Earthshot Prize 2025: El sueño verde del Príncipe William llega a Río con innovaciones latinoamericanas

Desde los manglares de Guanabara hasta el Cristo Redentor, el heredero al trono británico impulsa soluciones ambientales globales y locales en una ceremonia sin precedentes

La travesía de William por la ciudad maravillosa

El Príncipe William, heredero de la corona británica, ha protagonizado esta semana una visita sin precedentes a Río de Janeiro, Brasil, como parte de su gira ambientalista centrada en el Premio Earthshot, una iniciativa global emprendida por él en 2020 con el fin de fomentar soluciones ecológicas e innovadoras frente a la crisis climática.

Durante tres días, William ha recorrido algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad carioca: desde jugar voleibol en Copacabana, dialogar con leyendas deportivas como Cafú en el Maracaná, hasta visitar los manglares en peligro en la Bahía de Guanabara. Pero más allá de la postal turística, el príncipe ha querido utilizar su estatus para enviar un mensaje urgente al mundo: la crisis ambiental es real y la acción debe acelerarse.

¿Qué es el Earthshot Prize?

Inspirado por la audacia que llevó al ser humano a la Luna —de ahí el nombre “Earthshot”, en referencia apresurada a la “Moonshot” de John F. Kennedy—, el premio creado por William tiene una duración de 10 años y busca premiar cinco proyectos anualmente con subvenciones de 1,3 millones de dólares cada uno. Las categorías abordan las cinco grandes metas medioambientales: proteger la naturaleza, limpiar el aire, revivir los océanos, construir un mundo sin residuos y solucionar el cambio climático.

Desde su lanzamiento, el Earthshot Prize ha recibido más de 10,000 postulaciones de más de 120 países y ha financiado iniciativas que van desde la captura de carbono hasta la agricultura regenerativa.

Brasil como anfitrión de la ceremonia 2025

La edición 2025 del Earthshot Prize se celebró en el Museo del Mañana en el centro de Río de Janeiro, símbolo de innovación y sostenibilidad arquitectónica. Esta es la primera vez que la ceremonia tiene lugar en América Latina, marcando un hito en la descentralización del discurso ambiental y una apuesta por reconocer las contribuciones vitales del sur global.

La noche de premiación, con una producción al estilo de Hollywood verde, contó con actuaciones de estrellas globales como Anitta, Gilberto Gil, Kylie Minogue, Shawn Mendes y Seu Jorge. La ceremonia no solo celebró la innovación, sino también la diversidad cultural de un continente profundamente afectado por los efectos del calentamiento global.

Finalistas que abren caminos ecológicos

En esta edición, entre los más de 2.500 proyectos postulados, cinco se alzaron con los codiciados premios:

  • Startup brasileña de reforestación basada en inteligencia artificial: utiliza datos satelitales y algoritmos para identificar las mejores áreas de regeneración, permitiendo replantar bosques de forma eficiente, especialmente en la cuenca del Amazonas.
  • Empresa británica contra microplásticos: ha desarrollado filtros domésticos y soluciones para las plantas de tratamiento de agua que bloquean millones de partículas de plástico antes de que lleguen al mar.
  • Tratado de Alta Mar de la ONU: acuerdo internacional para proteger zonas oceánicas fuera de jurisdicciones nacionales, que cubren más del 60% de los océanos del mundo.
  • La ciudad de Guangzhou, China: reconocida por su ambiciosa electrificación del transporte público, eliminando más de 800.000 toneladas de CO₂ por año.
  • Lagos Fashion Week (Nigeria): una iniciativa que impulsa la moda sostenible basada en técnicas artesanales para combatir el impacto devastador de los residuos textiles occidentales en África.

De la realeza a la acción climática efectiva

Mucho se ha cuestionado el papel de la monarquía británica en el mundo contemporáneo. ¿En qué medida puede influir una figura como William en el combate de una crisis tan vasta como la climática? Su apuesta con Earthshot busca reconfigurar ese estereotipo: no como una figura decorativa, sino como un catalizador de ideas, recursos y narrativas.

Como bien lo expresó el propio William hace dos años durante la cumbre COP26 en Glasgow: “No podemos dejar que los discursos superen la acción. Necesitamos soluciones ahora, escalables, replicables y sostenibles.”

En palabras del ecoactivista brasileño Ricardo Salles: “Lo valioso del Earthshot no es solo el dinero, es la visibilidad. Cuando el mundo presta atención a la Amazonía, también presiona a nuestros gobiernos a actuar.”

La conexión con COP30 en la Amazonía

Tras la ceremonia, el Príncipe William planea asistir a la Cumbre Mundial del Clima COP30 en Belém, ciudad ubicada en la selva amazónica. La cumbre, organizada por la ONU en 2025, se propone ser un parteaguas en la implementación de mecanismos jurídicos y financieros que aceleren la transición energética global. La presencia de William allí no solo reafirma su compromiso político, sino también estratégico: pone foco en la Amazonía, un ecosistema que absorbe el 5% de las emisiones de CO₂ globales cada año y cuya deforestación ha alcanzado cifras alarmantes.

Según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE), el desmonte en la Amazonía brasileña aumentó un 22% entre 2021 y 2022, y aunque en 2024 disminuyó un 13%, los expertos coinciden en que la recuperación ecológica requiere décadas.

Earthshot como herramienta de diplomacia ambiental

No es casualidad que William eligiera Brasil como sede de este hito medioambiental. El país representa una mezcla paradójica de riqueza biológica y desafíos sociales persistentes. Al situar el Earthshot en Latinoamérica, William busca también tender puentes entre el Norte y el Sur Global, descentralizar la narrativa climática y mostrar una realeza activa, global y joven.

Como reportó The Guardian tras la ceremonia, la selección de finalistas demuestra un cambio de visión: del ambientalismo occidental a una perspectiva diversa, interseccional y orientada a resultados inmediatos.

¿Dónde va el Earthshot desde aquí?

La edición de 2025 marca el “ecuador” del proyecto, ya que está planeado hasta 2030, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. William ha dejado claro que los próximos cinco años deberán centrarse en escalar las soluciones premiadas y crear una red interconectada de innovación medioambiental.

Además, varias organizaciones han comenzado a colaborar con Earthshot para impulsar tests piloto, regulaciones favorables e incluso cadenas de inversión ética en torno a estos emprendimientos.

En palabras de Christiana Figueres, ex jefa de la ONU sobre cambio climático y asesora del jurado de Earthshot: “Necesitamos ‘héroes’ del clima que inspiren sin polarizar. William está encontrando una manera diplomática y eficaz de lograrlo.”

Cuando la monarquía abraza los retos del futuro

¿Podrá el Earthshot Prize convertirse en un equivalente ambiental del Premio Nobel? Muchos expertos creen que está en camino, aunque con una orientación más práctica, empresarial y visual. Al menos, si el planeta logra mantener su habitabilidad en los próximos 50 años, será en parte gracias a iniciativas como esta que aspiran a mucho más que la conciencia: quieren cambiar sistemas.

Río de Janeiro, con su mezcla de belleza natural, desafíos urbanos y conciencia ecológica emergente, ha sido el escenario ideal para recordar al mundo que los desafíos globales requieren cooperación, innovación e imaginación.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press