Mariam Dagga: La periodista mártir de Gaza cuyo legado vive entre bombas y resistencia

Con una cámara como única arma, documentó el dolor del pueblo palestino hasta el último segundo de su vida

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Mariam Dagga no era una reportera más. Era, quizás, la voz sutil entre tantos gritos, una testigo incómoda armada con una cámara en vez de un fusil. El lunes 25 de agosto de 2025, Dagga murió en un doble ataque aéreo israelí contra el hospital Nasser en Khan Younis, en la Franja de Gaza. Tenía solo 33 años. Su historia, su legado y sus últimas imágenes ilustran no solo la crudeza del conflicto, sino también la silenciosa valentía del periodismo en zonas de guerra.

La última fotografía: la escalera rota del hospital Nasser

Las últimas fotos recuperadas de su cámara muestran a personas caminando por una escalera dañada del hospital tras el primer bombardeo. En ellas, algunos observan desde las ventanas del centro médico. Minutos después, un segundo misil impactó en el mismo lugar, asesinando al menos a 22 personas, entre ellos cinco periodistas, incluida Dagga.

La Fuerza de Defensa de Israel declaró haber dirigido el ataque a una supuesta cámara de vigilancia operada por Hamás. Sin embargo, testigos y funcionarios de salud desmintieron dicha versión. Un alto funcionario de Hamás negó tajantemente que el grupo estuviera operando sistemas de vigilancia en el hospital.

Mariam Dagga: periodista, madre y símbolo

Freelancer para diversos medios internacionales, incluidos la Associated Press, Dagga se estableció durante la guerra en el hospital Nasser, cubriendo las historias de palestinos desplazados, así como la labor de doctores que atendían a niños heridos o desnutridos.

Su ocupación la ponía en peligro constante. Sin embargo, según testigos y conocidos, ella lo asumía con determinación. Hacía periodismo no solo para informar, sino para preservar la humanidad de su pueblo en medio de la destrucción.

Una despedida a través de una carta a su hijo

Días antes de su muerte, Dagga escribió una emotiva carta a su hijo de 13 años, Gaith, quien había dejado Gaza al inicio de la guerra para vivir con su padre en Emiratos Árabes Unidos. La carta fue leída en voz alta por el embajador argelino ante la ONU, Amar Bendjama, en una sesión del Consejo de Seguridad, donde no pudo contener las lágrimas.

“Ghaith, eres el corazón y el alma de tu madre. Cuando muera, quiero que reces por mí, no que llores por mí… Cuando crezcas, cuando te cases, y cuando tengas una hija, nómbrala Mariam en mi honor”, escribió la periodista.

La cámara ensangrentada: emblema de la impunidad

Una de las imágenes más simbólicas tras su muerte es la de su cámara ensangrentada, mostrada por un miembro de su familia. Ese instrumento que documentó la guerra, las heridas, las pérdidas y los últimos instantes de vida propios y ajenos, se convirtió en un símbolo doloroso de la impunidad contra periodistas en zonas de conflicto.

Según el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), más de 100 periodistas han sido asesinados en Gaza desde que comenzó la escalada del conflicto entre Israel y Hamás en octubre de 2023. Esto convierte a Gaza en una de las regiones más peligrosas del mundo para ejercer el periodismo.

Periodismo en primera línea: historias grabadas con sangre

A lo largo del conflicto, Mariam no fue la única que eligió quedarse. Muchos reporteros, camarógrafos y fotógrafos decidieron arriesgar sus vidas para mostrar la realidad cruda de los ataques. Mariam, sin duda, sobresalía por la sensibilidad de su enfoque:

  • Documentaba a niños que jugaban entre escombros.
  • Grababa testimonios desgarradores de madres que habían perdido a sus hijos.
  • Retrataba gestos de humanidad en medio del horror: doctores abrazando a pacientes, ancianos compartiendo su pan, niños dibujando con carbón en las paredes del hospital.

El hospital Nasser: refugio y blanco

El hospital Nasser no era solo un centro médico. Se había convertido en un santuario para miles de personas desplazadas, en una base involuntaria para periodistas y trabajadores humanitarios. A pesar de su papel civil, recibió dos impactos directos el 25 de agosto. Según la Organización Mundial de la Salud, ataques contra hospitales constituyen crímenes de guerra según el Derecho Internacional Humanitario.

El periodismo entre fuego cruzado: cifras y contexto

El conflicto en Gaza ha afectado de forma desproporcionada a los periodistas palestinos. Mientras que medios internacionales pueden evacuar o contar con protección diplomática, los freelancers locales, como Mariam, están expuestos a todos los peligros sin garantía alguna.

Desde octubre de 2023 hasta agosto de 2025, se han reportado:

  • Más de 27.000 muertes civiles en Gaza (datos cruzados de la ONU y la Media Luna Roja).
  • Redadas sistemáticas en hospitales, redacciones y refugios.
  • Destrucción de más del 70% de las escuelas y centros médicos en el sur de Gaza.

En este contexto, el papel de los periodistas se vuelve vital. Son los ojos de una comunidad que el mundo muchas veces prefiere no mirar.

¿Qué queda de Mariam? Su legado visual y humano

La familia de Dagga ha pedido a medios internacionales que compartan su trabajo para que el mundo vea a través de sus ojos. Universidades y organizaciones periodísticas se han comprometido a preservar su archivo gráfico. También se está planificando una exposición itinerante en Londres, París y Ciudad del Cabo con el nombre “A través de los ojos de Mariam”.

Su hijo, Gaith, ha sido invitado a participar de un homenaje especial en la sede de la UNESCO en París, donde se inaugurará una beca internacional para jóvenes periodistas en zonas de conflicto que llevará el nombre de Mariam Dagga.

Una generación que no se silencia

En países bajo represión, guerras o ocupaciones, las mujeres periodistas ocupan un rol doblemente peligroso. Son voces que luchan contra el patriarcado, la violencia estatal, y la desinformación. Mariam Dagga representaba la esperanza de esa generación de reporteras árabes que, con escasos recursos, hacen periodismo de sala de redacción y campo de batalla a la vez.

“No tenía más que mi cámara y mi voz. Pero eso me bastaba”, dijo en una entrevista que dio meses antes de morir.

Hoy, aunque su voz ya no hable, sus imágenes siguen gritando la verdad.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press