Taybeh: La resistencia cristiana en el corazón de Palestina

Un viaje al último pueblo cristiano completamente palestino en Cisjordania, donde la fe aún florece entre amenazas de violencia, ocupación y éxodo

Un pueblo sagrado en la cima de una colina

Apenas amanece un domingo en Taybeh, un campanario despierta con su repique a los fieles a misa. En este pequeño pueblo palestino, enclavado entre colinas de olivos y no lejos de Ramala, los ecos del Evangelio aún resuenan. Se cree que Jesús visitó esta aldea, antes llamada Efraín, y hoy Taybeh es el último pueblo completamente cristiano en la Cisjordania ocupada.

Los aproximadamente 1,200 habitantes de Taybeh, divididos en comunidades católica romana, greco-melquita y ortodoxa griega, se aferran a su fe y esperanza de paz tras décadas de conflicto. Sin embargo, la perseverancia religiosa ya no basta para resistir las crecientes amenazas existenciales: ataques de colonos israelíes, restricciones a la movilidad y una economía moribunda están forzando a muchos a migrar.

La fe bajo presión

Las tres iglesias de Taybeh —Cristo Redentor, San Jorge Ortodoxa y la iglesia greco-católica— siguen siendo pilares espirituales y sociales. En ellas se celebran misas, bodas, funerales; en sus escuelas y salones se instruye a los niños, se ofrecen clases de música, y se preserva el idioma y la identidad cristiana palestina.

“Nos estamos cansando de esta vida. Nuestra alma está constantemente en lucha entre la fe y el miedo”, afirma el padre Bashar Fawadleh, sacerdote de Cristo Redentor.

Con una Virgen María flanqueada por la bandera del Vaticano y la palestina, las paredes de esta iglesia narran la historia de una convicción inquebrantable. Pero fuera del templo, la ocupación impone su propia liturgia de miedo y opresión.

Ocupación y colonos: la presión diaria

Desde la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel ocupa Cisjordania, un territorio codiciado por los palestinos como parte de su futuro Estado. La reciente guerra entre Israel y Hamás ha agudizado el dolor, alimentando nuevas tensiones religiosas y políticas.

En Taybeh, los ataques de colonos israelíes se han vuelto casi cotidianos. Suheil Nazzal, un hombre mayor que ha liderado el ministerio musical por seis décadas, señala dónde antes cuidaba sus olivos. Hoy, afirma, los colonos bloquean su acceso y hasta incendiaron un cementerio y restos de una iglesia bizantina del siglo V.

“Las tierras ya no son nuestras. Nos las quitan rama a rama”, dice amargamente.

El éxodo cristiano: una diáspora forzada

Desde Ramala hasta Belén, pasando por aldeas como Zababdeh y Taybeh, la población cristiana palestina se ha reducido a entre un 1% y 2% del total en Cisjordania. Más preocupante aún, muchos de los que siguen tienen familia ya emigrada a América del Norte o Europa.

Victor Barakat y Nadeen Khoury decidieron moverse de vuelta de Massachusetts a Taybeh con la ilusión de criar a sus hijos en su tierra natal. No obstante, la realidad les ha golpeado fuerte.

“La situación es incluso más insegura que durante la intifada”, dice Barakat. “Ya no llevamos los niños a actividades después de escuela”.

El miedo a ser detenido, o incluso herido, por un soldado o colono es permanente y real. Barakat desconfía de la eficacia de los acuerdos en Gaza para cambiar la realidad de Cisjordania.

Educación entre barricadas

Las escuelas de Taybeh, administradas por las iglesias, han sido un refugio educativo fundamental. Marina Marouf, subdirectora del colegio católico, afirma que los niños son retenidos en clase por horas debido a los llamados “flying checkpoints” —puestos militares móviles que cierran caminos arbitrariamente.

Estas interrupciones afectan no solo el día a día escolar, sino también la salud mental de los alumnos. Marouf explica que algunos estudiantes evitan incluso salir de casa por miedo.

En defensa de la permanencia cristiana

Desde hace más de 800 años, la custodia franciscana de Tierra Santa ha sido la presencia católica oficial en los territorios sagrados. El nuevo custodio, el padre Francesco Ielpo, recuerda la misión histórica que les compete.

“La primera gran tarea que tenemos aquí es quedarnos. Acompañar al pueblo”, asegura.

Cardenales como Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, han denunciado el aumento de ataques a cristianos, limitaciones de movimiento y la falta de oportunidades. Aunque la declaración fundacional de Israel garantiza la libertad religiosa, en la práctica las comunidades cristianas enfrentan acoso, sobre todo en Jerusalén Este, donde extremistas judíos radicales han escupido a sacerdotes o vandalizado iglesias.

¿Un futuro sin cristianos en Tierra Santa?

El dilema es doble: mientras algunos cristianos se van para mejorar sus vidas, quienes se quedan deben hacer frente a crecientes hostilidades y deterioro económico. El resultado es una “hemorragia” en palabras del clero.

Michael Hajjal, residente de Taybeh, lo resume con un sentimiento desgarrador: ama su tierra, pero teme por el futuro de su hijo.

“¿Qué tipo de futuro puedo darle a mi hijo bajo ocupación, sin economía, sin movilidad?”, se pregunta. “Hasta los jóvenes desean la muerte antes que esta vida sin horizonte”.

Esperanza como acto de fe

La labor de las iglesias va más allá de la oración. Se enfocan en brindar esperanza tangible a través de actividades para jóvenes, programas sociales, arte, música y asistencia psicológica. Pero también cultivan una esperanza simbólica: la del “tercer día”, en referencia a la resurrección de Cristo.

Para el padre Fawadleh, esta metáfora es esencial para explicar su resistencia:

“Como palestinos, aún esperamos nuestro tercer día. Una nueva vida de libertad, independencia y redención”.

En medio de un conflicto que ha durado más de cinco décadas, Taybeh resiste. Más allá de lo simbólico, su lucha por existir se convierte en un testimonio vivo de la fe cristiana en el lugar donde nació el cristianismo. Y desde este monte cubierto de olivos, aún hay quienes creen que la historia de resurrección también es posible aquí, no solo en los libros sagrados, sino en el alma de todo un pueblo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press