El horror invisible de Darfur: masacres, desplazamiento y el silencio del mundo

La toma de el-Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido revela una nueva ola de atrocidades en Sudán que amenaza con repetir el genocidio de los años 2000

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Una ciudad sumida en el horror

La ciudad de el-Fasher, en la región occidental de Darfur, Sudán, cayó hace pocos días ante las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés). Con esta conquista ha comenzado otro capítulo macabro de violencia étnica, brutalidad sistemática y desplazamiento masivo, que recuerda lo peor de la historia reciente de Sudán: las masacres de principios de los 2000 perpetradas por la milicia Janjaweed.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 460 personas fueron asesinadas en el hospital saudí de el-Fasher durante el ataque. Testigos afirman que los combatientes fueron casa por casa, disparando y golpeando a los residentes —incluidos mujeres, niños y pacientes hospitalizados—, mientras la comunidad internacional apenas si ha reaccionado.

Una población atrapada sin salida

Ayudantes humanitarios han informado que solo una fracción de los miles de desplazados ha logrado escapar hacia Tawila, una localidad a 60 kilómetros al oeste que aún no ha caído bajo el control de los RSF. Malthide Vu, responsable de incidencia del Consejo Noruego para Refugiados, se mostró sumamente preocupada:

“El número de personas que llegó a Tawila es muy pequeño, lo cual debería alarmarnos a todos. ¿Dónde están los demás? Eso nos habla del horror del viaje.”

Quienes logran llegar, lo hacen a pie, de noche, narrando historias de ejecuciones arbitrarias y de cadáveres esparcidos por el camino. David Miliband, presidente del Comité Internacional de Rescate, advirtió:

“Lo que está ocurriendo en y alrededor de el-Fasher nos obliga a actuar ahora. Se debe garantizar el paso seguro de civiles, incrementar la ayuda humanitaria y cesar los ataques a la población. El mundo no puede dar la espalda a otra tragedia en Darfur.”

Asesinatos en hospitales y fosas comunes

Un informe reciente del Laboratorio de Investigación Humanitaria de la Universidad de Yale denunció que las RSF continúan cometiendo asesinatos masivos. A través de imágenes satelitales facilitadas por Airbus, se identificaron grandes manchas de sangre y cuerpos esparcidos en el hospital saudí y en un centro de detención en el antiguo hospital infantil.

Además, se identificó un nuevo punto de ejecuciones sistemáticas cerca del muro oriental de el-Fasher, erigido por las RSF meses antes. Mientras tanto, el líder de las RSF, el general Mohammed Hamdan Dagalo —ya sancionado por Estados Unidos—, reconoció “abusos” y prometió una investigación cuya credibilidad es ampliamente cuestionada.

Un conflicto incomprensible para el resto del mundo

Desde que comenzó la guerra en abril de 2023, Sudán ha presenciado uno de los peores colapsos políticos y humanitarios del planeta. Según estimaciones conservadoras, más de 40,000 personas han muerto, más de 14 millones han sido desplazadas y gran parte del país se encuentra devastado y sin gobierno funcional.

El-Fasher, última ciudad importante controlada por el ejército en Darfur, fue sitiada por las RSF durante más de 500 días antes de caer. Esta captura significa una pérdida estratégica y simbólica. Con el ejército atrincherado en Jartum, las RSF ahora dominan gran parte del occidente sudanés.

RSF: Una reencarnación del Janjaweed

Las RSF no son una creación nueva. Toman sus raíces directamente del Janjaweed, la milicia árabe acusada de genocidio por la comunidad internacional en los años 2000. Esta milicia cometió crímenes de guerra y limpieza étnica contra poblaciones africanas no árabes en Darfur, dejando unas 300,000 personas muertas y más de 2.5 millones desplazadas, según datos de la ONU.

Ante la presión internacional, el gobierno sudanés dio un nuevo nombre al Janjaweed y lo integró parcialmente como una fuerza paramilitar: las RSF. Ahora, esas mismas prácticas genocidas están siendo denunciadas nuevamente en el conflicto actual.

Doble cara del conflicto: crímenes dentro y fuera del ejército

Pese a la brutalidad de las RSF, el ejército sudanés no está libre de culpa. Diversas organizaciones internacionales han documentado crímenes por parte de ambos bandos: ejecuciones sumarias, reclutamiento forzado de menores, violencia sexual sistemática, y ataques indiscriminados a civiles y hospitales.

Un informe del Departamento de Estado de EE. UU. en los últimos meses del mandato de Joe Biden declaró formalmente que las RSF han cometido actos de genocidio en el actual conflicto, lo cual eleva la urgencia de una respuesta internacional que por ahora no ha llegado.

El silencio global: ¿lecciones no aprendidas?

¿Por qué estas noticias no están en primera plana? ¿Por qué la historia parece repetirse veinte años después?

La comunidad internacional ha sido cómplice en su silencio. Las Naciones Unidas han emitido declaraciones, pero carecen de los recursos y el respaldo político necesario para fomentar una solución. Países con influencia geopolítica reconocida como Estados Unidos, Rusia o China apenas han prestado atención al conflicto. Europa se ha centrado casi exclusivamente en Ucrania, y la desconexión mediática es completa.

En un mundo hiperconectado, es paradójico que crisis como la de Darfur sigan pasando “inadvertidas”. Mientras tanto, se multiplican las denuncias y los testimonios de supervivientes que claman lo mismo: esto no puede estar sucediendo otra vez.

La amenaza de una nueva secesión

Sudán ya vivió una dolorosa división en 2011, cuando el sur del país —rico en petróleo— se independizó para formar Sudán del Sur. Ahora, con la mayoría del occidente fuera del control del gobierno central, y las RSF manejando estructuras propias de poder, existe un riesgo real de una nueva fractura del país.

Una Sudán fragmentada sería caldo de cultivo para guerras de poder entre milicias regionales, influencias extranjeras y eventualmente, otro estado fallido más en África, con efectos en cadena para millones de personas.

¿Qué podemos hacer?

La solución no es simple ni inmediata. Pero el primer paso es poner a Darfur nuevamente ante los ojos del mundo.

Se necesita:

  • Presión diplomática fuerte para lograr un alto el fuego real y monitoreado internacionalmente.
  • Acceso humanitario seguro y sin restricciones para organizaciones de ayuda.
  • Justicia internacional para los perpetradores de crímenes de guerra, incluidas las RSF y elementos del ejército.
  • Ayuda financiera masiva para manejar la crisis de refugiados y desplazados.

Como aseguró recientemente Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados:

“Esta es la crisis olvidada más grande del mundo. Necesitamos que se enciendan todas las alarmas. Cada día que pasa sin atención internacional es un día más de sufrimiento brutal para los civiles.”

El-Fasher no es solo una ciudad. Es el grito de un pueblo entero que está siendo exterminado a ojos cerrados del mundo.

Hoy, como hace 20 años, Darfur necesita que no miremos hacia otro lado.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press