Geert Wilders cae y Rob Jetten emerge: ¿una nueva era política para los Países Bajos?

Las elecciones neerlandesas del 2025 marcan un giro hacia el centro y abren la puerta a la posibilidad de que el país tenga su primer primer ministro abiertamente gay

El fin del dominio del populismo de ultraderecha

Las recientes elecciones generales en los Países Bajos han dado mucho de qué hablar, no solo por su ajustado resultado, sino también por lo que representan en términos de cambio político. Aunque el recuento final de votos aún está en proceso, es innegable que el panorama político ha dado un giro significativo hacia el centro, dejando atrás la sombra dominante del controvertido Geert Wilders, conocido por su retórica anti-Islam.

En las elecciones de 2023, Wilders lideraba con fuerza la política neerlandesa con su Partido por la Libertad (PVV), pero en estos comicios ha perdido cerca de un tercio de los escaños que había asegurado dos años antes. "Todavía tenemos 1,7 millones de votantes y seguimos siendo un partido muy grande en los Países Bajos", dijo Wilders tras conocerse los sondeos a pie de urna. A pesar de sus palabras tranquilizadoras, su propuesta pierde favoritismo en un país que demuestra estar cansado de extremos.

Rob Jetten: el rostro del cambio

El gran protagonista de la jornada electoral ha sido Rob Jetten, líder del partido de centroizquierda D66. A sus 38 años, Jetten ha sabido proyectar una imagen fresca, dinámica y moderna. Exministro de Clima, Jetten es abiertamente gay y está comprometido para casarse con su pareja, un jugador de hockey argentino, el próximo año.

Tras conocerse los primeros resultados, los partidarios de D66 estallaron en júbilo coreando “Yes, we can”, evocando el espíritu de cambio que una vez impulsó a Barack Obama en EE.UU. Si se mantiene el compromiso de los principales partidos de no gobernar con Wilders, Jetten puede convertirse en el primer primer ministro abiertamente gay de los Países Bajos, y uno de los pocos en todo el mundo que ha alcanzado el poder máximo en su país siendo miembro de la comunidad LGBTQ+.

Una coalición compleja, como siempre

Lo peculiar del sistema político neerlandés es su naturaleza altamente fragmentada. En estas elecciones, los votantes tuvieron ante sí una lista de nada menos que 27 partidos políticos. Esta fragmentación obliga a cualquier aspirante al poder a negociar, pactar y formar coaliciones multipartidistas que pueden tardar semanas o incluso meses en consolidarse.

Esto ha sido una constante en la política neerlandesa reciente. De hecho, el anterior gobierno de Mark Rutte tardó 271 días en formarse tras las elecciones de 2021, estableciendo un récord en la historia democrática del país.

Liderazgos sorprendentes: la resiliencia de Yeşilgöz-Zegerius

En medio de un escenario volátil, otro nombre resuena con fuerza: Dilan Yeşilgöz-Zegerius, líder del partido liberal VVD (Partido Popular por la Libertad y la Democracia). Contra todo pronóstico, su partido logró mantener fuerza electoral y se perfila como tercera fuerza. Hija de refugiados turcos, Yeşilgöz representa la diversidad en ascenso dentro de la política neerlandesa.

Su candidatura había sido puesta en duda ante el ascenso previo de Wilders, pero los resultados la colocan como una figura clave en una eventual coalición de centro-derecha. A sus 48 años, la liberal neerlandesa dijo esperar ser parte de un gobierno que recupere la estabilidad.

Frans Timmermans y la retirada del veterano

El bloque formado por el Partido Laborista y la Izquierda Verde apostó por la experiencia de Frans Timmermans, exministro de exteriores y excomisario europeo de clima. Sin embargo, su coalición perdió cuatro escaños en comparación con 2023, y con una sinceridad poco habitual en la política, Timmermans reconoció la derrota y anunció su retirada.

“Es hora de dar un paso atrás y ceder el liderazgo a la siguiente generación. Eso es lo que un líder debe hacer”, declaró ante sus seguidores. Con esto, se despide una figura clave en la política progresista europea desde hace más de dos décadas.

¿Por qué importan tanto estas elecciones a Europa?

Los Países Bajos no son un país cualquiera dentro de la Unión Europea. Es uno de los miembros fundadores de la UE y tiene una economía altamente desarrollada. Además, su sistema de bienestar y su pasión por los derechos civiles lo convierten en un referente progresista en el continente.

Por eso, el resultado de estas elecciones se observa con lupa en Bruselas y demás capitales europeas. El giro hacia el centro puede interpretarse como un contrapeso al avance de la ultraderecha que hemos visto recientemente en otros países como Italia o Hungría.

Lecciones de estas elecciones

1. El cansancio con los extremos: La pérdida de escaños por parte de Wilders y su coalición demuestra que la sociedad neerlandesa busca estabilidad, consenso y moderación.
2. La juventud como capital político: Jetten ha demostrado que una imagen joven y moderna puede conectar eficazmente con el electorado sin sacrificar la experiencia.
3. La diversidad no es un obstáculo: Tanto Jetten como Yeşilgöz representan minorías, y su relevancia nos recuerda que los Países Bajos siguen siendo una democracia inclusiva.
4. La dificultad de gobernar: A pesar de los movimientos políticos, formar un gobierno estable en la fragmentada política neerlandesa sigue siendo tremendamente complejo.

El impacto en la comunidad LGBTQ+

La posible elección de Rob Jetten como primer ministro no solo sería histórica para los Países Bajos, sino también para la comunidad LGBTQ+ global. A pesar de los avances en derechos, son aún pocos los países que han visto a un jefe de gobierno abiertamente gay. Jetten podría unirse al reducido grupo que encabezan líderes como Xavier Bettel (Luxemburgo) e Íñigo Errejón (candidato emergente en España considerado parte de esta nueva ola progresista, aunque aún no ha alcanzado la oficina principal).

El ascenso de Jetten podría inspirar a millones de jóvenes LGBTQ+ a participar de forma activa en política, al ver representadas sus identidades en los más altos niveles del poder.

¿Qué sigue para los Países Bajos?

Si bien no hay claridad aún sobre la conformación final del gobierno, lo cierto es que los Países Bajos entran en un periodo de intensa negociación política. Las combinaciones posibles son tantas como complejas, pero todo parece indicar que el próximo gobierno será centrista, con una inclinación leve hacia la izquierda o la derecha, dependiendo de los acuerdos entre partidos.

Las próximas semanas serán claves para la definición de esta nueva etapa. Y en un mundo cada vez más polarizado, el mensaje que envía la sociedad neerlandesa es claro: aún hay espacio para la moderación, el diálogo y la inclusión.

“La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las demás”, dijo una vez Winston Churchill. Y en los Países Bajos, su funcionamiento —a pesar de sus imperfecciones— sigue siendo un ejemplo de pluralismo en acción.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press