China, cambio climático y metas 2035: ¿avance real o greenwashing geoestratégico?
Aunque las metas climáticas de China para 2035 parecen modestas comparadas con lo necesario para frenar el calentamiento global, el gigante asiático podría nuevamente superar expectativas. Pero ¿es eso suficiente ante la urgencia ecológica?
China en el centro del juego climático global
En la cuenta regresiva hacia la cumbre climática de la ONU COP30, que se celebrará en Brasil, China ha presentado sus nuevos compromisos ambientales para el año 2035. Aunque oficialmente se ajustan al marco del Acuerdo de París, su nivel de ambición ha vuelto a generar controversia en la comunidad científica internacional.
Este artículo hace un análisis de los objetivos recién publicados por el gobierno chino, contextualizando su potencial impacto global, las críticas recibidas y el historial del país respecto a metas climáticas. Spoiler: China podría estar subestimándose para luego presentarse como héroe climático.
¿Cuáles son los compromisos climáticos de China para 2035?
El documento de 35 páginas enviado por China a la ONU este lunes detalla metas climáticas para dentro de 11 años. Estos son los principales puntos:
- Reducir las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero en un 7%-10%.
- Elevar la proporción de energías no fósiles en el consumo energético total al 30%.
- Incrementar la capacidad de generación eólica y solar hasta 3,600 gigavatios.
- Convertir al vehículo eléctrico en modo de transporte dominante.
- Ampliar su objetivo de reducción de emisiones para incluir todos los gases de efecto invernadero, no solo el CO2.
Si bien es la primera vez que China establece una meta concreta de reducción absoluta de emisiones, muchos climatólogos la consideran insuficiente para mantener el aumento de temperatura por debajo de los 1.5°C respecto a niveles preindustriales, como propone el Acuerdo de París.
Críticas desde la ciencia: "Demasiado poco, demasiado tarde"
Norah Zhang, analista de Climate Action Tracker, declaró que:
“Es una decepción. China tiene la capacidad tecnológica y económica para descarbonizar mucho más rápido.”
Y es que, según modelos científicos globales, para poder mantener la temperatura del planeta por debajo de los 1.5°C de incremento, China debería reducir sus emisiones en aproximadamente un 30%. En ese contexto, una reducción entre 7% y 10% resulta conservadora, incluso tímida.
¿Tiene sentido exigir más a China?
Desde el gobierno chino la respuesta es clara: sí quieren hacer más, pero no a coste de su seguridad energética y desarrollo estructural. Chai Qimin, miembro del grupo que elaboró los objetivos 2035, respondió:
“Ninguna economía desarrollada ha reducido sus emisiones un 10% en los cinco años posteriores a su pico. China aún está en camino de alcanzar dicho pico.”
Recordemos: China sigue siendo un país en vías de desarrollo bajo estándares de la ONU, aunque sea una mega potencia económica. Los sectores industriales y manufactureros que sostienen su economía aún dependen intensamente del carbón.
Un historial de metas conservadoras superadas
Este punto merece atención. China tiene un expediente notable en cuanto a establecer metas realistas (aunque bajas), para luego rebasarlas por amplio margen. Aquí algunos ejemplos concretos:
- Capacidad renovable: China se había propuesto alcanzar 1,200 GW de energía renovable antes de 2030. Ya en julio de 2024, superó los 1,680 GW, lo que la convierte en el país con mayor capacidad energética renovable del mundo (Administración Nacional de Energía de China).
- Pico de emisiones: Aunque se marcan 2030 como año tope, analistas del Centre for Research on Energy and Clean Air anticipan que China podría alcanzar su pico ya en 2024 o 2025.
- Intensidad de emisiones (emisiones vs. PIB): Entre 2005 y 2020, China logró reducir la intensidad de carbono en un 48%, superando sus metas del 40%-46%.
Así, surge la hipótesis de que las metas 2035, aunque modestas sobre papel, podrían ser nuevamente superadas dada la capacidad estructural del país para implementar cambios rápidos una vez decididos a hacerlo.
¿Dónde se estanca el progreso chino? El carbón, eterno dilema
Una de las ausencias más notorias en las metas recién publicadas es la mención explícita de la reducción de capacidad de generación eléctrica por carbón.
Ryna Cui, experta en políticas de eliminación del carbón (Universidad de Maryland), advirtió que:
“El carbón sigue siendo el mayor impulsor de las emisiones de China. Sin abordar esto directamente, los demás avances resultan limitados.”
A pesar de sus esfuerzos en renovables, China ha seguido aprobando nuevas plantas de carbón, como red de seguridad energética. La justificación oficial: su fiabilidad y baja dependencia de importaciones permiten proteger al país ante tensiones externas, como conflictos geopolíticos o restricciones comerciales.
El factor geopolítico y la supremacía tecnológica ecológica
China sabe que más allá de sus emisiones, su poder de influencia pasa por el dominio de las tecnologías verdes:
- El 80% de los paneles solares del mundo se producen en China.
- Las 10 empresas más grandes del mundo en baterías de litio son chinas (al menos 7 de ellas).
- Más del 60% de los carros eléctricos fabricados en 2023 salieron de plantas chinas o filiales de marcas en China.
Así, incluso con una reducción “modesta”, el peso de China en la transición energética global —proveyendo tecnologías verdes a otras economías— es enorme. Esta es su gran contribución indirecta (y estratégica) a la lucha climática.
¿Cuánto más podría hacer China realmente?
Grupos como Greenpeace Asia estiman que con decisiones más agresivas sobre el carbón, una electrificación más acelerada del transporte y mayores restricciones sobre las industrias pesadas, China podría alcanzar reducciones de hasta 25%-28% en emisiones antes de 2035.
No sería fácil. Implicaría desmantelar más rápido plantas térmicas, acelerar el cierre de minas y compensar mediante grandes inversiones sociales para regiones dependientes del carbón. Impopular, costoso, riesgoso.
La paradoja: líder verde y emisor masivo
China representa hoy casi el 30% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Pero también lidera la revolución verde en infraestructura solar y movilidad sostenible. Se ubica simultáneamente como ‘villano climático’ y ‘héroe tecnológico’.
Esta ambigüedad explica buena parte del debate: ¿Deberíamos presionar más a China por contaminar tanto, o agradecerle por propiciar (y abaratado) la transición global?
¿Puede China salvar el clima pese a sus propios límites?
Todo depende de la ejecución. Si China logra reducir masivamente su dependencia del carbón post-2025 y acelera la electrificación de su economía, entonces sus metas actuales pueden ser sólo un piso, no un techo.
En ese caso, el modelo chino de “modestos compromisos, grandes resultados” volvería a sorprender, como ya hizo en la década anterior.
Difícilmente dependerá sólo de buena voluntad. Lo más probable es que sea la presión económica y la ambición tecnológica lo que finalmente acelere su transformación. Y con ello, el futuro climático del planeta entero.
Por: Redacción Planeta y Energía - Actualizado a junio de 2024
