Entre tumbas y estadios: Las dos caras de México rumbo al Mundial 2026
Mientras Jalisco se prepara para recibir partidos de la Copa del Mundo, miles de familias siguen buscando a sus desaparecidos entre escombros y fosas clandestinas.
Una fiesta del fútbol en tierra de desapariciones
Mientras miles de aficionados al fútbol entonan “¡México, México!” en las calles de Zapopan, Jalisco, rumbo a los estadios que albergarán la Copa del Mundo 2026, a pocos kilómetros de distancia, otros mexicanos cavan en patios abandonados, desenterrando indicios de dolor que el país ha preferido sepultar bajo la alfombra del espectáculo. Con una mezcla de entusiasmo y olvido, el estado de Jalisco se convierte en uno de los focos mundiales del deporte, aunque también es el epicentro de uno de los dramas humanitarios más graves del continente: la desaparición de personas.El contraste que duele: fan zones vs. fosas clandestinas
El 14 de octubre se llevó a cabo un partido amistoso entre México y Ecuador en Guadalajara. Afuera del estadio, la fiesta era total: música, tatuajes improvisados del Tricolor, cerveza, influencers y familias enteras celebrando. Pero mientras eso ocurría, al sur de la ciudad, en una colonia marginada, voluntarios cavaban con palas en el patio de una casa abandonada tras recibir una denuncia anónima sobre restos humanos. Indira Navarro, integrante del colectivo Guerreras Buscadoras de Jalisco, escarbaba en la tierra con la esperanza de encontrar a su hermano, desaparecido en 2015 en Sonora. Aunque no halló nada ese día, su lucha representa la de más de 100 colectivos que recorren el país en búsqueda de desaparecidos, muchas veces enfrentándose a amenazas del crimen organizado o la omisión de las autoridades.El contexto que no se menciona en ruedas de prensa
Jalisco reportó aproximadamente 1,000 desapariciones en lo que va del último año, un incremento del 30% respecto al anterior, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda. A nivel nacional, se contabilizan más de 134,000 personas desaparecidas desde 2006, una cifra que equivale a la población completa de una ciudad como Tepatitlán. Y sin embargo, ni el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ni los organizadores de la Copa del Mundo mencionaron esta situación durante las conferencias de prensa donde presentaron las inversiones y beneficios del evento. Se habla de más de 1,000 millones de dólares en derrama económica y hasta 7,000 empleos nuevos, pero no hay menciones sobre justicia, búsqueda forense o reparación del daño.Seguridad… para los partidos
La seguridad para el Mundial está siendo tratada con eficiencia quirúrgica: drones inhibidores, detectores de metales, más de 3,000 cámaras de vigilancia nuevas —con lo que el estado superará las 10,000 en total— y miles de elementos de seguridad desplegados en torno a los estadios. Esta infraestructura fortalecerá la vigilancia… en zonas turísticas. Pero ¿qué pasa con los otros barrios, las comunidades rurales o los sitios sin iluminación adecuadas donde quienes buscan desaparecidos dicen que “ni los policías entran”?.Una ciudad vigilada por un cartel
Jalisco también es hogar del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado actualmente uno de los grupos criminales más poderosos del mundo, con presencia en al menos 21 estados mexicanos y varios países. El CJNG ha protagonizado ataques como el derribo de un helicóptero militar con un lanzacohetes en 2015 o el atentado contra el jefe de policía de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, en 2020. A pesar de su influencia, las autoridades jaliscienses aseguran tener bajo control la situación. Roberto Alarcón, coordinador estatal de seguridad, ha afirmado que al haber pocos grupos criminales disputando territorio, es más fácil atender el combate al crimen. Una declaración que, a juicio de observadores, reconoce de forma implícita el reinado sin disputa del CJNG en la zona.¿Una tregua para el Mundial?
El analista de seguridad David Saucedo sugiere que podríamos estar ante una “tregua tácita” entre el CJNG y el gobierno. “El acuerdo es simple: el cartel mantiene bajo perfil mientras dura el Mundial y las autoridades no molestan a sus líderes”. El objetivo sería evitar riesgos durante el evento y garantizar una imagen internacional limpia. Pero Saucedo advierte: “Eso no significa que dejen de delinquir. Usarán el Mundial para potenciar actividades como el narcomenudeo, el turismo sexual, los casinos clandestinos y la reventa de boletos”.El otro legado del Mundial
Para el estado, los preparativos suponen inversiones significativas: cerca de 12,000 habitaciones nuevas en hoteles, renovación de infraestructura vial y peatonal, y campañas de embellecimiento urbano. Sin embargo, muchas víctimas ven en esto una artimaña cosmética para callar sus voces. Johana Jaramillo, productora de eventos que trabaja en una fan zone, lo resume así: “Estos eventos ayudan un poco a reparar el dolor social, pero sobre todo ocultan lo que no se quiere mostrar”. No obstante, para personas como Indira Navarro, “el dolor está ahí, debajo de la tierra, en cada prenda quemada que desenterramos, en cada resto óseo. Y no vamos a dejar de buscar porque es la única manera de que nuestro país también nos reconozca”.El Mundial como espejo de contradicciones
La Copa del Mundo 2026 promete ser histórica para México: será la primera vez que tres países —EE.UU., Canadá y México— compartan la sede. México, en particular, se convertirá en el primer país en albergar tres mundiales (tras 1970 y 1986). Pero también podría ser histórica por otra razón: por mostrar, ante los ojos del mundo, una herida abierta que no cicatriza. Porque mientras se transmitan goles espectaculares desde los estadios jaliscienses, a sólo kilómetros de distancia habrá madres escarbando la misma tierra con la que intentan tapar la verdad. El espectáculo continuará. Pero algunos seguirán enterrando sueños rotos, entre tumbas, gritos, y la dignidad que nunca aceptarán perder. Este artículo fue redactado con información de Associated Press
