“Roofman”: Una historia real entre la redención y el espectáculo cinematográfico
Channing Tatum brilla en el papel de un criminal carismático basado en hechos reales, pero la película suaviza demasiado las aristas más agudas del verdadero Jeffrey Manchester
Una historia más real de lo que parece
Channing Tatum regresa al cine con “Roofman”, una película basada en la increíble historia real de Jeffrey Manchester, un hombre que, tras escapar de prisión, vivió durante seis meses oculto detrás de una exhibición de bicicletas en una tienda Toys “R” Us. Sí, como lo lees, durmió bajo sábanas de Spider-Man, comió comida para bebés y robó McDonald’s a lo largo y ancho de EE. UU. ¿Cinta de acción, drama social o comedia romántica?)
El encanto de Tatum y Dunst eleva una narrativa problemática
Bajo la dirección de Derek Cianfrance (“The Place Beyond the Pines”, “Blue Valentine”), y con guion coescrito junto a Kirt Gunn, el film intenta humanizar a un criminal con una mezcla de humor, nostalgia y romance. Tatum interpreta a Manchester como un hombre frágil pero noble, un exmilitar y padre divorciado que, impulsado por la imposibilidad de comprarle una bicicleta a su hija, se embarca en una vida delictiva.
La interpretación de Kirsten Dunst como Leigh, la desprevenida madre soltera que cae enamorada de Manchester, es sólida y carismática. Ambos sostienen un guion que tiende a la idealización, aunque sus actuaciones aportan calidez y credibilidad emocional. Leigh es cautelosa pero esperanzada; él, misterioso y generoso. Es una historia de amor entre dos adultos rotos que buscan una segunda oportunidad.
Una trama de película... ¿demasiado amable?
Manchester no es cualquier delincuente. Ya había sido condenado a 45 años de prisión, principalmente por cargos de secuestro. Luego de su fuga, orquestó atracos a más de 40 restaurantes de comida rápida, mostrando una inteligencia meticulosa al no exhibir nunca violencia abierta. Llegó incluso a ofrecer su abrigo a una empleada mientras cometía un robo —uno de esos detalles tan extraños que solo pueden ser verdad.
Pero el film omite elementos preocupantes de su vida pasada. ¿Por qué se divorció realmente? La película no se lo pregunta. Hay reportes antiguos de una llamada al 911 por disturbios domésticos que “Roofman” decide ignorar. El personaje real es más complejo —y posiblemente más oscuro— que el Robin Hood moderno que presenta la cinta.
Fotografía y ambientación: un viaje a 2004
Rodada en formato de 35 mm, la película luce como una cápsula del tiempo. Con un grano nostálgico y decorados que remiten inmediatamente a principios de los 2000, la ambientación establece una atmósfera que juega a favor del relato. El espectador se sumerge en ese universo obsoleto que, gracias a la crisis económica, empieza a parecer dolorosamente cercano otra vez.
Cianfrance ofrece su habitual capacidad para entretejer momentos íntimos y escenas más amplias. Pero, para alguien que ha mostrado siempre voluntad de explorar la dureza de la condición humana, “Roofman” resulta sorprendentemente blanda.
Romance, humor y crítica social
“Roofman” pretende equilibrar varias capas narrativas. Por un lado, es una comedia sobre un ladrón astuto; por otro, un romance entre divorciados; y finalmente, un comentario sutil sobre lo duro que es sobrevivir en una economía injusta, donde incluso los buenos terminan recurriendo a medios desesperados.
La película logra transmitir esta crítica sin resultar panfletaria. El espectador empatiza con Manchester, no porque robaba hamburguesas, sino porque trataba de restaurar alguna normalidad en su vida y acercarse a sus hijos, aunque fuera desde las sombras.
Datos curiosos del caso real
- Jeffrey Manchester fue apodado “The Roofman” por la policía debido a su modus operandi: entraba a los establecimientos a través de los techos.
- Su permanencia dentro del Toys “R” Us se mantuvo en secreto durante más de 6 meses.
- Durante ese tiempo, asistía regularmente a una iglesia local, donde conoció a Leigh (nombre alterado en el film).
- Manchester fue capturado en 2005, recapturado luego de otra fuga breve y desde entonces cumple condena sin posibilidad de libertad condicional.
¿Película o redención?
El dilema central es ético: ¿Puede una película tomar episodios reales, suavizarlos, eliminar lo incómodo y convertir criminales en héroes trágicos o incluso en galanes redimidos? El cine siempre ha jugado con este dilema.
Hay ejemplos similares: “Catch Me If You Can” idealizó a Frank Abagnale Jr., “The Wolf of Wall Street” hizo de Jordan Belfort una figura casi admirada, pese a su tóxica masculinidad. Ahora, “Roofman” hace lo propio con Manchester, aunque sin llegar al cinismo de otras producciones.
Un debate más amplio
Las películas basadas en criminales reales deberían cuestionarse a fondo si sirven a una causa narrativa o si buscan espectacularizar sin escrutinio moral. En este caso, el Manchester ficticio es cautivador, pero ¿qué hacemos con el real, condenado por secuestro y con antecedentes domésticos no explorados?
Una crítica más sobria podría haber hecho de esta película una obra más profunda. No obstante, en su actual formato, “Roofman” ofrece confort, entretenimiento y una última oportunidad para Tatum de demostrar que puede ser vulnerable, encantador y trágico a la vez.
Veredicto final
★★★☆☆ — Tres estrellas sobre cinco. Si quieres ver una historia intrigante, humana y por momentos divertida —aunque edulcorada—, “Roofman” es una experiencia visualmente hermosa y actuada con corazón. Pero si buscas una adaptación fiel y reflexiva de una vida marcada por la ambigüedad moral, esta no es tu película.
Duración: 126 minutos
Clasificación: R (Lenguaje, sexualidad breve y desnudez)
Género: Drama, Crimen, Romance
Distribuidora: Paramount Pictures