La crisis Nexperia: cómo una batalla por chips amenaza a la industria automotriz global
Una disputa geopolítica por una fabricante de semiconductores holandesa pone en jaque la producción automotriz mientras Europa queda atrapada entre Estados Unidos y China.
¿Qué es Nexperia y por qué importa tanto?
Nexperia es una compañía neerlandesa de semiconductores especializada en la fabricación de chips discretos —es decir, aquellos que realizan funciones simples pero esenciales— como interruptores, controladores lógicos y reguladores de voltaje. Aunque estos componentes no tienen el carisma de los microprocesadores avanzados, son absolutamente fundamentales, especialmente para la industria automotriz moderna.
Chips desarrollados por Nexperia se encuentran en sistemas de frenos antibloqueo, baterías de vehículos eléctricos, y faros LED adaptativos. Si consideramos que un solo automóvil moderno puede albergar entre 1,000 y 3,000 chips, la interrupción de suministro por parte de una empresa que representa aproximadamente el 5% del mercado de silicio discreto en términos de ingresos, pero tiene una participación aún mayor en volumen, es potencialmente devastador.
Una adquisición con consecuencias globales
Nexperia fue comprada en 2018 por Wingtech Technology, una empresa parcialmente estatal con sede en China, por 3.6 mil millones de dólares. La compañía posee fábricas en Reino Unido, Alemania y Países Bajos, centros de ensamblaje en Malasia, Filipinas y, fundamentalmente, en Guangdong, China, que aporta el 70% de la capacidad de producción final de Nexperia.
Sin embargo, en octubre de 2025 el gobierno neerlandés intervino tras invocar una ley de la era de la Segunda Guerra Mundial para tomar control de Nexperia, alegando problemas de gobernanza y preocupaciones de seguridad nacional. Esta acción marcó un punto de inflexión en la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China.
El eje de la disputa: ¿soberanía tecnológica o geopolítica?
En el trasfondo del conflicto está una pulseada mayor entre Estados Unidos y China por la supremacía tecnológica. El Departamento de Comercio de EE.UU. colocó a Wingtech, y luego a Nexperia, en su "entity list", impidiendo que empresas estadounidenses comerciaran con ellas sin permisos especiales.
Nexperia se volvió entonces una pieza de ajedrez en una partida global. Para evitar sanciones, el gobierno holandés presionó para remover al CEO chino Zhang Xuezheng, algo que un tribunal neerlandés aprobó. A cambio, China bloqueó inicialmente la exportación de chips desde su planta en Dongguan, intensificando la crisis.
Impacto en la industria automotriz
El efecto dominó no tardó en llegar. Honda detuvo la producción de su popular crossover HR-V en su planta de Celaya, México, que tiene capacidad para fabricar hasta 200,000 vehículos al año. Ford, General Motors, Mercedes-Benz, Nissan, Renault, Volvo y Volkswagen se vieron obligadas a activar sus reservas de chips o iniciar planes de mitigación.
El CEO de Ford, Jim Farley, confesó: “Es un problema que afecta a toda la industria. Se necesita una solución urgente para evitar la pérdida de producción en el cuarto trimestre.”
Mientras tanto, el CEO de Nissan, Ivan Espinosa, señaló que la empresa ha destinado 25 mil millones de yenes (163 millones de dólares) para sortear los riesgos de suministro.
Según S&P Global Mobility, aunque Nexperia representa el 5% de los ingresos del mercado de chips discretos automotrices, su participación en volumen es aún mayor, lo que significa que los fabricantes no pueden reemplazarla fácilmente a corto plazo.
Europa atrapada entre dos gigantes
Este conflicto ha colocado a Europa en una posición delicada. Asumiendo una postura firme para alinearse con sus aliados transatlánticos, el gobierno holandés se arriesga a tensar sus lazos comerciales con China. Pero ceder ante Beijing también comprometería la confianza en su seguridad nacional.
Maros Sefcovic, comisario de Comercio de la UE, anunció avances tras confirmar que China simplificaría los procedimientos de exportación hacia Europa. No obstante, Beijing también señaló que espera acciones “concretas” por parte de Países Bajos para estabilizar la cadena de suministro global.
Falsas esperanzas y realidad empresarial
La disputa también ha generado tensiones internas en la propia Nexperia. Aunque oficialmente las exportaciones desde China se reanudaron, la sede central en Países Bajos acusó a su filial china de rehusarse a pagar por obleas y desobedecer órdenes legales. Como represalia, Nexperia headquarters advirtió que no puede garantizar la calidad de los productos enviados desde China desde el 13 de octubre.
¿Una advertencia para el futuro?
La situación de Nexperia plantea una inquietante reflexión sobre la fragilidad de las cadenas de suministro globales, en especial en la industria automotriz. A los fabricantes les ha tomado décadas construir redes eficientes, pero las tensiones políticas pueden desarticularlas en semanas.
Esto obliga a las empresas a contemplar un cambio de paradigma: regionalizar la producción, diversificar proveedores y repensar su dependencia de enclaves estratégicos —como China para componentes clave. Pero ejecutar esto no es ni barato ni rápido.
La crisis de semiconductores tras la pandemia ya había sido una lección difícil. Ahora, el caso de Nexperia podría ser el capítulo dos en este manual de advertencias industriales. ¿Será suficiente para transformarlo en una oportunidad?
¿Qué sigue?
La reanudación parcial de exportaciones ha dado un respiro temporal. Honda anunció que retomará la producción durante la semana del 21 de noviembre, pero la recuperación será frágil si no se normaliza completamente el flujo de componentes.
En el largo plazo, se está gestando una reorganización más profunda del mapa del liderazgo tecnológico, y tanto gobiernos como empresas deberán navegar cuidadosamente en estas aguas turbulentas si quieren mantener su competitividad sin sacrificar su soberanía.
Como apuntó Vincent Karremans, Ministro de Asuntos Económicos de Países Bajos: “Confiamos en que el abastecimiento de chips a Europa y el resto del mundo se restablezca en los próximos días.” La pregunta crucial es: ¿a qué precio?
