¿Quién se hunde y quién se levanta? Primeras señales de crisis (o redención) en la NBA 2024-25
Algunos arrancan con fuerza, otros tambalean desde el salto inicial: repasamos los inicios titubeantes de varios equipos y lo que nos pueden decir del futuro cercano de la liga
Un arranque irregular que ya enciende alarmas
La temporada 2024-25 de la NBA apenas ha comenzado, pero algunos equipos ya muestran claras señales de problemas. Más allá de las típicas sorpresas de octubre y noviembre, hay patrones que no deberían mantenerse si estos equipos quieren competir en sus respectivas conferencias.
Hoy analizamos a tres conjuntos que están en el centro de la conversación por sus inicios complicados: Brooklyn Nets, Utah Jazz y Orlando Magic. Cada uno con diferentes razones para su situación, pero todos con algo en común: deben reaccionar pronto.
Brooklyn Nets: del colapso de la era Durant-Irving al fondo del Este
Los Brooklyn Nets comenzaron esta campaña con un balance de 0-6, colocándose en el último escalón de la Conferencia Este. Para un equipo que hace no tanto tiempo soñaba con un anillo cuando tenía a Kevin Durant, Kyrie Irving e incluso James Harden, este presente resulta especialmente amargo.
El año pasado, los Nets terminaron con récord de 26-56, y una marca de 12-29 como locales. Aunque ese balance ya presagiaba un par de años de reconstrucción, su arranque sin victorias en seis juegos, incluyendo tres derrotas consecutivas en casa, inquieta incluso a los más pacientes.
Nick Claxton, Cam Thomas y compañía son buenos elementos jóvenes, pero la ausencia de una estrella clara y líder vocal se está haciendo sentir. Además, las lesiones siguen mermando el plantel. Haywood Highsmith está fuera por problemas en la rodilla y Danny Wolf está bajo monitoreo tras una torcedura de tobillo.
Por si fuera poco, los Nets enfrentan a los Minnesota Timberwolves en el próximo encuentro, quienes vienen de una sólida campaña 2023-24 con 49 victorias y han mantenido su competitividad planteando un sistema defensivo robusto pese a la ausencia temporal de Anthony Edwards.
Utah Jazz: la reconstrucción que no despega y un desastre defensivo
Los Utah Jazz no son, por ahora, un misterio en su rumbo: están reconstruyendo desde hace un par de años, pero los frutos de su apuesta aún no se ven reflejados. Esta temporada han arrancado con un récord de 2-4, y vienen de tres derrotas seguidas, prolongando un patrón negativo que los acompaña desde la campaña anterior —donde terminaron con un decepcionante 17-65.
Las estadísticas defensivas dan pánico: permiten más de 121 puntos por partido, el segundo peor promedio entre todos los equipos de la liga. Gran parte de sus problemas defensivos vienen por la juventud de su plantilla y la falta de referentes atrás que ordenen y comuniquen. Walker Kessler está lesionado y su ausencia en la pintura afecta muchísimo.
A esto se suman las dolencias físicas de otros elementos claves como Georges Niang y Isaiah Collier. Ningún proyecto joven puede sostenerse si sus núcleos empiezan a caer uno tras otro sin una estructura sólida de veteranos que puedan hacer de base.
Su siguiente encuentro es nada menos que contra los Boston Celtics. Aunque los de Massachusetts también han comenzado con tropiezos (3-4), tienen una plantilla mucho más estable, encabezada por Jayson Tatum (a pesar de estar fuera por lesión) y Jaylen Brown, y una defensa entre las diez mejores de la NBA.
Orlando Magic: juventud sin brújula ofensiva
Los Orlando Magic no lucen tan mal como los Nets o Jazz, pero su desempeño inconsistente genera interrogantes sobre si realmente han dado el salto que se preveía tras una campaña 2023-24 de 41 victorias y clasificación a postemporada.
Están 3-4 en esta nueva temporada y han perdido partidos clave por errores graves en cierres y falta de dirección ofensiva. En su última derrota ante los Atlanta Hawks, a pesar de los 27 puntos de Franz Wagner, no pudieron frenar a Trae Young, quien se despachó con 25 tantos antes de salir por una inflamación en la rodilla.
Orlando promedia 13.1 pérdidas de balón por partido, un número manejable pero que puede convertirse en una sentencia si no se mejora la eficiencia en media cancha. Su defensa, por otro lado, sí es de lo más destacable: roban 8.9 balones por juego, una cifra entre las más altas de la liga.
En cuanto a lesiones, Moritz Wagner está en duda por molestias en la rodilla. Su rol, aunque no estelar, es importante en la rotación interior que lidera Wendell Carter Jr.
Atlanta Hawks y Boston Celtics: favoritos que también tambalean
No solo los equipos en reconstrucción o con plantillas limitadas han tropezado este inicio. Los Atlanta Hawks y Boston Celtics, considerados contendientes —o al menos principales animadores— en el Este, también están con récord negativo de 3-4.
Atlanta ha vuelto a tropezar con el mismo patrón visto en las últimas dos temporadas: mucha dependencia de Trae Young y altibajos defensivos. El punto positivo: están sacando adelante juegos como el reciente ante los Magic y podrían haber encontrado una nueva arma en los minutos de calidad de Saddiq Bey y Dejounte Murray.
Boston, por su parte, arrastra una carga emocional luego de otra postemporada en la que no pudieron avanzar a las Finales. La plantilla sigue siendo élite en ataque, con 116.3 puntos por partido, pero las lesiones (especialmente la de Tatum) y la inconsistencia en el cierre de juegos ajustados han generado dudas.
¿Qué nos dice todo esto?
La NBA se ha convertido en un escenario cada vez más parejo. No importa cuánta historia tenga tu franquicia o qué tan prometedoras sean tus jóvenes estrellas: lo que mandan son los resultados y las adaptaciones a los nuevos contextos.
Estos inicios titubeantes no siempre son sentencias de fracaso, pero sí representan llamadas de atención claras. Incluso algunas franquicias que comenzaban con altas expectativas deben preguntarse si sus fórmulas están caducas o si necesitan reajustes inmediatos.
La pregunta que nos deja este primer mes de competencia es directa: ¿quién enderezará el rumbo primero?
