El lado oculto del fútbol americano: depresión, tragedias y la urgente necesidad de hablar

La reciente pérdida de Marshawn Kneeland reabre una conversación incómoda pero vital sobre la salud mental en la NFL

El fútbol americano es una máquina poderosa que genera millones de dólares, héroes nacionales y momentos inolvidables cada fin de semana. Pero detrás de los touchdowns, las ovaciones y los contratos astronómicos, se esconde una realidad mucho más oscura que rara vez ocupa los titulares: la salud mental de sus protagonistas.

Una nueva pérdida estremecedora: Marshawn Kneeland

La National Football League (NFL) volvió a ser golpeada por una tragedia esta semana tras conocerse el fallecimiento del ala defensiva de los Dallas Cowboys, Marshawn Kneeland, de apenas 24 años. La policía lo encontró sin vida en lo que fue calificado como un suicidio aparente.

Lo más estremecedor no fue solo su edad o su potencial dentro del campo. Según las autoridades, Kneeland estuvo involucrado en un accidente automovilístico. Luego se escapó del lugar y envió un mensaje de despedida a sus seres cercanos. Horas después, su cuerpo fue hallado. Las alarmas, otra vez, se encienden alrededor de un tema que por mucho tiempo se evitó: la salud mental en la liga más popular de Estados Unidos.

“Está bien no estar bien”: El cambio de paradigma en la NFL

Durante décadas, ser jugador de fútbol americano era sinónimo de mostrar dureza, invulnerabilidad. Ser débil, emocionalmente hablando, era tabú. Hoy, ese muro comienza a derrumbarse. Pero como ha demostrado esta tragedia, aún hay mucho por hacer.

En 2019, la NFL, en conjunto con la Asociación de Jugadores (NFLPA), exigió la incorporación de profesionales en salud mental en el personal de todos los equipos. Fue un paso significativo tras décadas de silencio alrededor de una problemática que afecta a muchos más jugadores de los que se imagina.

La familia propietaria de los Colts de Indianápolis lanzó ese mismo año "Kicking The Stigma”, una iniciativa para crear conciencia sobre los trastornos mentales. Impulsada por Kalen Jackson, hija del entonces propietario Jim Irsay, la campaña nació después de que ella misma compartiera su lucha contra la ansiedad.

De héroes a víctimas: los casos que conmocionaron a la NFL

  • Brian Dawkins, exestrella de los Eagles de Filadelfia, confesó en su discurso del Salón de la Fama en 2018 haber tenido pensamientos suicidas. “He crecido enormemente por lo que tuve que atravesar”, dijo Dawkins ante millones.
  • Dak Prescott, mariscal de campo de los Cowboys, también perdió a su hermano Jace por suicidio en 2020. “No sabíamos el dolor que sufría, y fue devastador”, confesó.
  • Solomon Thomas, primera ronda del Draft en 2017 por los 49ers, perdió a su hermana menor, Ella, por suicidio en 2018. Desde entonces, es uno de los principales voceros del tema.

Estas historias son una llamada de atención, no solo para la NFL, sino para toda la sociedad. La gloria y el dinero no inmunizan contra la depresión, ni contra la ansiedad, ni contra el dolor emocional.

¿Qué lleva a estas tragedias?

La salud mental en los deportes de alto rendimiento es un tema transversal. Según estudios de la Universidad de Harvard, se estima que hasta el 35% de los atletas profesionales sufren de alguna forma de depresión o ansiedad. En la NFL específicamente, esto puede verse exacerbado por:

  • Presión mediática constante
  • Lesiones cerebrales repetidas (CTE)
  • Fama repentina seguida de olvido
  • Entornos competitivos excesivamente agresivos
  • Dificultades para hablar de emociones en ambientes masculinizados

El rol del CTE y los golpes en la cabeza

Uno de los factores que más ha atraído atención en los últimos años es el daño cerebral por trauma repetitivo o encefalopatía traumática crónica (CTE). Investigadores como la Dra. Ann McKee, directora del Boston University CTE Center, descubrieron que 110 de 111 cerebros de exjugadores de la NFL estudiados presentaban síntomas de CTE. Esta condición está directamente asociada con problemas como la paranoia, agresividad, depresión severa e impulsividad – rasgos que pueden contribuir a decisiones fatales.

¿Qué está haciendo la NFL?

Además de la incorporación obligatoria de consultores de salud mental, la liga ha impulsado documentales, charlas en equipos y presencias de expertos en wellbeing. Sin embargo, muchos creen que esto no es suficiente y que, en muchos casos, se trata más de un movimiento de relaciones públicas antes que de una estrategia estructural profunda.

Además, lo que sucede fuera del campo a menudo es ignorado. Al igual que sucedió con Kneeland, muchas señales de alerta se dan fuera de la rutina del vestuario, en la esfera personal. ¿Están los jugadores recibiendo el acompañamiento adecuado una vez dejan el entorno controlado del equipo?

“No te olvides de chequear a tu compañero”

Después de conocerse la muerte de Marshawn Kneeland, jugadores de toda la ligacompartieron mensajes de dolor y reflexión en redes sociales. Sterling Shepard, veterano receptor de Tampa Bay, declaró:

“Este juego es grandioso, pero también pesa. A veces olvidamos que detrás de los cascos hay personas que sufren como todos. Esta tragedia te pone todo en perspectiva.”

Y es que, como muchas otras industrias, el fútbol americano necesita más que protocolos: necesita una cultura más empática y humana.

No todo está perdido: señales de avance

A pesar del dolor, hay motivos para tener esperanza. Hay más jugadores valientes compartiendo sus experiencias. Hay más profesionales en los equipos. Hay más campañas educativas. Pero sobre todo, hay más gente dispuesta a hablar sin sentir vergüenza.

El mensaje más fuerte que queda tras la muerte de Kneeland es que la salud mental tiene consecuencias reales y trágicas. Es responsabilidad de todos —desde directivos hasta fanáticos— asegurarse de que las estrellas que brillan en el campo no se apaguen en la oscuridad del silencio.

Como dijo Brian Dawkins al posar con su chaqueta dorada del Salón de la Fama:

“Para quienes están luchando ahora mismo, hay esperanza. No te detengas. No te quedes donde estás. Sigue adelante. Sigue empujando.”

¿Qué podemos hacer como aficionados?

  • Evita trivializar las emociones de los jugadores o burlarte de ellos en redes sociales.
  • Informa y educa a otros sobre salud mental, especialmente en el deporte.
  • Participa y apoya iniciativas como Kicking The Stigma.
  • No tengas miedo de hablar. El cambio empieza por la conversación.

Marshawn Kneeland fue más que un jugador talentoso. Fue un joven con sueños, con luchas internas, con un futuro por delante. Que su historia no quede solo en las estadísticas: que sea una campana que resuene en todos los estadios.

Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis emocional, recuerda que hay ayuda. Puedes llamar o escribir al 988 en EE.UU., o buscar ayuda en este enlace internacional.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press