Marruecos al borde del cambio: el despertar de la Generación Z y el desafío directo al rey

Movilizaciones masivas exigen justicia social y transparencia mientras Mohammed VI se enfrenta al mayor reto de su reinado

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Una nación en ebullición: el rugido juvenil que recorre Marruecos

Desde fines de septiembre, Marruecos vive un periodo de efervescencia política y social pocas veces visto en su historia reciente. Un nuevo movimiento, Gen Z 212, bautizado con el código telefónico del país, ha logrado lo impensable: sacar a las calles a miles de jóvenes en más de una docena de ciudades, exigiendo reformas estructurales en empleo, sanidad, educación y vivienda. El reclamo ya no es solo contra funcionarios incompetentes o políticas impopulares. Ahora el dedo apunta, directa e inusualmente, hacia el propio rey Mohammed VI.

La paradoja del "rey de los pobres"

Mohammed VI, quien ascendió al trono en 1999 tras la muerte de su padre Hassan II, fue ensalzado durante años como el monarca reformista, cercano al pueblo, el llamado "rey de los pobres". Sin embargo, 25 años después de su ascenso, Marruecos se debate entre una modernización económica visible —con nuevas autopistas, trenes de alta velocidad y eventos de envergadura como el Mundial 2030— y el descontento popular por el deterioro de los servicios sociales básicos.

"No acepto un país a dos velocidades", llegó a decir el rey en un discurso en julio desde Tetuán. Pero esa afirmación hoy no resuena entre jóvenes como Soufiane, estudiante en Casablanca, quien declaró recientemente en una manifestación: "Esperamos que el discurso traiga buenas noticias para nosotros, los jóvenes marroquíes, y para todo Marruecos".

¿Mundial a cualquier precio?

Uno de los factores que encendió la mecha de estas protestas ha sido el anuncio multimillonario del gobierno para preparar la Copa del Mundo FIFA 2030, que Marruecos organizará junto con España y Portugal. Esta inversión ha sido interpretada por miles de jóvenes como un insulto frente a hospitales sin personal, aulas abarrotadas y viviendas sin electricidad ni agua corriente.

"¿De qué sirve un estadio de primer nivel si no tengo libros en mi escuela o camas en el hospital?", preguntaba una pancarta en Rabat, en una manifestación del 5 de octubre.

El movimiento Gen Z 212 organizó protestas con tácticas modernas, usando TikTok, Discord y diversas redes sociales para difundir consignas, horarios de concentración y para escrachar a políticos percibidos como corruptos. Al más puro estilo de las protestas digitales en Nepal o Chile, estos jóvenes utilizan la cultura de internet como herramienta política.

Una carta al rey

Lo inédito ocurrió cuando una delegación del movimiento decidió escribir una carta abierta dirigida directamente a Mohammed VI. La misiva fue una combinación de respeto formal hacia la figura real y una crítica sin precedentes al estado del país. En ella pedían:

  • La destitución del Primer Ministro Aziz Akhannouch
  • La liberación de presos políticos
  • La creación de un consejo ciudadano que fiscalice a los políticos

En Marruecos criticar al monarca sigue siendo ilegal y puede ser penado, lo cual hace que la carta —aunque respetuosa— represente un quiebre mayúsculo en las tradicionales costumbres políticas del país al colocar claramente en él la responsabilidad de solucionar la crisis.

El peso de la Constitución y el poder real

No debemos olvidar que aunque Marruecos se presenta como una monarquía constitucional, el rey lidera el Ejército, nombra jueces e influye directamente en las decisiones del gobierno. Como señaló Abdeslam Maghraoui, politólogo de la Universidad Duke, "La gente dice '¡Viva el rey!', pero también muestra que sabe que él es quien tiene el poder".

Un grupo de 60 intelectuales y activistas respaldó al movimiento con otra carta aún más directa: "Solo abordando las verdaderas causas estructurales del enojo podrá aplacarse esta sacudida social", afirmaron. Admitieron, sin ambigüedades, que el rey es “la verdadera fuente del poder ejecutivo en Marruecos”.

La juventud vs. el status quo

La irrupción de la Generación Z en la escena política marroquí revierte décadas de control estatal sobre la protesta juvenil. Desde la primavera árabe de 2011, Marruecos logró contener una revuelta mayor gracias a sutiles reformas políticas y sobre todo al carisma de su monarca. Pero esta generación no quiere paliativos.

Hoy, el joven marroquí promueve no solo reformas asistenciales sino una revisión estructural del contrato social: exige participación, transparencia y equidad. Un cambio de paradigma en un país donde la monarquía ha sido eje incuestionable del Estado durante más de doce siglos.

Reacción real: ¿silencio o autocrítica?

Mientras las protestas no cesan, todo el país aguarda con expectación el discurso del rey al inaugurar el Parlamento. Estará bajo presión para mostrar empatía sin perder autoridad. Si su mensaje carece de compromisos concretos, podría alimentar más indignación.

El equilibrio es delicado. A Mohammed VI se le exige ahora ser no solo figura simbólica sino resolutiva. La historia reciente de monarquías en el Norte de África —como la caída de Ben Ali en Túnez o el debilitamiento del poder de Mohamed VI en 2011 tras la primavera árabe— debería ser una advertencia.

Sobre las ruinas del miedo

La popularidad de Gen Z 212 también pone en evidencia el agotamiento del miedo institucional. Durante años, la autocensura era la norma en medios, universidades y redes sociales. Hoy, los jóvenes parecen haberse desprendido de esa cadena invisible para cuestionar abiertamente al poder, sin recurrir a la violencia.

Según un estudio reciente de Youth Policy Labs, el 63% de los marroquíes menores de 30 años declara no tener confianza en los partidos políticos ni en el Parlamento; sin embargo, más del 70% tiene esperanza en un futuro con reformas. Este dato revela un fenómeno clave: el pesimismo hacia el sistema político convive con un optimismo reformista canalizado directamente hacia el rey.

El desafío más profundo del reinado

No se trata solo del Mundial ni del gasoil caro ni siquiera del desprestigio de Akhannouch. Lo que está en juego es la legitimidad de un modelo centrado en el crecimiento vertical sin redistribución horizontal. Es el mayor desafío del reinado de Mohammed VI: demostrar que puede adaptarse a los tiempos o convertirse en símbolo de una era superada.

Mientras tanto, los jóvenes no bajan los brazos. Y quizá, como decía el poeta sirio Adonis, "escriben con su rabia la nueva gramática del porvenir".

Este artículo fue redactado con información de Associated Press