Minerales críticos y geopolítica: La nueva 'fiebre del oro' en Asia Central

EE.UU. redobla esfuerzos para romper la hegemonía china sobre tierras raras y encuentra en Asia Central un nuevo eje estratégico

Un nuevo tablero estratégico para Estados Unidos

El presidente Donald Trump ha intensificado sus esfuerzos para asegurarse el acceso a los codiciados minerales críticos necesarios para la producción de tecnología de punta. En un movimiento con implicaciones profundas para la geopolítica global, ha convocado una cumbre con los líderes de cinco países de Asia Central —Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán—, conocidos colectivamente como el grupo C5+1, en la Casa Blanca.

El objetivo principal de este encuentro no es solo el fortalecimiento diplomático, sino una estrategia contundente para reducir la dependencia de Estados Unidos respecto a China en la cadena de suministro de minerales críticos. Estos elementos, también conocidos como tierras raras, son esenciales para la fabricación de teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, y hasta cazas de combate.

¿Por qué son importantes las tierras raras?

Los minerales críticos como el neodimio, disprosio, europio y lantano son ingredientes fundamentales en la revolución tecnológica. Según datos del Informe de Minerales Críticos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), se estima que la demanda de tierras raras podría multiplicarse por siete para 2040, solo en relación con la producción de energías limpias.

Actualmente, China controla cerca del 70% de la extracción mundial de estos minerales, pero aún más alarmante es el hecho de que con procesa más del 90% de las tierras raras utilizadas globalmente. Este dominio absoluto ha generado preocupación en Washington, especialmente en un contexto de tensiones comerciales y estratégicas con Pekín.

Asia Central: una zona rica pero subexplotada

Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), Kazajistán exportó en 2023 más de 3.000 millones de dólares en minerales críticos a China y cerca de 1.800 millones a Rusia, mientras que solo destinó 544 millones a Estados Unidos. Esta asimetría es justamente la que Trump y su equipo esperan revertir mediante acuerdos comerciales, inversiones en infraestructura minera y cooperación tecnológica.

Además, Asia Central posee aproximadamente la mitad del suministro mundial de uranio, recurso indispensable para la energía nuclear. Sin embargo, gran parte de este potencial permanece sin explotar debido a la falta de inversión extranjera masiva y estructura logística moderna.

“No es demasiado tarde para profundizar nuestra cooperación y asegurar que estos países puedan decidir sus propios destinos, ante una Rusia volátil y una China cada vez más agresiva”, declaró el senador republicano Jim Risch, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

C5+1: una década de cooperación y un nuevo impulso

Creado en 2015 durante la administración Obama, el grupo C5+1 ha servido como plataforma para temas de seguridad regional, desarrollo económico y cooperación energética. La reunión actual marca el décimo aniversario del mecanismo y representa el momento ideal para diversificar las alianzas estratégicas de Estados Unidos fuera de sus esquemas tradicionales.

Durante una recepción previa en el Departamento de Estado, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó:

“Pasamos tanto tiempo enfocados en las crisis que a veces olvidamos atender las oportunidades emocionantes. Y aquí tenemos una de ellas. Hay una alineación clara de intereses nacionales para todas nuestras naciones”.

El interés por fortalecer relaciones con Asia Central también busca contrarrestar la creciente presencia de China en la región mediante su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que ha financia proyectos de infraestructura por miles de millones de dólares.

Minerales críticos vs. tensiones geopolíticas

La iniciativa de Trump también tiene un componente geopolítico importante. Al atraer a estos países a una nueva esfera de influencia estadounidense, se reduce el margen de maniobra de actores como Rusia y China, que tradicionalmente han mantenido fuertes vínculos políticos y económicos con la región.

Un elemento clave de este reposicionamiento es el levantamiento de las restricciones comerciales impuestas en la era soviética. Este paso legislativo permitiría una afluencia inédita de inversiones estadounidenses en países que buscan diversificar sus economías y reducir la dependencia de sus gigantescos vecinos.

La senadora demócrata Jeanne Shaheen también apoyó el proyecto de ley bipartidista presentado recientemente para eliminar dichas restricciones: “La nueva legislación permitirá a las empresas americanas actuar con mayor libertad y dinamismo en Asia Central, ofreciendo una alternativa real a la influencia regional de Rusia y China”.

Minerales, seguridad y diplomacia: piezas del mismo tablero

El trasfondo de esta ofensiva diplomática también implica dimensiones de seguridad. Asia Central comparte frontera con Afganistán, escenario de dos décadas de intervención militar estadounidense y actual foco de preocupación internacional, especialmente tras el retorno de los talibanes. Además, el trato de China a la minoría uigur en Xinjiang ha generado inquietudes en países musulmanes de la región, que ahora podrían ver a Estados Unidos como una opción más atractiva de alianzas.

Trump ha sido claro en su mensaje: “Mi compromiso con esta región es que tendrán una línea directa con la Casa Blanca y recibirán la atención que tanto merecen”, expresó durante la cumbre.

El intento de crear bloques comerciales o tecnológicos al margen de China no es nuevo, pero con el auge de la inteligencia artificial, la movilidad eléctrica, la industria aeroespacial y las energías limpias, el control de los minerales críticos se vuelve cuestión de soberanía nacional y autonomía tecnológica.

¿Qué sigue para los países del C5?

La apuesta de Washington está hecha. Pero los países centroasiáticos aún deben tomar decisiones estratégicas sobre con quién asociarse a largo plazo. El dilema no es menor, ya que deben equilibrar las ofertas de inversión de Beijing y Moscú con la estabilidad institucional y la innovación tecnológica que promete Washington.

Para muchos líderes de la región, la elección no es ideológica sino pragmática. Depender exclusivamente de un solo bloque puede representar riesgos geopolíticos o falta de competitividad. Por lo tanto, una diversificación que incluya a Estados Unidos y nuevas alianzas occidentales puede ofrecer un equilibrio deseado.

En palabras de Murat Nurtleu, canciller de Kazajistán: “Buscamos asociaciones basadas en respeto mutuo, inversión real y transferencia de tecnología. Necesitamos más que préstamos: necesitamos compromiso a largo plazo”.

La diplomacia minera como nuevo campo de batalla

Estamos en una nueva era en la que los recursos naturales, particularmente los minerales críticos, son tan preciados como el petróleo lo fue en el siglo XX. Y como sucede con todos los bienes estratégicos, el control pasa por nuevas alianzas, foros internacionales y equilibrios militares.

El impulso del grupo C5+1 se convierte en un ejemplo de cómo la diplomacia minera y la tecnología han fusionado sus caminos. Con los recursos de Asia Central, la voluntad política de Estados Unidos, y un mundo en transición hacia energías limpias, este bloque puede jugar un rol clave en decidir el futuro del suministro mundial de materias primas esenciales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press