Apuestas, engaños y estrellas caídas: El lado oscuro de los escándalos de apuestas en el deporte profesional

Desde el 'Black Sox' hasta Shohei Ohtani, pasando por escándalos recientes en la NBA y MLB — un análisis del impacto sistémico de las apuestas en el deporte moderno

Las apuestas deportivas han sido durante décadas una sombra persistente detrás del telón del deporte profesional. Sin embargo, desde la histórica decisión de la Corte Suprema de EE.UU. en 2018 que anuló la prohibición federal sobre las apuestas deportivas, la explosión de casas de apuestas legales (y sus equivalentes ilegales) ha encendido una nueva era de escándalos — más, y tal vez peores, que nunca.

Una breve mirada al origen: El caso 'Black Sox'

En 1919, ocho jugadores de los Chicago White Sox fueron acusados de arreglar la Serie Mundial a cambio de sobornos. Aunque fueron absueltos por un jurado en 1920, el nuevo comisionado de la MLB, Kenesaw Mountain Landis, los expulsó de por vida. El caso, conocido como el ‘Black Sox Scandal’, marcó el estándar para la intolerancia oficial al juego y echó raíces profundas en la cultura del béisbol.

Sin embargo, en mayo de 2025, más de un siglo después, el comisionado Rob Manfred reinstaló oficialmente a los jugadores, entre ellos al legendario Joe Jackson. Este gesto ha reabierto debates sobre justicia, moralidad y concesiones históricas.

Apuestas y deportistas: Una relación peligrosa

Desde los años cuarenta, ligas como la NHL y NBA han enfrentado repetidos casos de jugadores sancionados por vincularse directa o indirectamente con las apuestas. El caso más resonante de las últimas décadas en la NBA fue el de Tim Donaghy — un árbitro que apostaba sobre partidos que él mismo dirigía. Donaghy fue condenado a 15 meses en prisión en 2008, y muchos aún debaten cuán extendida era la práctica entre los árbitros de la liga.

En la era moderna destacamos a Pete Rose, el máximo bateador de la historia de la MLB, quien fue suspendido de por vida en 1989 tras apostar por los partidos de los Cincinnati Reds, equipo que además dirigía. La ligereza con la que se hacía y escondía el juego en tiempos anteriores contrasta con la era post-2018, donde cada pixel de una casa de apuestas está bajo el radar público.

El giro radical de 2018: ¿Luz verde al caos?

La decisión de la Corte Suprema en mayo de 2018 eliminó la Professional and Amateur Sports Protection Act (PASPA), abriendo el camino para que los estados legalizaran las apuestas deportivas. A partir de aquí, el crecimiento del mercado fue vertiginoso: más de $220 mil millones apostados legalmente hasta 2024, solo en EE.UU. (American Gaming Association).

Sin embargo, junto a esta legalización brotó también una red de tentación para jugadores, árbitros y entrenadores. En vez de eliminar los problemas del juego, el entorno actual los ha sofisticado. La información privilegiada, los ‘prop bets’ (apuestas específicas dentro del juego) y la accesibilidad total mediante apps parecen haber multiplicado los riesgos.

Shohei Ohtani e Ippei Mizuhara: el caso mediático más reciente

El escándalo más impactante de los últimos años involucra al ídolo japonés Shohei Ohtani y su intérprete personal, Ippei Mizuhara. Mizuhara fue acusado en marzo de 2024 de robar hasta $17 millones de la cuenta de Ohtani para saldar deudas de apuestas ilegales, comprar tarjetas deportivas y cubrir gastos personales.

El caso fue explosivo no solo por la suma, sino por el hecho de que Mizuhara aprovechó su cercanía con el beisbolista para engañar tanto a bancos como a los asesores legales de Ohtani. Incluso llegó a hacerse pasar por el pelotero en comunicaciones bancarias. En junio de 2024 se declaró culpable en una corte federal.

Otro golpe a la MLB: Clase y Ortiz, dos lanzadores bajo sospecha

Un mes más tarde, MLB enfrentó otro escándalo: los lanzadores de los Cleveland Guardians, Emmanuel Clase y Luis Ortiz, fueron acusados formalmente por aceptar sobornos para alterar el resultado de sus lanzamientos.

Según los fiscales, ambos participaron en un esquema para filtrar a apostadores el tipo de pitcheo que lanzarían y, en ocasiones, lanzar bolas a propósito para cumplir apuestas. Ortiz fue arrestado en el aeropuerto de Boston luego de un mandato del FBI, enfrentando una posible condena de hasta 20 años de prisión.

Tucupita Marcano: El primer jugador en un siglo expulsado de por vida

En junio de 2024, el venezolano Tucupita Marcano se convirtió en el primer jugador en 100 años en ser expulsado de la MLB por apuestas. Según la liga, colocó 387 apuestas que suman más de $150,000 dólares. Sin llegar al nivel de desfalco de Mizuhara o el amaño directo de Clase y Ortiz, Marcano incumplió la regla más sagrada de MLB: prohibición absoluta a jugadores de apostar en partidos de béisbol.

Jontay Porter y la NBA: un precedente peligroso

La NBA también ha tenido lo suyo. En abril de 2024, Jontay Porter, jugador de los Toronto Raptors, fue sancionado con una suspensión de por vida. Se descubrió que Porter apostó contra su propio equipo y filtró información médica confidencial para influir apuestas.

Uno de los casos más graves, ya que no se trató de apuestas indirectas, sino de actos que afectaron directamente la integridad deportiva. Un apostador cercano a Porter colocó un “parlay” de $80,000 basado en su bajo rendimiento, ganando $1.1 millones.

Multitud de ligas, misma historia: Rugby, NFL, NCAA

Rob Howley, asistente técnico del equipo de rugby de Gales, fue despedido antes de la Copa Mundial de 2019 tras revelarse que había realizado 363 apuestas, incluyendo partidos de su propio equipo. En la NFL, al menos 15 jugadores han sido sancionados por apostar en partidos desde 2022, incluyendo al receptor Calvin Ridley, suspendido toda la temporada.

La NCAA tampoco está exenta. En 2025, se identificaron al menos 13 ex jugadores de baloncesto universitario vinculados a esquemas de manipulación de resultados y apuestas contra sus propios equipos. En algunos casos, incluso rechazaron cooperar con la investigación, lo cual derivó en revocaciones permanentes de su elegibilidad.

La NFL y la legalización: ¿Quién vigila al vigilante?

La NFL, una de las ligas que más se ha acercado comercialmente a las casas de apuestas como DraftKings y FanDuel, también ha experimentado consecuencias de su alianza. El principal problema: mensajes contradictorios para los jugadores, que ven anuncios de apuestas por doquier, pero están prohibidos de participar.

“Nuestra responsabilidad es proteger la integridad del juego por encima de todo, incluso si estamos rodeados de tentaciones millonarias”, declaró Roger Goodell, comisionado de la NFL, en una rueda de prensa en 2023.

Operación mafiosa en la NBA: Más allá de jugadores y juegos

En octubre de 2025, otro escándalo sacudió al básquet: una conspiración que vinculaba a Chauncey Billups (entrenador de los Portland Trail Blazers), Terry Rozier (jugador del Miami Heat) y al exjugador y entrenador Damon Jones con mafias vinculadas a La Cosa Nostra. Las acusaciones incluyeron fijación de partidas de póker de alto riesgo y uso de información privilegiada para apuestas en NBA.

Según las autoridades, los involucrados estafaron más de $7 millones a otros jugadores en partidas trucadas. Todos enfrentan cargos de lavado de dinero y conspiración para fraude.

¿El futuro? Tecnología, regulación y transparencia

La transparencia y tecnología se tornan clave. Empresas como Sportradar y Genius Sports ya colaboran con ligas para identificar movimientos sospechosos. De hecho, el caso de Clase y Ortiz se descubrió por una firma de integridad que identificó picos inusuales en apuestas tipo ‘prop’. Pero la tecnología no es infalible si no está acompañada de cultura ética y normas claras.

La paradoja es ineludible: monetizar apuestas masivamente mientras se castiga a aquellos que caen en sus redes solo perpetúa un sistema hipócrita. Muchos apuestan a la emoción, pero otros se juegan la carrera.

El deporte necesita más que sanciones

Los castigos son necesarios, sí. Pero si el deporte quiere preservar su integridad, necesita educación, monitoreo, prevención e incluso rehabilitación. La historia de Pete Rose, la caída de Mizuhara, las confesiones de Phil Mickelson y la investigación contra jugadores universitarios revelan que este no es un problema de unos pocos manzanos podridos. Es sistémico.

No se trata solo de apuestas. Se trata de confianza. Y sin ella, ningún deporte es juego limpio.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press