para mujeres cuya principal molestia es la sequedad vaginal o dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales). Se aplica localmente, por lo que los niveles que circulan en sangre son mínimos y, por ende, con riesgos sumamente bajos según los estudios más recientes.
  • Terapia hormonal sistémica: Incluye pastillas, parches, geles, aerosoles cutáneos y anillos vaginales que administran estrógenos a todo el cuerpo. Esta forma es más eficaz para síntomas generales como los bochornos, sudoración nocturna, insomnio, y dolores articulares. Puede complementarse con progestógenos si la mujer tiene útero (para reducir el riesgo de hiperplasia endometrial y cáncer).

¿Qué dicen las mujeres que la han usado?

Grayson Leverenz, de 50 años, admite que dudó bastante antes de comenzar la terapia hormonal. "Había escuchado tantas cosas negativas... simplemente no sabía en qué creer", confesó. Finalmente, inició un tratamiento con tres medicamentos y su vida dio un giro. “Volví a dormir, se fue la ansiedad y el dolor articular desapareció. Me sentí como yo misma otra vez”.

Jennifer Zwink, enfermera en Colorado, resaltó el impacto positivo de su parche de estrógeno combinado con un DIU que libera progesterona: "No es mágico al 100%, pero la diferencia es real y notable. Puedo dormir, tengo más energía y menos dolores".

Beneficios más allá de los síntomas

Mucho se ha hablado de los riesgos, pero es fundamental destacar los beneficios comprobados por instituciones como la Menopause Society y revisados por sociedades de ginecología:

  • Salud ósea: Ayuda a prevenir la pérdida de densidad ósea, retrasando la aparición de osteoporosis. "Las mujeres pueden mantener su masa ósea hasta los 60 años en lugar de verla disminuir a los 50", dice la Dra. MargEva Morris Cole, gineco-obstetra de la Universidad de Duke.
  • Enfermedad cardiovascular: Si se inicia antes de los 60 años o dentro de los 10 años tras la menopausia, puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Diabetes tipo 2: Disminuye la incidencia en algunas mujeres posmenopáusicas.

Riesgos: matizarlos es clave

¿Qué dicen los estudios actuales sobre los riesgos? Según la Menopause Society:

  • El riesgo de cáncer de mama aumenta ligeramente con el uso combinado (estrógeno-progestina) tras 3 a 5 años.
  • Riesgo de trombosis venosa o embolismo pulmonar: Existe, pero es más bajo con opciones como parches, geles o aerosoles transdérmicos que con píldoras orales.
  • Accidente cerebrovascular: El riesgo aumenta, pero desaparece al suspender la terapia.
  • Factores individuales: Antecedentes de cáncer, enfermedad vascular previa y edad avanzada son contraindicaciones para algunas mujeres.

La Dra. Nanette Santoro, ginecóloga de la Universidad de Colorado, es clara: “Muchos de estos riesgos son pequeños, y hay que evaluarlos frente al alivio que proporciona la terapia. No es un sí o no; es un depende bien informado”.

Debate actual: ¿se deben eliminar las advertencias graves?

Aunque cada vez más expertos respaldan la TH, hay controversia en torno a las etiquetas de advertencia negra (black box warnings) que siguen en muchos productos hormonales. Un panel reciente convocado por la FDA propuso eliminarlas en algunos casos, destacando los beneficios. Pero 76 médicos y científicos firmaron una carta en contra, pidiendo más análisis antes de quitar advertencias que fueron implantadas por razones de seguridad hace 20 años.

“Eliminar advertencias sin una evaluación científica adecuada pone en riesgo a los pacientes”, argumentan los críticos. Aunque muchas de las versiones modernas de la TH se consideran más seguras, el dilema persiste: ¿las advertencias informan o infunden miedo?

Alternativas a la TH: opciones para quien la evita

Algunas mujeres no pueden o no desean usar TH. Para ellas existen alternativas:

  • Fezolinetant (Veozah): Un medicamento no hormonal aprobado recientemente para tratar bochornos y sudoración nocturna. Funciona bloqueando receptores neuronales KNDy.
  • Gabapentina: En dosis bajas, alivia los bochornos en muchas mujeres.
  • Humectantes y lubricantes vaginales: Eficaces para tratar sequedad vaginal.
  • Ejercicio regular y dieta equilibrada: Pueden mejorar sueño, estado de ánimo y reducir síntomas.

Sin embargo, la Dra. Santoro advierte: “Cuidado con la proliferación de suplementos milagrosos. Si suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea”.

Hacia un enfoque personalizado de la menopausia

Lejos de ser un tratamiento universal, la terapia hormonal debe ser considerada dentro del contexto individual: edad, síntomas, antecedentes médicos, calidad de vida y preferencias personales. Una medicina verdaderamente personalizada exige escuchar a la mujer, educarla y acompañarla sin estigmas ni miedos heredados.

Como dijo la Dra. Cole: “No prometamos una vida más larga y perfecta gracias a las hormonas, pero tampoco condenemos a las mujeres a sufrir sin motivo”. Hoy el conocimiento permite decisiones informadas, pero aún es indispensable desmitificar, educar y dialogar abiertamente sobre este tema que afecta la salud integral de millones de mujeres en el mundo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press