Reclutas o Rebeldes: La Lucha Ultraortodoxa contra el Servicio Militar en Israel

En medio del conflicto con Gaza, la exención del servicio militar de los judíos ultraortodoxos pone en jaque al gobierno de Netanyahu y agudiza las divisiones sociales en el país.

Una protesta masiva que sacude las calles de Jerusalén

El pasado jueves, el paisaje habitual de Jerusalén cambió radicalmente: las calles fueron inundadas por decenas de miles de hombres ultraortodoxos (haredim) vestidos de negro, rezando, cantando salmos e incluso tocando música religiosa por altavoces.

Este enorme mitzvah o manifestación de oración y resistencia no fue producto de una festividad, sino una firme protesta contra un plan gubernamental para eliminar la histórica exención del servicio militar obligatorio que goza la comunidad haredí desde la fundación de Israel en 1948.

¿Quiénes son los haredim?

Los haredim, conocidos también como judíos ultraortodoxos, constituyen aproximadamente un 13% de la población israelí (unos 1.3 millones de personas). Se caracterizan por su adhesión rigurosa a las leyes religiosas judías, su modo de vida conservador y su énfasis en el estudio de la Torá como el mayor deber espiritual.

Desde 1948, algunos estudiosos destacados habían sido eximidos del servicio militar para poder estudiar en seminarios (yeshivot). Sin embargo, este número se ha multiplicado con el paso de los años gracias al poder político que han adquirido los partidos ultraortodoxos en la Knéset (parlamento israelí).

De exención temporal a problema nacional

La Corte Suprema de Israel declaró en 2017 que estas exenciones masivas eran ilegales, lo que abrió un proceso político complejo para reemplazar la ley actual. Desde entonces, los fallos judiciales se han convertido en batallas parlamentarias, con repetidas prórrogas para evitar una crisis de gobierno.

No obstante, en el escenario actual, este tema amenaza con hacer colapsar al gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien depende de los partidos haredim para mantener su frágil coalición.

Una sociedad dividida

Con más de 900 soldados israelíes muertos desde el inicio del actual conflicto con Hamás, y con cientos de miles de reservistas movilizados, la exención continua de la comunidad haredí ha generado resentimiento entre el resto de los ciudadanos, en especial los laicos.

El hartazgo social es palpable. Muchos israelíes ven injusto que una parte significativa de la población esté excusada de asumir las mismas responsabilidades nacionales en tiempo de guerra. Esto ha abierto una brecha profunda en el tejido social israelí.

“Nosotros enviamos a nuestros hijos a luchar, mientras ellos están seguros en la yeshivá. Eso no es compartir las cargas del país”, declaró a Haaretz una madre de un soldado caído.

Protestas y tragedias

Durante la protesta del jueves en Jerusalén, las autoridades cerraron la principal autopista de entrada a la ciudad y desplegaron más de 2,000 policías para contener a la multitud. La ciudad se paralizó; se detuvo el transporte público y el caos fue generalizado.

Uno de los momentos más trágicos del día fue la caída accidental de un adolescente desde un edificio en construcción cercano al lugar del evento, que resultó en su muerte. A pesar del tamaño masivo de la protesta, el ambiente fue en su mayoría pacífico.

El corazón del desacuerdo: Dios o la patria

El argumento principal de los haredim es que su servicio a Dios es más importante que cualquier servicio militar. Para ellos, el estudio religioso es una misión vital para la supervivencia espiritual de Israel.

“Es un plan para destruir nuestra religión. No enviaremos a nuestros hijos allí. No es que nos necesiten, es que quieren exterminarnos espiritualmente”, declaró Ephraim Luff, un estudiante religioso de Bnei Brak, padre de ocho hijos.

Detrás del discurso religioso se esconde también una lucha de poder. En palabras de Shuki Friedman, experto en temas religiosos y vicepresidente del Jewish People Policy Institute:

“Esta protesta es tanto contra el gobierno, porque puede desestabilizar la coalición, como una demostración de fuerza interna para mantener la cohesión en la comunidad haredí.”

Presión política y alianzas frágiles

Los partidos haredim, otrora firmes aliados de Netanyahu, se encuentran en una encrucijada. Exigen dos cosas cruciales para su base: una ley nueva que garantice la exención permanente del servicio militar y un aumento del presupuesto para sus instituciones religiosas.

Sin embargo, dentro del propio partido Likud de Netanyahu hay oposición a legalizar una exención permanente, lo que deja abierta la posibilidad a elecciones anticipadas antes de lo previsto en noviembre del próximo año.

¿Un compromiso posible?

Algunas voces moderadas dentro del mundo haredí están proponiendo soluciones intermedias. Por ejemplo, permitir que quienes no estudian la Torá a tiempo completo ingresen a unidades militares compatibles con sus valores religiosos. Sin embargo, la protesta masiva del jueves fue una señal clara de que cualquier concesión podría ser vista como una traición dentro de su propia comunidad.

En medio de una guerra brutal con Gaza, donde se han entregado ya los cuerpos sin vida de al menos 17 rehenes, y donde más de 40 personas resultaron heridas en las últimas incursiones en Jan Yunis, la resistencia haredí al servicio militar no parece retroceder.

Perspectiva histórica: ¿Puede un Estado moderno sostener un ejército sin consenso?

Israel es uno de los pocos países del mundo con servicio militar obligatorio para hombres y mujeres a partir de los 18 años. El sistema ha sido una piedra angular de su defensa nacional desde su fundación.

La gran pregunta ahora es si el país puede sostenerse como una democracia avanzada, con amenazas militares latentes, sin que todos sus ciudadanos compartan las mismas obligaciones y responsabilidades.

El tiempo dirá si, en esta encrucijada, prevalecerá el realismo político o la fuerza de antiguas convicciones religiosas. Lo que está claro es que, en el Israel de hoy, la tensión entre tradición y Estado moderno no podría ser más evidente… ni más peligrosa.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press