Cómo Burlington está cambiando la educación: Un modelo de equidad racial en acción
La exitosa reducción de suspensiones escolares en Vermont revela el impacto tangible de políticas inclusivas y enfoque en la justicia educativa
Un nuevo paradigma educativo nace en Burlington
En una época en la que temas como la equidad racial, justicia social y educación inclusiva dominan los debates sociales, el distrito escolar de Burlington, Vermont, ha sorprendido con resultados tangibles: una reducción significativa de suspensiones escolares, especialmente entre estudiantes de color. Este logro no es el resultado de una política aislada, sino de un esfuerzo sistemático, constante y profundamente comunitario.
Este artículo es una análisis detallado del caso de Burlington como un ejemplo de cómo un distrito escolar puede atacar, con éxito, las disparidades raciales mediante políticas educativas progresistas, innovación institucional e involucramiento comunitario.
Resultados visibles: datos concretos
Para el ciclo escolar 2024–2025, los estudiantes de color —que constituyen aproximadamente el 42% del estudiantado en el distrito de Burlington— representaron solo el 33% de las suspensiones escolares. Esto contrasta con los datos del ciclo 2021–2022, donde, siendo el 38% de la población estudiantil, representaron la mitad de las suspensiones (50%).
Además, la cifra total de suspensiones se redujo de 248 a 207, una disminución del 17%. También se registró una caída significativa en los días perdidos por sanciones: de 426 días a 305. Incluso el promedio de días perdidos por suspensión descendió de 1.72 a 1.47. Estos datos hablan por sí solos.
¿Qué permitió este cambio?
El punto de inflexión fue la revisión del código de conducta del distrito en 2023, instaurando prácticas restaurativas y eliminando suspensiones automáticas por conductas como peleas, fumar o vapear. La filosofía era clara: abordar los problemas desde su raíz y no con castigos punitivos.
Como dijo Henri Sparks, director de equidad del distrito: “Históricamente, la escuela suspendía a estudiantes de la mayoría global por razones por las que probablemente no debían haber sido suspendidos”. La expresión 'mayoría global', acuñada por la académica británico-jamaiquina Rosemary Campbell-Stephens, se refiere a personas negras, indígenas, asiáticas, latinas y multirraciales, desplazando términos considerados problemáticos como 'minorías' o 'BIPOC'.
Restauración antes que sanción
En vez de castigar de forma automática, las escuelas fomentaron prácticas restaurativas como la mediación entre pares y el fortalecimiento del vínculo entre estudiantes y docentes. Este enfoque proactivo permitió resolver muchos conflictos antes de que escalaran.
Sabrina Westdijk, directora de la preparatoria Burlington High School, explicó cómo abordar un “drama de mensajes” entre estudiantes durante un fin de semana: “Antes, el lunes acababa en una pelea. Hoy, el estudiante puede hablar con un adulto de confianza y resolver el malentendido”.
La historia detrás del éxito
El camino hacia la equidad en Burlington empezó mucho antes. Sparks, que inició como especialista en apoyo estudiantil en los años 90, vio de primera mano la discriminación vivida por estudiantes vietnamitas recién llegados: burlas, microagresiones y abandono.
“En mi opinión, los estudiantes vietnamitas y sus familias no fueron apoyados por las escuelas en absoluto”, recuerda Sparks. Decidió crear su puesto mientras avanzaba, impulsando estrategias de equidad antes de que el término se volviera frecuente.
Acciones sostenidas de todo el distrito
Además del código de conducta, el distrito de Burlington también puso en marcha:
- Academia de justicia racial en verano desde 2021, que capacita jóvenes líderes en equidad.
- Comunidades profesionales de aprendizaje antirracistas para el personal docente, durante todo el año.
- Talleres de equidad virtuales con estudiantes como panelistas hablando de supremacía blanca, acoso escolar y otras temáticas.
“Estamos ayudando a nuestros maestros a entender cómo aprenden y participan de forma distinta los estudiantes de la mayoría global”, destacó Sparks.
Supervisión, claridad y misión institucional
Supervisores como Tom Flanagan, superintendente del distrito, marcan como objetivo primario corregir las disparidades de disciplina y logros. “Mi responsabilidad central es crear equidad en nuestro sistema. Las desigualdades ahí radican”, afirma con determinación.
El contexto más amplio de Vermont
Logros como el de Burlington cobran más relevancia considerando que Vermont es uno de los estados más blancos de EE.UU.. Según el censo, más del 92% de su población es blanca no hispana (US Census, 2020), lo que otorga mayor mérito a políticas que intencionalmente promueven diversidad e inclusión.
¿Y qué sucede en otros distritos?
En Winooski, el distrito más diverso del estado (57% de estudiantes de la mayoría global y 36% con servicios multilingües), los estudiantes formaron un Comité Antirracismo en 2020. Sus propuestas incluyen añadir estudios étnicos, combatir el acoso escolar y contratar docentes diversos.
En South Burlington, pese a tener políticas similares a Burlington, aún enfrentan desafíos, especialmente en diversidad del personal y equidad para estudiantes con discapacidades o en situación de pobreza. Su superintendente interino, Joe Clark, reconoció el progreso de Burlington como ejemplo a seguir.
Resistencia política y amenazas federales
En tiempos donde los programas de diversidad y equidad enfrentan ataques desde sectores conservadores e incluso restricciones a nivel estatal o federal (ej. prohibiciones de conceptos “divisivos” en escuelas), los esfuerzos de Burlington representan una resistencia clara y valiente.
“Ojalá nos mantengamos por encima de la política de Washington”, expresó Sparks, convencido de que la equidad no debería ser un tema partidista, sino una obligación moral.
El poder de una comunidad conectada
No es sólo política o entrenamiento docente lo que ha hecho funcionar este modelo. Según líderes del distrito, el verdadero secreto ha sido la cultura comunitaria y el involucramiento de familias, docentes y alumnos.
“Lo más importante que hemos hecho es construir relaciones reales con los estudiantes”, concluyó Westdijk. “Ellos saben que pueden contar con nosotros”.
¿Un modelo exportable?
Sin duda, lo que Burlington ha logrado debe servir de faro para otros distritos escolares del país, incluyendo aquellos en contextos menos diversos. Porque lo que está en juego no es solo la equidad racial, sino el futuro de generaciones enteras de estudiantes que merecen escuelas justas, humanas y empoderadoras.
“Cuando los estudiantes de la mayoría global triunfan, todos triunfan,” resaltó Sparks. Y con datos, pasión y compromiso, Burlington demuestra que estas palabras no son solo un lema, sino una realidad ya tangible.
