Alemania se rearma: ¿el regreso del servicio militar obligatorio está más cerca de lo que parece?
Ante la amenaza rusa y una Bundeswehr insuficiente, Berlín revive debates sobre seguridad, voluntariado y conscripción. ¿Es posible una Alemania armada hasta los dientes pero aún democrática?
Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, Alemania enfrenta una creciente presión para reforzar su aparato militar. A pesar de haber sido uno de los países europeos más reticentes a una militarización agresiva luego de la Segunda Guerra Mundial, los eventos recientes han obligado a un cambio de paradigma profundo. El gobierno del canciller Friedrich Merz ha aprobado un nuevo plan de servicio militar voluntario, con la clara intención de aumentar el número de tropas activas. Pero, ¿será suficiente con solo incentivos económicos y flexibilidad?
Un ejército desfasado en tiempos peligrosos
Desde hace décadas, la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) ha sido vista como una institución insuficientemente financiada, con falta de personal y recursos obsoletos. Cuando Rusia comenzó su intervención total en Ucrania, Berlín reaccionó creando un fondo especial de 100 mil millones de euros para modernizar su ejército. Sin embargo, economistas y estrategas han dicho que esa cifra apenas cubre décadas de abandono.
Según cifras oficiales, Alemania contaba al final de 2023 con 181,000 efectivos activos. Pero el objetivo a mediano plazo, según el ministro de Defensa Boris Pistorius, es alcanzar 260,000 soldados activos además de 200,000 reservistas. En palabras del propio ministro:
“Necesitamos no solo fuerzas bien equipadas, estamos trabajando intensamente en eso... también necesitamos una Bundeswehr fuerte en términos de personal. Solo entonces la disuasión frente a Rusia será creíble.”
¿Voluntario o obligatorio? El dilema trascendental
En 2011, Alemania suspendió el servicio militar obligatorio. Desde entonces, el reclutamiento ha sido completamente voluntario, apuntando a atraer reclutas mediante salarios competitivos y formación profesional. No obstante, los resultados no han sido los esperados: la Bundeswehr ha tenido grandes dificultades para completar sus cuotas de alistamiento, en parte por la imagen negativa del ejército entre sectores juveniles progresistas y por el envejecimiento poblacional.
Con el nuevo plan aprobado esta semana por el gobierno, el objetivo es crear un sistema de servicio militar voluntario más atractivo:
- Incentivos económicos para quienes presten entre 6 meses y 1 año de servicio.
- Formación profesional y técnica durante y después del servicio.
- Flexibilidad para que los jóvenes puedan servir en periodos adaptados a su vida.
- Cuestionarios enviados desde 2025 a jóvenes de 18 años para conocer disponibilidad y salud.
Pero el proyecto contiene una cláusula clave: si en “uno, dos o tres años” no se alcanzan las cifras deseadas, se abrirá el camino hacia la reactivación del servicio militar obligatorio.
El fantasma del conscripto regresa
Markus Söder, gobernador de Baviera y uno de los aliados conservadores del canciller Merz, ha sido tajante:
“No creo que lo logremos solo con apelaciones. No hay manera de evitar el servicio obligatorio.”
Este comentario refleja un sector creciente dentro de la política alemana que considera inevitable el regreso del servicio militar obligatorio, que estuvo en vigor entre 1956 y 2011. ¿Cuál es su lógica? La población alemana, aunque mayoritariamente contraria a una militarización forzada, podría cambiar de parecer si las condiciones de seguridad internacional continúan deteriorándose.
¿Qué dice la historia alemana sobre los ejércitos masivos?
Alemania tiene una relación profundamente ambigua con sus fuerzas armadas. La atrocidad del nazismo y el uso perverso del poder militar en el siglo XX dejaron huellas imborrables en la cultura política del país. En la constitución de la Bundeswehr, establecida en 1955, se incluyó un principio central: “ciudadanos en uniforme”, una doctrina que enfatiza el carácter democrático del militar alemán postguerra, subordinado siempre a los valores del Estado de derecho.
Revivir el reclutamiento obligatorio no es solo una cuestión logística, sino una redefinición del contrato social. En 2016, apenas el 25% de los alemanes apoyaba el regreso de la conscripción; en 2023, tras la guerra en Ucrania, esta cifra subió al 47%, según Statista.
Putin como catalizador del rearme alemán
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha sido el detonante directo de esta transformación. Según fuentes de inteligencia de la OTAN, existe un riesgo real de que Rusia pueda tener capacidad militar para atacar a países miembros a partir de 2027. La vulnerabilidad de países fronterizos como Polonia o las bálticas ha generado pánico en Bruselas y Berlín.
En Alemania, Pistorius advirtió que el país debe estar “preparado para defenderse”. Esto implica equipamiento moderno —como tanques Leopard 2, sistemas de defensa aérea, helicópteros de transporte CH-47 Chinook y cazas Eurofighter—, pero también una base humana más robusta y entrenada.
¿Puede una democracia constitucional prepararse para la guerra?
El dilema que enfrenta Alemania no es solo militar, sino ético. ¿Cómo formar un ejército fuerte sin caer en tendencias militaristas? ¿Cómo mantener la legitimidad democrática si se impone el servicio obligatorio? La clave, según muchos expertos, estaría en un “servicio social universal”, en el que además del servicio armado, los jóvenes puedan optar por tareas civiles en sanidad, cuidados, protección civil o cooperación internacional. La idea es dar opciones dentro de una obligación, sin que ello signifique una carga ideológica.
Thomas Wiegold, especialista en temas de defensa alemán, lo resume así:
“Si Alemania quiere disuadir a Rusia, necesita un ejército funcional. Pero si quiere mantenerse democrática, necesita que ese ejército tenga respaldo social y opciones para todos los ciudadanos.”
El nuevo rostro del soldado alemán
El Bundeswehr no solo requiere cantidad, sino también calidad: soldados con buen entrenamiento, motivados, conscientes de su papel en una democracia. Para ello, el Estado alemán ha comenzado a invertir en campañas de comunicación, presencia en redes sociales, incluso stands de reclutamiento en universidades y ferias de empleo.
En 2022, solo un 11% de los reclutas eran mujeres. Una de las metas del nuevo plan es incrementar la representación femenina en las filas militares y promover un entorno inclusivo. “Una Bundeswehr diversa es una Bundeswehr moderna”, declaró Pistorius en una presentación reciente.
¿Es inevitable el regreso al servicio obligatorio?
Muchos dentro del gobierno de coalición no comparten la visión voluntarista del plan actual. Temen que, con los desafíos actuales, los incentivos no basten. La falta de instalaciones (alojamientos, campus de entrenamiento) también complica un regreso inmediato al servicio obligatorio; pero eso se puede resolver con una planificación a mediano plazo.
El propio canciller Merz lo dejó entrever:
“Si en los próximos años no alcanzamos las cifras necesarias, tendremos que considerar otras medidas. Pero estoy convencido de que podemos lograrlo sin imposiciones.”
El tiempo dirá si eso es verdad. Pero el reloj ya comenzó a correr, y Moscú no parece dispuesto a hacer que se detenga.
Imagen: El canciller alemán Friedrich Merz y el ministro de Defensa Boris Pistorius en una reunión clave (Foto: Ebrahim Noroozi).