Guillermo del Toro y su 'Bleak House': Un legado entre fuego, cine y monstruos

Un análisis íntimo de por qué el cineasta mexicano decide subastar parte de su colección de memorabilia, y lo que esto revela sobre su pasión y su visión del arte

Un coleccionista entre monstruos

Guillermo del Toro no es solo uno de los cineastas más aclamados por su estilo visual y su amor inquebrantable por lo fantástico. Él es, también, un coleccionista obsesivo, casi religioso, que ha convertido su pasión por los monstruos, las películas y la ilustración en un verdadero legado cultural. Su refugio de inspiración, la célebre Bleak House, no es un simple almacén: es un museo vivo, un santuario personalizado donde cada objeto tiene una historia que contar.

Esta propiedad, que en realidad son tres casas interconectadas en Santa Mónica, California, alberga más de 5,000 ítems relacionados con el cine de terror, cómics, arte conceptual y utilería cinematográfica. Pero ahora, enfrentado a la pérdida potencial de todo debido a los incendios forestales que afectaron California a inicios de año, Del Toro se ha visto forzado a hacer lo impensable: desprenderse de parte de su colección.

Una subasta emocional

En alianza con Heritage Auctions, Del Toro ha iniciado una serie de tres subastas, la primera de las cuales comenzó en septiembre. Lo que se vende no son simples objetos: se trata de reliquias culturales, de piezas con alma.

Esto me duele”, confesó. “Pero es como hacer una planificación patrimonial para una familia que ha estado conmigo desde que era un niño”. Esa familia, evidentemente, está compuesta por sus monstruos. Desde maquetas de Santi, el fantasma de "El espinazo del diablo", hasta ilustraciones originales de Bernie Wrightson para “Frankenstein”.

El miedo como impulso conservador

Los incendios de enero no fueron los primeros que amenazaron Bleak House, pero sí los más cercanos. Del Toro solo tuvo un par de horas para evacuar lo esencial: sus diarios, algunos premios y alrededor de 120 objetos. Nada más.

“¿Qué pasaría si el fuego se hubiera llevado todo?”, reflexionó. “Solo cobrarías el seguro. Pero, ¿y el legado de Richard Corben, de Jack Kirby, de Wrightson? ¿Qué quedaría de eso?”.

Y aquí yace el punto central: para Del Toro, cada pieza es un testimonio de historia audiovisual, una chispa creativa que debe preservarse para la humanidad.

Artefactos con leyenda

Estos son algunos de los tesoros más valiosos (y difíciles de soltar) de la colección:

  • Ilustraciones originales de “Frankenstein” de Bernie Wrightson (iniciando en $200,000 USD).
  • Arte original de “Hellraiser #2” por Mike Mignola, precursor del mítico Hellboy (inicio en $40,000 USD).
  • “Big Baby”, la escopeta gigante de Hellboy, con una oferta inicial de $50,000 USD.
  • Diseños de producción de “El laberinto del fauno” de Raúl Monge.
  • Dispositivo de “Cronos”, junto con uno de los primeros bocetos de vampiros realizados por Del Toro (inicia en $4,000 USD).
  • Arte conceptual de H.R. Giger para el filme no realizado “The Tourist” ($150,000 USD).

Una casa con reglas y temperatura

Bleak House no es un mero museo decorativo. Cada habitación tiene condiciones climáticas controladas. Ningún rayo de sol entra directamente. Todo, desde marcos hasta estanterías, fue seleccionado meticulosamente por el cineasta.

Es como cuidar 160 hijos indisciplinados por nueve horas mientras conduzco un autobús”, describe Del Toro. Incluso narra un incidente en el que vio a un asistente limpiar una pintura al óleo con limpiavidrios: “Estuve a punto de tener un infarto”.

Con solo algunas manos que confía, además de las suyas, el diseñador de monstruos, guionista, director y coleccionista también es restaurador y curador.

Crear un mini Bleak House

Con esta subasta, dice Del Toro, cualquiera con el suficiente amor y medios puede recrear su propio rincón de terror, su “mini Bleak House”.

Estoy subastando cosas que permitirían a cualquiera construir una colección con curaduría, que promueva la lectura crítica del diseño cinematográfico”, explicó. Su objetivo es pedagógico tanto como emocional: educar en la apreciación del cine más allá del visionado, impulsando el coleccionismo consciente y cultural.

Una ética de coleccionista

Como coleccionista, tú solo custodias la cultura”, expone. “No sabes cuál de las piezas que posees será vital culturalmente en 50, 100 años. Esa es parte de la carga”.

Es este pensamiento el que le permitió racionalizar esta pérdida emocional. Si algo le pasara a él o a las casas, al menos estos objetos vivirán nuevas vidas, en otros altares igual de celosamente cuidados.

Un legado en venta, pero con propósito

Guillermo del Toro no está deshaciéndose de su alma. La está esparciendo, repartiéndola con la certeza de que el arte y la cultura no deben morir con el coleccionista.

Mientras se prepara para nuevas películas —como una adaptación de “Frankenstein” para Netflix a estrenarse en noviembre— el cineasta tapatío nos recuerda que los verdaderos monstruos no se esconden debajo de la cama, sino que habitan en nuestras pasiones más profundas.

Y si el fuego vuelve a acercarse a Bleak House, al menos una parte esencial de su mundo, y del nuestro, será preservado.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press